Cuatro cambios de casa – regalo para una noche de reyes majos


Dedicado a Chayo, Rosario Padruno Cordero, vecina de El Mazo (Asturias) una persona valiente, con muchas razones para vivir, pero que no logró, pese a todo su esfuerzo, sobrevivir al cáncer de mama.

Dedicado a Ascen Alcalde que convivió once años con la enfermedad, logrando mantener la cordura. El cáncer se la llevó con la dignidad intacta.

Dedicado a todas las personas que desde diferentes lugares ponen lo mejor de sí mismas para hacernos sanar de esta enfermedad que aún no comprendemos.


Gracias a las personas que se han mantenido a mi lado, día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, durante el largo proceso de sanación del cáncer, casi dos años. Aquí me entrego a ustedes a través de las cosas que he escrito durante el proceso.

Gracias a los perros, a los gatos y a las aves. Por esa alegría contagiosa que te hace disfrutar de la vida aunque no quieras.

Tengo la necesidad de cerrar esta etapa. Aunque aún me sobre un pecho. Pero a partir de aquí seguiré con ustedes, siendo un poco la que fui y siendo en parte una nueva persona.

Les entrego el fruto de la enfermedad y de la esperanza, porque lo que he escrito durante este tiempo ha sido gracias a ustedes. Ustedes que me han escuchado, sostenido, que me han hecho reír y han soportando mis lágrimas. Pero también y sobre todo, a las personas que han tirado de mí, como si no pasara nada. Seguimos.

Gracias especiales a Chusa Barrantes por corregir mis faltas de ortografía1.

Cariños inmensos,

Cáceres a 24 de septiembre de 2020

1 Verán el resultado en la edición en papel. Ella aún trabaja en el texto a día de hoy.


Introducción

Nuestra vida es una incertidumbre. Un ciego que revolotea en el vacío en busca de un mundo mejor cuya existencia sólo suponemos.

Virginia Woolf

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

“El hombre en busca del sentido”, Viktor Frankl

Esta recopilación de escritos variados pretende ser un regalo para las personas que han estado junto a mí durante mi proceso de curación del cáncer. Ya no hay cáncer, pero el proceso aún no ha terminado, aún espero la simetría perdida, y las consecuencias de los tratamientos de sanación van a quedarse conmigo el resto de la vida. Sin embargo necesito cerrar etapas, y esta recopilación me ayuda. Espero que a todas les guste leer porque si no, vamos mal.

La recopilación y algunos textos, se cierran durante los días de confinamiento provocado por el COVID-19 de modo que ahora todas sabemos lo mismo sobre la soledad del proceso.

¿Soy una vanidosa y pienso que a la gente le importa lo que escribo? Es lo más seguro.

Para sobrevivir uno necesita sentirse útil, además de saberse amada. En parte he pensado que este regalo es significativo porque ustedes me han nutrido dedicándome tiempo, y han logrado que pese a la dureza del tratamiento, mi vida siguiera siendo una vida digna de ser vivida, una vida no totalmente centrada en la enfermedad, sino implicada en causas que considero justas. Cada una de ustedes ha tenido sus propios problemas, sus propias inquietudes y sin embargo generosamente se han preocupado por mí y quiero que sepan lo mucho que agradezco cada palabra y cada gesto.

Les confieso que al tener una familia biológica tan pequeña, pensé que iba a pasar el proceso en una cierta soledad. Tal como recuerdo que fueron los dos años de enfermedad de mi madre hasta su muerte, donde nuestra pequeña familia de tres, estuvo acompañada por un número de personas que nos completaba hasta diez, pero no llegó a ser una docena. Sin embargo muchas personas, he escrito unos ciento setenta nombres, han estado a mi lado de múltiples maneras presenciales y a distancia, que han llenado mis días. Doy las gracias a las nuevas tecnologías que acortan las distancias, y por un módico precio tienes a tu alcance la voz y la sonrisa de quienes te desean lo mejor.

