37 días. Diario literario de una radioterapia

Portada

Me acaban de publicar en la Editora Regional de Extremadura, dentro de la colección ORBITAL que son texto en formato virtual.

Dice en la pagina de descargas:
37 días. Diario literario de una radioterapia es el modelo transparente de una de las posibilidades de la autoficción, pero sobre todo de las posibilidades de la literatura: el relato de un tratamiento tan duro bajo la forma de dietario permite el efecto sanador de aquello que se vive sin entender, pero que en la conjunción de voces reales y leídas adquiere, por una vez, sentido y, sobre todo, sensibilidad. 37 días es, al tiempo, un fragmento de la vida transformada por la literatura y una invitación al diálogo, la contemplación y la gratitud.

Pueden descargar el libro en este enlace: https://extremadura.ebiblio.es/resources/626be51e4e03b70001362a7b

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Día de la poesía y de los bosques: Un lugar, el lugar

De mi próximo libro «Ver De», mi primer libro de poemas.

El lugar exacto,
ni cerca, ni lejos.
Un lugar azul
repleto de mares,
de lagos,
de ríos,
del agua que es cuna
de múltiples formas,
que son
pura vida.

La electromagnética
en su punto justo
para hacer posible,
milagrosamente,
abundante vida.

Un lugar tan bello
que los cuentos
cuentan que no es
natural.
Inventan los cuentos
fuerzas poderosas
que mezclan esencias,
y crean mil cosas.

Pero es compartido.
Y se nos olvida.

El lugar más bello.
Repleto de vidas.
No es tuyo,
no es mío,
¡y se nos olvida!

¡Y somos tan crueles!
Que el lugar más bello,
lo hacemos inhóspito
para la otra vida.

¿Por qué nos sucede?
¿Qué mal nos aqueja?
¿Por qué devoramos
toda la ternura, toda
la belleza?

Bosque de Muniellos, Asturias

Lunes feministas de marzo, empezamos el 7

Con motivo de la celebración el 8 de marzo del Día de la Mujer, la Biblioteca Pública de Cáceres «A. Rodriguez-Moñino y María Brey» propone la creación de un grupo de debate y reflexión sobre feminismo. La actividad se plantea a modo de tertulias temáticas alrededor de textos reflexivos del feminismo que nos acercan a nuestra propia historia.

Serán charlas-coloquios para descubrir el papel de la mujer en las sociedades del pasado, del presente y del futuro, apoyándose en libros de especialistas, estudiosas y pensadoras.

Las actividades serán coordinadas por la escritora, lectora y activista, Carmen Ibarlucea.

Y se celebrarán:

  • todos los lunes de marzo en la sala Vicente Paredes (planta baja)
  • a partir de las 18:30 h
  • Aforo 15 plazas
  • entrada libre hasta completar aforo

El lunes 7 de marzo comenzaremos con la lectura «El hombre prehistórico es también una mujer» de Marylène Patou-Mathis; un acercamiento a la arqueología de género que abre una reflexión sobre los roles de la mujer en las sociedades primitivas y en el mundo en general.

No es necesario haber leído antes el libro; en las charlas se entregarán textos que servirán de punto de partida para el debate y la discusión.

Los animales no son cosas y otras perogrulladas

ElDiario.es

La Declaración de Cambridge sobre la Conciencia fue el primer manifiesto escrito por científicos donde se reconoce que los animales son conscientes de sí mismos y del mundo que los rodea

A veces sucede que las leyes van por delante de la sociedad que las debe aplicar, y en otros casos las leyes van con un retraso significativo respecto al sentido común, que ya se sabe es el menos común de los sentidos. Pero cuando por fin las leyes y el sentido común se dan la mano, es tiempo de celebración.

Así ha sucedido el pasado 2 de diciembre en el Congreso español, que al fin se ha reconocido algo obvio: los animales tienen capacidad de sentir, y por tanto, no son cosas.

Les voy a contar una historia terrible que me contaba mi padre cuando yo era niña. Mi padre debía ser un hombre muy sensible, que ocultaba su sensibilidad en una auténtica capa de invisibilidad. El y yo no nos llevábamos muy bien, y sin embargo gran parte de lo que soy se lo debo a las historias que me contaba, casi todas sucesos reales acontecidos en la aldea de El Mazo, Asturias, donde él nació, fruto de generaciones que se remontan como poco a coetáneos de Don Pelayo.

La historia de mi padre, que marcó mi infancia, era sobre un hombre de escasa inteligencia, que tenía una yegua preñada, y el hombre estaba pasando una crisis económica de las normales en la posguerra española, por lo que vendió el potro nada más nacer, para chorizo. Sí, es o era costumbre mezclar la carne del cerdo con la de caballo para hacer los chorizos de la matanza anual, es algo de lo que doy fe porque aún era así hace 35 años atrás.

Aquel hombre, de escasa inteligencia, con las prisas por cobrar, fue a la cuadra donde la yegua estaba cuidando de su potrillo, y tomando al potro que ya tenía unos días, lo apartó un poco y le dio muerte delante de su madre. En ese momento, con los ojos desencajados por el horror, la madre sufrió un paro cardíaco y murió. El hombre, que no contaba con perder a la yegua, que era su apoyo en el trabajo del campo, fue a casa de mis abuelos a compartir su desgracia, y se encontró con que mi abuelo le recriminó severamente. No por matar al potro, eso entraba dentro de la normalidad, sino por hacerlo delante de su madre. Ninguna madre, le explicaba mi abuelo, puede soportar el dolor de ver morir a su hijo. Si la separas, ella mantendrá la esperanza de que sigue vivo en algún otro lugar, y esa esperanza le ayudará a vivir la tristeza de la separación. Pero verlo morir, de forma violenta, delante de sus propios ojos. Eso cierra toda esperanza.

La familia de mi padre vivía de la ganadería, por lo que no puedo presumir de venir de una larga saga de defensores de los animales. Sin embargo, creo que aún con todo lo que significa eso, hubieran celebrado una ley que les daba la razón, los animales tienen la capacidad de sentir en toda la amplitud que eso significa.

Francia reconoció en 1976 a los animales como seres sensibles en su Código Rural y de Pesca Marítima, aunque no reformó su Código Civil hasta 2015.

La Unión Europea ya en 1997 en el Protocolo sobre la Protección y Bienestar de los Animales, anexo al Tratado Constitutivo de la Unión Europea hablaba de “garantizar una mayor protección y un mayor respeto del bienestar de los animales como seres sensibles (…)”. El primer estado en incluir esta consideración en sus leyes aclarando que los animales no son cosas fue Austria en 1988, el segundo fue Alemania en 1990, después Francia, en 2015, como ya he dicho. Portugal lo hizo en 2017.

Otros estados que han modificado sus leyes en el mismo sentido son Suiza, Canadá, Nueva Zelanda y Colombia. Brasil, Argentina y Chile están trabajando para reformar el estatuto jurídico de los animales en el mismo sentido.

Y sé que esto va a doler a algunas personas, pero dentro del Estado español, Cataluña reformó su Derecho Civil foral en 2006 para especificar que los animales no son cosas y que solo se les aplican las reglas de los bienes en lo que permita su naturaleza.

Este mapa visibiliza lo tarde que va la humanidad en reconocer que no es la dueña de la vida en el planeta. En 2012 tuvo lugar la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, un hito histórico por ser el primer manifiesto escrito por científicos donde se reconoce que los animales son conscientes de sí mismos y del mundo que los rodea. La comunidad científica se sintió en la obligación moral de hacer esta declaración, y en palabras del neurocientífico Philip Low: “Decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo. No es obvio para el resto del mundo occidental ni el lejano Oriente. No es algo obvio para la sociedad”.

Y así lo ha demostrado la votación en el Congreso. En 2017, cuando se presentó por primera vez la PNL, y que tuvo un apoyo unánimemente a favor, sin embargo ahora la aprobación del 2 de diciembre, se ve empañada por los 48 votos en contra y las 13 abstenciones, y hace una fotografía exacta sobre el conflicto social que estamos viviendo. Aún somos mayoría quienes comprendemos que la noción cartesiana de los animales es una aberración, pero asusta el retroceso intelectual y moral que da votos, y carta de legitimidad, a quienes se aferran a la soberbia supremacista.

No obstante, no nos quedemos paralizadas por el miedo. Celebremos que el abanico de derechos se abre cada vez más y da aire fresco a más vidas. Bailemos, que para eso es nuestra revolución.  

De seudónimos, escritoras y gente que lee

ElDiario.es

El trío de escritores y guionistas Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez, que se ocultaban tras el seudónimo de Carmen Mola, en foto de archivo EFE/Quique Garcia

Supongo que a ustedes también les pasa que a veces sienten que no deben ser de este mundo. A mí me pasa mucho, la verdad, pero uno de los días que se me quedó más cara de pánfila fue después de la entrega del premio Planeta.

