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Más de cien nombres

Ya saben, que yo, a veces … escribo poesía

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Te voy a dar
cien nombres
guárdalos bien
son tu memoria,
nuestra herencia.

Cuando las nombras,
ellas existen,
y hacen que tú,
existas.

Te voy a dar
cien nombres
de poetas.
Todos son nombres
de mujer.

Les quiero dar las gracias
a ellas
que han dejado
un legado de poesía
con su nombre.

Les doy las gracias
por tener voz,
y por hacerse escuchar.

Te dirán, quizás,
que son nombres
menores.
Te dirán, tal vez
que si se olvidan
la humanidad
no pierde.

Responde a quien lo diga
que deje de mentir.

Si se pierden
sus nombres.
Nos perdemos
nosotras.

Si se pierden,
pierde la humanidad.

Pierde la justicia,
la belleza
y la verdad.

Te voy a dar
cien nombres.

Y lo haré con orden.
Soy mujer
y las mujeres
asumimos hace tiempo
la tarea de ordenar el mundo.

Ordenamos la cosecha
y la simiente.

Ordenamos el tiempo,
acompasadas con la luna
y ordenamos los cuentos

Las mujeres,
somos como queremos,
y de querernos así
creamos armonía
¿Qué otra cosa
es el orden,
si no es eso?

Por eso dijo Safo,
antes del año cero
“Pero yo amo la ternura;
… mi suerte es esto y la brillante ansia de sol y la belleza.”

Al-Khansa
que aún hoy
es la mejor poeta
de la literatura árabe.
Y lo sabía ella,
cuando vivía,
y lo sabemos
nosotras,
mil quinientos años
después.

Y allá en el año mil
Wallada Al-Mustakfi
escribía libre
en la península ibérica.
“Yo ¡por Dios! merezco la grandeza
y sigo orgullosa mi camino.
Doy gustosa mi mejilla a mi enamorado
y doy mis besos a quien los quiera”

Llegan después las “trobairitz”
llenando las ciudades
de cultura.
Alamanda, Azalaís,
Marie, Tibors, Iselda,
Gormonda, Beatreiz
Clara, Guillelma
debaten, razonan
y declaran
“No tienen de mí atención alguna
Los envidiosos maledicientes”

Recuerda a Hildegard,
a Elisabeth de Schönau
a Hroswitha de Gandersheim.
No olvides a Eloísa de Argenteuil,
ni a María de Francia,
ni a Leonor de Aquitania,
a Christine de Pisan
que soñó para ti
“La ciudad de las damas”,
no la olvides.

Nombra en voz alta a
Leonor López de Córdoba,
y Vittoria Colonna de Italia,
a Madeleine de Scudéry de Francia,
y no olvides a Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada,
que gozó de la vida independiente, abriendo ventanasy mentes.
Trasciende Sor Juana Inés
su inteligencia
del México sombrío
en que la quieren encerrar
los hombres necios.
Y en Japón dan a leer
los haikus de Tagami Kikusha-ni
“Incluso arrastrándose en la arena
la enredadera
florece.”

Escriben al mismo tiempo
María Rosa Gálvez de Cabrera en España,
Y Xuan Huong
en Vietnam,
firmando con sus nombres.

Y escriben con otro nombre,
en España e Inglaterra
mujeres inteligentes
que buscan salvar sus mentes.

Cecilia se hace Fernán
y Mary Anne Evans se hace llamar
George Eliot.

Elizabeth Barrett Browning Gertrudis,
Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado,
Emily Dickinson, Rosalía de Castro,
Salomé de Ureña Henríquez, Emilia Pardo Bazán
Cien nombres te he prometido, y a cincuenta aún no he llegado. Con Sofía Casanova al siglo XX hemos entrado.
Desde Ucrania nos llega la voz de Lesya Ukrainka,y María Lejárraga, nos habla desde España.

Repite conmigo
Hilda Doolittle, Fadwa Touqan
Wislawa Szymborska
Rosario Castellanos, Esther María Osses
con Delmira Agustini y Marianne Moore.
Anna Akhmatova y Zenobia Camprubí
Nelly Sachs y Marina Tsvetaeva
Ángela Figuera Aymerich, María Teresa León
Marguerite Yourcenar, Elsie Alvarado
Josefina de la Torre, Gloria Fuertes
Ernestina de Champourcín
Sophia de Mello Breyner
Gwendolyn Brooks con Guadalupe “Pita” Amor
Dulce María Loynaz, Carmen Conde
Anne Sexton, Maya Angelou
Elizabeth Bishop, Alda Merini,
En el hemisferio norte, en épocas
con sabor a libertad, y olor
a llanto y guerra.

Y en el hemisferio Sur
Gabriela Mistral con Victoria Ocampo
Juana de Ibarbourou y Alfonsina Storni
Cecilia Meireles y Marcela Paz
Antonia Palacios
María Calcaño, Violeta Parra
Julia Prilutzky Farny
Idea Vilariño y Blanca Varela
Marosa di Giorgio, Alejandra Pizarnik
Ida Vitale, María Elena Walsh
Noémia de Sousa

Y en el cinturón del Ecuador,
abrazando el mundo
Noemia de Sousa
Sitawa Wafula
Karina Gálvez

Abriendo el horizonte
hacia el siglo XXI
Vivas, como nosotras
Margaret Atwood y Nancy Morejón,
Alice Walker con Oh Jung-hee,

Gioconda Belli y Werewere-Liking Gnepo.
Ana Rossetti, Anne Carson,
Chantal Maillard, Carmen Boullosa
Blanca Andreu, Mariana Bernárdez,
Viola Allo, Ijeoma Umebinyuo,
Freedom Nyamubaya, Ananda Devi.

Cien nombres
a los que agradecer.

Y dos nombres, que se fueron demasiado pronto y no debemos olvidar.

Nadia Anjuman que escribió, y murió por ello en Afganistán
“ Estoy enjaulada en esta esquina
llena de melancolía y pena…
Mis alas están cerradas y no puedo volar.
Soy una mujer afgana y debo lamentarme.”

Dulce Chacón tan cercana,
en marzo dijo “No a la guerra”
y en diciembre murió.
Ella sabía que
“Nadie escapa
a la desmesura de la rosa.”

Acá van más de cien nombres,
millones de nombres
han quedado
sin nombrar.

Somos la mitad
de la humanidad.
Sería extraño, piensalo,
que no hiciéramos,
la mitad de la poesía.

Nos han querido enseñar
sometimiento,
pero hemos aprendido,
a fuerza de querernos
alegre rebeldía.

Por carmenibarlucea

Narradora (por escrito y de viva voz). Me gano la vida contando cuentos de la tradición oral pero también me gusta escribir mis propias historias.
Activista por los derechos de las personas y de los animales.

1 respuesta a “Más de cien nombres”

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