Sé que no todas las personas a las que les debo haber soportado esta prueba con alegría están de acuerdo conmigo en todo, muchas no lo están ni siquiera en el 25%, pero ya se sabe que una cosa es lo que sentimos y otra lo que pensamos. Este tiempo del cáncer se trataba de sentir y no voy a olvidarlo.

Esta introducción está llena de nombres propios, y con ellos quiero trazar un mapa de estrellas, el mapa que me permite regresar al hogar cuando me pierdo. Pero también un mapa que visibilice la cantidad de personas que necesitamos cada una de nosotras para sostenernos emocionalmente sanas mientras discurre la vida. A veces, cuando hablo por ahí en charlas varias y también cuando cuento cuentos, hago uso y abuso de dos palabras que me encantan y que para mi definen de manera absoluta las relaciones y nuestro lugar en el mundo, esas palabras son: interdependientes y ecodependientes.

Ahora debo añadir a estas dos, la palabra cambio. Por fin he comprendido por qué es tan importante aceptar que la vida cambia a cada instante y no hay seguridades, ni certezas absolutas.

Ahora, desde la vulnerabilidad, que es un estado físico y mental que no había experimentado en mi vida adulta hasta el cáncer, me hago plenamente consciente de cuán reales son estas tres palabras. He sido tan dependiente desde los primeros días de septiembre de 2018, que mi vida ha dado un vuelco de 180 grados. Ahora sé que antes del cáncer era una persona soberbia sin quererlo. Era alguien que se creía en posesión de la verdad, porque hace de su vida un manifiesto y va por el mundo dando lecciones, con una sonrisa eso sí, pero segura de que salvo por los vaivenes económicos lógicos en alguien que asume vivir en la frontera del sistema, por lo demás, nada malo le puede pasar. Y de pronto, anochece.

Este mapa de nombres, que he ordenado alfabéticamente para no perderme, me ayuda a hacerme consciente de cuántas personas tejen su vida conmigo día a día. Personas a las que veo y puedo tocar, personas con las que solo contacto a través de las redes sociales, personas que me escriben mensajes por privado, personas que me llaman por teléfono. Personas que han hecho de este periodo doloroso, un tiempo fácil de vivir. Todas y cada una son muy especiales para mi.

También hay algunos nombres que estuvieron antes y murieron de cáncer, como mí propia madre, que fue un ejemplo para afrontar la enfermedad sin perder la sonrisa. Hay otros nombres, que ya no obtienen respuesta cuando se pronuncian en voz alta, porque han partido de este mundo mientras yo me sanaba. Otras no responden porque en el camino se han enojado conmigo y nos hemos distanciado, el cáncer no nos salva de esto, ya ven, nada es perfecto. Pero sus nombres están en el listado porque pese al malestar, su apoyo, su compañía, han sido muy importantes para mí y no sería justo olvidarlas solo por un distanciamiento por matices o malos entendidos.

Pero también debo dejar constancia de los grupos en los que he continuado activa con cierta normalidad, grupos donde aunque todas las personas o casi todas, conocían mi enfermedad, hemos seguido desarrollando nuestro activismo, hablando de lo que importa, y viviendo para ofrecer soluciones. Por eso debo dar las gracias antes de trazar el mapa de estrellas, a las constelaciones que son para mí SOS112vagabunos, las primeras amigas a las que les dije que tenía un bulto en el pecho y que se ofrecieron a poner a mi disposición sus ahorros de toda una vida para que me operaran sin perder un minuto. No acepté el ofrecimiento porque ya tengo demasiadas deudas económicas, pero ese arranque amoroso ha dejado en mí una huella de gratitud indeleble.