Y no fue por descubrir quién era Carmen Mola, sino por haberme perdido todo el proceso. Yo supe el mismo día y en orden inverso, que Carmen Mola eran tres hombres, y que llevaba años siendo super ventas ¿Una escritora que vende más de 300.000 ejemplares de su trilogía, que está traducida a 11 idiomas, que ha vendido los derechos de sus libros a la televisión y yo, que me declaro feminista, no me he enterado de nada? Y para ahondar más en la herida, tampoco sabía quien era Paloma Sánchez-Garnica, que ha quedado finalista, y que desde 2006 es, ella sí, una escritora de éxito.

Pero volvamos a mi cara de pánfila. Lo primero que supe de Carmen Mola es que la retiraban de las estanterías de Mujeres & compañía, una de mis librerías favoritas, a las que aplaudo el gesto. Y luego ya me puse a leer. No sus libros, yo solo leo novela negra si es divertida, al estilo de Beatriz Oses, o si es antiespecista, como la última de Susana Martín Gijón. Y es que está claro, que literariamente, la mayoría social y yo no compartimos los mismos gustos.

He hecho una pequeña encuesta entre mis amistades, que son muchas, y para mi tranquilidad solo una persona conocía las novelas, y aunque comenzó la primera, no fue capaz de terminarla porque atentaba contra su sensibilidad. Otra amiga me dice que no conocía nada del fenómeno editorial, pero que ahora que sabe que están escritas por tres hombres de masculinidad frágil tampoco las va a leer. Sin embargo, el mundo no piensa como mi amiga y las ventas siguen en aumento.

La aparición de los señores Carmen Mola, y las reacciones sociales, sucede en mi vida al mismo tiempo que me llega la novela “Alegría” de Miguel Ángel Carmona que ha sido Premio Ciudad de Badajoz, construida a partir del testimonio de once víctimas de violencia de género. Una novela excelente cuya lectura recomiendo encarecidamente, pero que página tras página me llevaba a preguntarme qué hubiera escrito yo de diferente, porque sinceramente de no saber que Miguel Ángel es un hombre, perfectamente la hubiera leído como fruto del trabajo de una mujer.

Además, por esos días, fui a escuchar el coloquio del Día de las Escritoras, organizado en la biblioteca de Cáceres con Laura León y Beatriz Osés, donde ésta última confiesa que ella considera que los premios literarios son el equivalente a las oposiciones, y dan la medida de tu calidad al escribir, pero que ella siempre se presenta con seudónimo masculino para que no existan prejuicios al leerla. Y me acuerdo de Joanne Rowling, a la que se le pidió allá por 1997 que añadiera una K a su nombre, para sonar más masculina y no asustar a los lectores (hombres), aún no hace 25 años.

Por eso espero que me puedan perdonar este pensamiento disidente, pero… ¿no es un signo de los nuevos tiempos más igualitarios que tres hombres heterosexuales, de probado éxito y sin presión editorial, escriban bajo un seudónimo femenino? Ya sé que dicen que en el mundo de la novela negra ahora las que triunfan son mujeres, y estos hombres se han apropiado de ese espacio ganado con tanto esfuerzo. Pero yo me siento como en el debate de las mujeres trans. Es que en el camino hacia la igualdad, me parece a mí, que lo que debe suceder es que dejemos de pelear por los cupos, y aunque a día de hoy los considero imprescindibles en muchos ámbitos, y agradezco que existan librerías que solo venden libros escritos por mujeres, porque las escritoras, sobre todo las excéntricas que no coincidimos con la mayoría social, aún necesitamos esos apoyos, también debe suceder, simultaneamente, que la linea entre sexo y género se borre, y que la utopía de ser Personas valoradas por nuestras capacidades, más allá de nuestros genitales y nuestros nombres, esté en el horizonte y pueda a veces, estar al alcance de la mano.

Para escribir esta reflexión he hecho un repaso de las listas de superventas en nuestro país. Para mi tristeza en 2020 gana de largo Arturo Pérez-Reverte, seguido de Ken Follet, aunque en la Feria del libro de Madrid el más vendido ha sido Fernando Aramburu, seguido de María Dueñas. En la literatura infantil se lleva la palma Antonio Rubio, seguido de Nick Denchfield, y en la Juvenil arrasa María Martínez que tiene el puesto uno y diez con dos de sus libros, y el dos es para R. J. Palacio (una mujer aunque su nombre no lo de a entender). Y si buscamos en ensayo, mi género favorito, nos encontramos con “La historia secreta de Jane Eyre” un estudio de John Pfordresher, seguido de “El camino hacia la no libertad” de Timothy Snyder.

