Tradiciones y evoluciones (o viceversa)

ElDiario.es

Voy por la calle y siento que hay un exceso de tristeza que nos paraliza, una tristeza no razonada que no ayuda a salir del problema

Soy de allende los mares y estoy de celebración. A vista de pájaro puede parecer que las cosas en mi Chile natal están avanzando mejor que en este lado del atlántico en esta España que es mi patria paterna original. Allá una asamblea constituyente trabaja en la redacción de una constitución en paridad de género incluyendo a los pueblos originarios, que viene a ser como su en este lado incluyeramos a la etnia gitana como voz con tanto derecho como las autonomías; y un presidente electo, el más joven y el más votado de la historia, se compromete sin rubor con el bienestar animal y presume de perro adoptado abriendo un perfil oficial para Brownie Boric Font en twitter e instagram.

En su discurso de la noche electoral Gabriel Boric dijo muchas cosas hermosas, sin olvidar que el cambio climático es un problema real. Que la gente vote a alguien que habla tan claro de un problema que nadie quiere afrontar realmente, ahí tenemos la COP26, un fracaso en toda regla, no deja de ser esperanzador. Y sí, miro a Boric con ilusión y con incredulidad porque es un presidente de cuento. Con una pareja estable desde 2019 que es en sí misma una garantía de que el feminismo y la diversidad afectivo-sexual no van a ser cuestiones de segunda.

Pero mis dos patrias son naciones claramente divididas por sus ideas sobre como deberían ser las personas de bien. Lo que resulta claramente llamativo ya que estamos atrapadas en está casa común de la que no hay forma de escapar, y eso debería ser algo que nos obliga a entendernos.

Menos mal que Alemania, otra nación dividida pero menos, marca un camino que aunque la gente aquí no quiera informarse, nos va a afectar. El acuerdo de coalición con Los Verdes va a poner el problema climático en el centro de las políticas gubernamentales, y la mayor economía de la Unión Europea anuncia que adelanta el calendario para alcanzar los Acuerdo de París, para lograr la neutralidad climática en 2045, y quiere llegar a establecer como mayoritarias las energías renovables en 2030, el mismo año en que piensan terminar su dependencia del carbón. Y además mantienen su compromiso con el adiós definitivo a la energía nuclear.

Es algo importante para decidir ahora mismo, porque “en una generación habremos consumido tanto como en toda la historia del ser humano. Es clarísimo que esto estallará de alguna forma. Ya estamos viviendo estas consecuencias; los microchips son sólo una muestra. Pero realmente todas las materias primas están sufriendo subidas brutales, porque la demanda sube de forma exponencial y no hay fábricas que sean capaces de dar abastecimiento ni recursos suficientes para abastecerlas. Tenemos un problema serio que hay que abordar de inmediato.” Son palabras de Alicia Valero que lleva 18 años estudiando las tendencias de consumo energético desde el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (Instituto CIRCE).

En estos días de tradiciones que yo abrazo desde la esperanza, y también desde el eclecticismo, porque soy de esas personas que no olvidan que muchas culturas desde el Egipto predinástico allá por el 3200 antes de cristo, se celebran fiestas similares que comparten esta misma historia basada en mirar el cielo con atención. No puedo dejar de creer en el poder de los cuentos, en el poder de la palabra y en el poder de la esperanza.

Voy por la calle y siento que hay un exceso de tristeza que nos paraliza, una tristeza no razonada que no ayuda a salir del problema. Hay en el ambiente un manto pesado, pero ni aún así puedo dejar de ver como brillan ciertos avances en mis dos patrias. Quiero recordarles que se ha abierto el plazo para hacer aportaciones a la reforma de la legislación penal en materia de maltrato animal, y el plazo finaliza el 15 de enero de 2022 (consultasdgda@mdsocialesa2030.gob.es) , desconozco la razón por la que no puedo sentirme triste, ¿será por que he leído demasiado a Pegúy?

Y para terminar, acá les dejo mi regalo para estás fiestas:

La Esperanza es una niña pequeña que no parece nada.

Que ha venido al mundo el día de Navidad del año pasado.

Que juega todavía con el buen enero.

Con sus pequeños arbolitos de madera alemanes cubiertos de escarcha verde.

Y con su buey y su asno de madera alemanes.

Pintados.

Y con su cuna llena de paja que las bestias no se comen.

Por que ellas son de madera.

Y sin embargo, será esta pequeña niña la que atravesará los mundos.

“Pórtico al misterio de la segunda virtud” de Charles Péguy

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