No es mi caso, pero… (una reflexión sobre la autopublicación)

La pasada Feria del Libro de Cáceres la autopublicación se convirtió en polémica al no permitir la presentación a los autores que han elegido este formato para sacar sus creaciones a la calle. Me sorprendió, y me dejo pensando, porque la misma propuesta salió en el grupo de evaluación de la Feria del Libro de Mérida, realizada también por el sector de las librerías. 

Como persona que escribe y no gana dinero con ello, pero tampoco paga a nadie para lograr la publicación de sus libros, debo confesar que nunca había dado mayor importancia a esta cuestión. Pero la coincidencia en el tiempo me ha abierto los ojos a una realidad y a un conflicto de intereses que quizás en algún momento de mi vida “me toque”. 

Tengo diez libros publicados y todos tienen varios fallos de edición. Siempre que recibo mi último libro y lo abro trémula de emoción, como el árbol solo de Valhondo, me topo con la desilusión de encontrar los errores, en su mayoría míos obviamente, a veces incluso en la portada. Y entonces me acuerdo de Galdós. 

Quienes me conocen saben que soy enfermizamente fan de Don Benito, un autor que logró vivir de su talento para escribir, y que siendo como era un perfeccionista de la ortografía, después de su primera novela rehusó la ayuda de los editores cercanos porque quería tener el control total de sus escritos. Pero eso no lo enemistó con las librerías, sus principales aliadas para hacer llegar su obra al gran público. 

A veces puede suceder que alguien comience autoeditandose, como lo hizo Beatrix Potter, que rechazo tras rechazo de las editoriales, decidió sacar su obra a la luz arriesgando su dinero y haciendo todo el trabajo, como le gustaba a Galdós. Aunque ella siguió el camino inverso, y después de autopublicarse, y viendo el éxito de ventas que supuso “El cuento de Pedro el conejo”, firmó un acuerdo con una editorial para esa y sus siguientes obras. 

El arte de Beatrix Potter: bocetos, pinturas e ilustraciones

Les he puesto dos ejemplos inversos desde el punto de vista de quien escribe, aunque hay miles. Sí, no estoy exagerando. Es que somos muchas personas escribiendo a lo largo de la Historia en el Planeta, de modo que creo que ya se puede hablar de millones de personas escritoras en el sentido más creativo y literario del término. 

Si a mí me pareció dolorosa la falta de las autopublicaciones en las presentaciones de Cáceres fue porque la Feria se denomina “del libro” y ese título no habla de cómo el libro ha llegado a ser un objeto a nuestro alcance, si no que nos habla de la creatividad, del deseo de comunicar, de hacer pensar y lograr que la sociedad avance, de entretener o de sacar fuera los demonios internos para descubrir que son demonios compartidos. 

En estos tiempos de tecnologías que se renuevan día a día, de negocios emergentes que involucran la creatividad, de apoyo social a la cultura como un valor indispensable (al menos en el discurso) censurar a alguien por no haber usado una editorial es difícil de comprender para quienes no hacemos del libro nuestro negocio sino nuestra pasión. 

Yo tengo un libro rodando por las editoriales, una de ellas me ha respondido que por la módica cantidad de 2.500€ me lo pueden editar, y colocarlo en las librerías. Es un libro de esos de sacar fuera los demonios, y pienso que si me toca la lotería quizás les diga que sí… pero ¿no es eso autoedición encubierta?

Una encuesta realizada por la empresa de investigación de mercados IPSOS para Kindle en España, que se ha publicado este mes de junio, revela que el 30% de los españoles se ha planteado escribir un libro alguna vez, lo que es curioso en un país donde el 37,8 por ciento de las personas se declaran como no lectoras. En cualquier caso, de entre las personas que leen, el 78 por ciento valora por igual los títulos autopublicados y los publicados por una editorial. 

Sin olvidar la cuestión del género, que sigue haciendo que a las mujeres les sea más difícil publicar aún hoy, por lo que la autoedición nos abre un camino hacía lo público. Recuerden que según el Instituto de la Mujer para la igualdad de oportunidades, aún no se alcanza la paridad en los premios literarios que se reparten en 70 por ciento para los hombres y 30 por ciento para las mujeres, salvo en el caso de la narrativa infantil y juvenil donde el porcentaje roza la paridad. Sin embargo, las cifras de Bubok hablan de que un 60 por ciento de las obras publicadas están escritas por mujeres. 

La cuestión es que escribir es un acto creativo, pero publicar es un acto económico, y la cultura se mueve siempre entre esos dos ejes. En este mar de dudas, lo único que a mi que queda claro es que este año Galdós no habría venido a Cáceres a presentar sus novelas, ni Dickens habría traído su “Cuento de Navidad”, ni habría podido estar el “Ulysses” de Joyce, ni por supuesto Ramón del Valle-Inclán. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: