Desconciertos

Me gusta lo cotidiano, las cosas que consideramos sin importancia son en realidad el cimiento de la vida.

Yo elegí ser madre en mi infancia. Era aquel un tiempo oscuro y triste para mi. Un tiempo de desamor y de desconsuelo. Pensé entonces que yo podría hacerlo bien. Ser una buena madre. Ahora vuelvo la vista atras y siento que me equivoque. No tengo ni idea de como se es una buena madre. Nada de lo que yo soñaba para mi, sirve para mis hijos.

Todo aquello que yo consideraba injusto por parte de mis padres, todo aquello que yo quería corregir, ahora se carga de sentido. Y todos mis esfuerzos, conscientes y racionales, han sido un camino insatisfactorio. De pronto me doy cuenta de que he sido durante estos años la madre que yo necesitaba y no la madre que necesitaban mis hijos… pero ¿quien sabe lo que necesitan sus hijos? ¿como saber realmente que los estamos escuchándo a ellos y no a nosotras mismas?

He descubierto esto hace menos de 48 horas, reflexionando en voz alta sobre un padre al que recién he conocido, y sobre su relación con sus hijos. He tomado conciencia de que él es el padre que le hubiera gustado tener, y ha sido esta mirada externa la que me ha devuelto mi propio reflejo.

He sentido deseos de volver a empezar, he sentido verdaderos deseos de tener la capacidad de retroceder el tiempo y estar más atenta a las señales, sus señales. Y menos atenta a mi propia infancia. Pero no tengo esa capacidad, de modo que tendré que aprender a vivir con mis errores, como mis propios padres.

Niña_bonita

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