Adiós a Ecologistas en acción 

Ser ecologista es mucho más que cuidar del medioambiente, y ser de ecologistas en acción, conlleva además ser parte de una ideología comprometida con la justicia social, ya que se considera que al igual que los ecosistemas, las sociedades humanas son una unidad en la diversidad, un principio que permite alcanzar estabilidad a los ecosistemas y a las sociedades. 

La ecología social es una escuela filosófica que propone organizar la sociedad, tal como se organizan los ecosistemas, que no necesitan de autoridad, ni estrategia para autorregularse, sino que funcionan ajustándose a la realidad del momento. Eso significa que la naturaleza se autorregula y de igual forma pueden organizarse los humanos, que producen los problemas ambientales sólo cuando introducen procesos autoritarios en sus sociedades.

Toda esta hermosa teoría puede ser también despiadada si las personas que la gestionamos no ponemos los medios para solucionar los conflictos. Cuando el desamor hace mella en nuestros corazones, y también cuando lo urgente quita tiempo a lo importante. 

Yo sé que lo importante no es ser parte de una organización, organizaciones hay muchas, lo importante es ser ecologista, para salvar nuestro planeta, y ser amorosas para salvarnos juntas. 

Hace años que vengo arrastrando un conflicto humanos dentro de la organización. Hace tiempo que me siento como un cáncer que debe ser extirpado y que se resiste a morir. Si me preguntan la razón por la que la organización me rechaza, sinceramente no puedo decirles cual es el problema que ven en mi, lo que si les puedo decir es que el dolor que se siente al ser rechazada de manera continuada es mucho, y que en bien de la autorregulación es mejor decir adiós. 

Agradezco a Ecologistas en acción los buenos ratos que he pasado en sus asambleas, sobre todo las largas noches de baile; agradezco lo muchísimo que he aprendido de las personas que componen la organización y que la nutren con su sabiduría diversa. Agradezco el espacio en su revista Ecologista, y sobre todo agradezco las amigas que he hecho y que van a permanecer en mi vida para siempre.

Pero creo que ninguna organización, por mucho que nos enseñe, compensa el dolor del desamor de las personas con las que debes trabajar día a día. Siempre he sabido que en un estilo de vida más apegado a la naturaleza, hubiera sido presa fácil para el depredador, no soy en ningún caso una persona capaz de sobrellevar el conflicto. 

Considero que una organización se hace fuerte cuando es capaz de mirar de frente sus problemas, también sus problemas entre las personas que la componen. Cuando articula estrategias y herramientas para afrontar tanto sus dificultades organizativas, como relacionales. 

Como suele decir Jane Goodall, “ni todos los chimpancés me caen bien, ni todos los humanos me caen mal”, y haciendo caso a la analogía, me gustaría que los seres humanos fuéramos más bonobos y menos Pan troglodytes.

Indudablemente con esta despedida yo pierdo más que Ecologistas en acción, por lo que no es relevante mi despedida, y no busca hacer reflexionar, ni provocar dolor, pero sí es un mensaje a las personas que deseaban mi marcha, para que les quede claro que lo han conseguido. Ustedes ganan, yo me voy. 

 


One response to “Adiós a Ecologistas en acción 

  1. Una despedida que es un canto a la dignidad y al amor. No hay una palabra de reproche. Quienes no estén a la altura de esta despedida deberían repensar su participación en Ecologistas en acción.

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