Partidos políticos fantásticos y dónde encontrarlos

Cuando todos los caminos se han perdido el Camino se abre claramente.

Ursula K Le Guin

Desde muy pequeña aproximadamente desde los 12 años me vengo definiendo como una persona anarquista.  Reconozco que siempre me ha interesado la política desde que murió Franco y a mis nueve años me hice consciente de lo mucho que importa quien gobierna, para el desarrollo del día a día en nuestras vidas.  Creo que la humanidad se habrá desarrollado plenamente cuando sea capaz de la autogestión, cuando no precise de un Estado que regule y legisle para que las personas nos cuidemos y compartamos. Porque la anarquía es eso, autoimponerse límites y estar atentas a las necesidades de las demás.

Soy plenamente consciente de que el aparato ideológico del sistema (administraciones, poder judicial, medios de comunicación…) son un freno para las culturas de la cooperación y el apoyo mutuo. El modelo democrático es imperfecto desde su raíz, porque nació como un sistema para garantizar la igualdad entre las personas privilegiadas, y aunque lo vamos parcheando, sigue alimentando la fragmentación social, la individualidad que nos aísla y nos domina por el miedo.

Siempre se dice que las personas anarquistas no votan y no lo hacen porque no creen en el estado. Eso es cierto y sin embargo no es una verdad absoluta. Votar o no votar, participar en política en todas las formas posibles también es parte de la libertad de pensar por una misma y decidir qué estrategia seguir en cada momento.

A mi me gustan mucho las causas radicales, la conciencia llevada al extremo, supongo que por ello soy ecologista antiespecista. Sin embargo hay en mí una dosis importante de pragmatismo que me impulsa a actuar y a estar donde se supone que no debo estar.

Y llegamos a la parte importante de esta carta abierta en la que voy a explicar que después de ocho años comprometida con el partido ecologista EQUO, y de haber sido en las pasadas elecciones autonómicas la cara visible de una apuesta confluyente “Adelante Extremadura”, estos próximos comicios voy en los últimos puestos de la lista por Cáceres, del partido animalista PACMA. Lo mio son las causas. Y también, debo reconocerlo, las amistades sinceras y tengo tanto en un partido como en el otro personas a las que quiero muchísimo y con las que trabajo mano a mano cada día. 

Al principio pensé titular esta carta “partidos y causas” pero luego me decanté por hacer un juego con el libro de Joanne Rowling porque aunque los partidos políticos perfectos no existen, afortunadamente nos empeñamos en buscarlos.

Durante ocho años me esforcé por encajar en el que pensaba que era el partido de mi talla. Ahora, simplemente quiero que las causas que me importan, y a las que les debo la vida, estén representadas en el panorama electoral.

Creo que antes del cáncer jamás me hubiera planteado acompañar a PACMA de ninguna manera. Mi opción era EQUO, una organización con bases libertarias (ecología política) donde me siento representada. Por el contrario, PACMA es un partido que ha nacido jerárquico sin timidez, algo absolutamente contrario a mi naturaleza, sin embargo defiende a los animales con una radicalidad absoluta y seamos sinceras, si PACMA ganara pondría el sistema patas arriba, y en eso me siento absolutamente afín.annie-spratt-2019

Escribo esta carta abierta porque tengo muchas amistades en Extremadura y más allá, que lo van a flipar. No es una carta para justificarme (lean hasta el final), ni para pedir el voto, creo firmemente en la libertad personal que nos lleva a tomar decisiones pensando en el Bien Común, y por ello sé que no votar en conciencia, es tan responsable como votar en conciencia. Es una carta para recordarles que cada momento de la vida requiere de una reflexión diferente y que así como ser del mismo equipo de fútbol toda la vida puede ser algo que elijamos desde la emoción y el instinto, las causas que apoyamos requieren la misma pasión, más una buena dosis de intelecto y menos banderas.

El final ha llegado, y está reflexión de Virginia Satir dice brevemente lo que yo he dicho en 671 palabras: “No podemos dejar que las percepciones limitadas de los demás terminen definiéndonos.”


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