A la Plataforma Defensa Animal Extremeña, el grupo feminista Mary Read, la Asamblea Feminista de Cáceres, Plataforma La Tortura No Es Cultura, la Fundación Transición verde, al Foro Extremeño Antinuclear y al Movimiento Ibérico Antinuclear, al grupo La Raya Sin Minas, a la Plataforma Recuperar Valdecañas, al periódico digital El Salto que me ha mantenido escribiendo, al periódico digital La Réplica que ya no no está, pero publicó todas mis locuras, a la confederal de Ecologistas en Acción y a su revista “Ecologista”, al grupo de Animales Monumentales de la ciudad de Cáceres, a las buenas gentes de EQUO en Extremadura y a las buenas gentes que ya no son de EQUO pero lo fueron, y a las buenas gentes que permanecen en EQUO, a la comunidad educativa que forma el colegio Paideuterion que me abrió sus puertas en varias ocasiones, para que no perdiera el contacto con la infancia y la adolescencia que me es tan necesario como respirar. A las buenas gentes de UCETA que se han preocupado por mí y han sido amables y comprensivas en todo momento. Y se van a asombrar, pero quiero dar las gracias a Fiare Banca Ética, por tenerme paciencia con las deudas, por darme tiempo y paz mental para sanarme.

Por supuesto, gracias infinitas al personal sanitario que ha sido amable y atento en cada encuentro. Obviamente a mis oncólogas, que han sido tres, y a la cirujana de mama por su excelente trabajo en la mastectomía. Gracias por las risas compartidas justo antes de entrar al quirófano, pero tengo el deber moral de agradecer infinitamente el buen trato del equipo de enfermería en la planta de quimioterapia del Hospital Universitario de Badajoz, y de la Clínica San Francisco de Cáceres, donde me pusieron la radioterapia y me acompañaron en el dolor de decir un adiós definitivo a mi segundo padre, Pepe Vila.

Ciertamente, hay ausencias, personas con las que antes del cáncer sentía cercanía, y que pensé que iban a estar y no han aparecido, no han mandado un saludo, ni un emoticono, ni un beso. Creo que está bien que sea así, porque la vulnerabilidad no puede ser total y los desencantos y los desencuentros son parte de la vida; y hay ciertos momentos en los que sentir que estás viva en todas las facetas de la existencia es absolutamente necesario.

Y ahora les dejo mi mapa de estrellas. Sin ustedes no habría podido recorrer el camino con alegría.



La gratitud

Gratitud:

sentimiento de la supervivencia.

Como el pulpo

que es devuelto al mar.

Y antes de adentrarse

en las aguas.

Vuelve hacia ti

un tentáculo tembloroso

para tocarte suavemente.

Así, me vuelvo yo.

Al pulpo no le basta

un solo corazón

para vivir.

Tampoco a mi.

¿Qué es la vida?

Una cadena de abrazos

que nos sostienen.

Hay tanta vida,

tanta inteligencia,

tanta inestimable

e incuestionable aceptación

en el apoyo mutuo.

Como las neuronas

de un pulpo

que se extienden

por sus tentáculos.

Así nuestra inteligencia

es mejor,

más hermosa,

más completa y

compleja,

cuando nos compartimos

para la vida.

Tengo deudas impagables

con ustedes.

Solo las puedo pagar

con gratitud.

When you’ve got so much to say it’s called gratitude1

Y cuenten conmigo.

1 Gratitude de Beastie Boys

Publicado por carmenibarlucea

Narradora (por escrito y de viva voz). Me gano la vida contando cuentos de la tradición oral pero también me gusta escribir mis propias historias. Activista por los derechos de las personas y de los animales.

4 comentarios sobre “Cuatro cambios de casa – regalo para una noche de reyes majos

  1. Y me encanta ser como las piedras blancas…. Ser baliza en la medida que puedo y se. Como bien dices a todos nos gusta sentir que aportamos algo al mundo. Gracias por tu reconocimiento que es mutuo.

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  2. Amiga cuanto bien me hacen tus palabras siempre. Me quedas una vez más sin tener las palabras de agradecimiento suficientes hacia ti. Doy un millón de gracias a la vida por haberte conocido. Eres una mujer impresionante. Te quiero mucho.

    Le gusta a 1 persona

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