El trabajo y la maternidad

Como no podía ser de otro modo, todo en mi vida es al revés. Básicamente tengo tres formas de ganarme la vida, y las tres se las debo a mis hijos.

Siempre he contado cuentos, desde que alcanzo a recordar me han gustado, esa ¿cualidad? estaba en mi, pero fue gracias a que iba a contar cuentos en la Escuela Infantil que adquirí la soltura de contar para un público infantil más amplio, y después con el tiempo se convirtio en una profesión.

Comencé mi vida laboral digna (la indigna tiene más “Historia”) trabajando como Educadora Social en un hogar para menores tutelados por la comunidad de Madrid, pero en realidad mis habilidades como dinamizadora se pusieron a prueba cuando montamos la compañía de teatro infantil “Petrificus totalus”, aquellos años en relación constate con preadolescentes, debatiendo y ejercitando la paciencia, fueron las que me hicieron desarrollar las herramientas necesarias para impartir talleres activos, respetuosos y donde digan lo que digan, o hagan lo que hagan, yo nunca pierdo la sonrisa, y lo que es más importante, nunca pierdo la fe en las personas.

Y finalmente, dado que mis hijos son disléxicos  como yo misma, y que como no se adaptaban bien a los ritmos escolares, optamos por la educación en casa, pero lo hicimos a través de una escuela a distancia. Eso sucedió en el  curso 2002-03, entonces Xavier Alà era el director de la oficina en España y Azucena Caballero era la asesora educativa, aunque entonces aún decíamos tutora. Azucena fue la primera en abandonar Clonlara, por desavenencia con Xavier. Unos años después Xavier sufrió un expediente debido a la supuesta incompatiblilidad entre su puesto de profesor de secundaria en la enseñanza pública y la labor que realizaba en Clonlara. Fue justo en el último curso de High School de nuestro hijo mayor, y por esos azares del destino que nos habían llevado a ser amigos de Xavier Alà y a conocer a Chandra (la hija de Pat que quedo al timón de la escuela), quedamos a cargo de la oficina en España. De modo que de nuevo le debo a mis hijos este tercera forma de ganarme la vida.

Con estas tres ocupaciones logro completar unos ingresos que nos permiten vivir, antes la gente nos tenia lastima por que ganábamos poco dinero, pero ahora gracias a la crisis, parecemos afortunados, aunque en realidad nosotros no nos hemos movido mucho en lo económico, hemos logrado poder vivir como si cada día fuera una fiesta (con algo de estres antes de que lleguen los invitados, con el disfrute de mientras y con el cansancio feliz al recoger la casa, todo eso tienen nuestros días), de modo que en nuestro caso no es un tópico, ni una frase hecha, decir que les debemos mucho  a nuestros hijos. En realidad somos lo que somos gracias en gran parte a que ellos han sabido llevarnos por el buen camino.loscuatro

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