En mi repaso rápido de libros superventas he puesto diez nombres, como ven siete son de hombre y tres de mujer, creo que a vista de pájaro se ve claramente que la Igualdad sigue siendo ese sistema deseable que aún parece más una señal en el horizonte que una realidad para mañana.

Si ustedes se preguntan, por pura curiosidad, cuáles de estos libros me he leído yo, debo decirles que solo he leído El pollito Pepe, de Nick Denchfield. Y es que al igual que soy una escritora de lo pequeño, soy una lectora de minorías.

Para la próxima entrega me daré el gusto de hablarles de mis libros favoritos.

NOTA final: dudo mucho que al trio masculino de Carmen Mola le importe ni un poco mi reflexión, y sé que puedo perder muchos puntos en mi carnet de feminista. Pero a fin de cuentas, ¿de qué sirve la libertad de expresión si no la ejercemos?

Aunque también es posible que mi simpatía venga dada porque han elegido llamarse Carmen, como yo. Por favor, lean esto entre risas.

COP26 en noviembre, ¿feliz convivencia?

ElDiario.es


Cada año, en el mundo mueren 70 mil millones de animales para entrar en la cadena alimenticia de las personas, pero una persona vegana es responsable directa de salvar la vida a 200 o 300 animales al año

Foto de Anna Pelzer en Unsplash

Me siento a escribir rodeada de noticias sobre la COP26, pero no se preocupen, que no les voy a dar más la lata con eso. Creo que hay suficientes análisis sesudos sobre lo dicho, lo hecho, y las razones del retraso en poner verdaderamente manos a la tarea de salvarnos. 

Ustedes saben de sobra que el mundo superará en solo 11 años el límite de emisiones de CO2 que marca una catástrofe medioambiental y que el acuerdo de Glasgow para salvar los bosques en 2030 llega mientras se bate el récord de destrucción de la Amazonía.

Se ha dicho muchas veces, pero sigue siendo un misterio, que somos la única especie animal que atenta contra su propia supervivencia. Se dice así para simplificar, porque hemos quedado fuera de la autorregulación de los ecosistemas. Pero dado nuestro grado de conciencia sobre nuestra propia existencia, llama la atención que no podamos dar con respuestas satisfactorias a nuestro ilógico comportamiento. 

Como me gusta leer de todo, me he encontrado un artículo que expone un estudio publicado en Proceedings of the National Academies of Science, que parece demostrar que la actividad cerebral consciente está relacionada con la llamada “sustancia química del placer al obtener la recompensa esperada” o dopamina. Es un neurotransmisor producido en una amplia variedad de animales, incluidos tanto vertebrados como invertebrados, y  cumple funciones de neurotransmisor en el sistema nervioso central. 

Saber esto me intranquiliza. ¿Qué nos pasa? ¿La conciencia se nutre de dopamina, pero para producir dopamina necesitamos experiencias egoístas y altamente perjudiciales para el conjunto del planeta? ¿Es que no podemos hacernos conscientes y encontrar placer en el ejercicio del cuidado y del apoyo mutuo? 

Cambios en el día a día

Por mi propia experiencia les aseguro que podemos perfectamente. Ya saben que soy vegana, lo digo a todas horas en todas partes, y desde mi pasado cumpleaños lo llevo escrito en mi ropa. Y debo confesar que ser vegana es una fuente incesante de placer para mí, debo tener los niveles de dopamina por las nubes. 

Curiosamente la COP26 se celebra en noviembre, mes del veganismo. Gandhi, el político indio, dijo: “debes ser el cambio que deseas ver en el mundo” y aunque es cierto que necesitamos muchos cambios a nivel político y económico, creo que un cambio en nuestro día a día, sería, ahora mismo, tan efectivo como la revolución francesa en su momento. Y sin guillotina. 

Cada año, en el mundo mueren 70 mil millones de animales para entrar en la cadena alimenticia de las personas, pero una persona vegana es responsable directa de salvar la vida a 200 o 300 animales al año. Esto me lo recuerdo a mi misma cada vez que abro la boca. Y es un placer. 

Además, una persona vegana ahorra agua. Los datos sobre el acceso al agua son terribles, y nos informan de que 783 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua limpia, pero mientras tanto la ganadería utiliza casi un 1/3 del agua potable disponible en el planeta (Water Resources and Industry, 2013). ¿Más argumentos? Se necesita un 72% más de agua para criar vacas de  leche que para producir soja, o avena. Y si queremos añadir el componente amoroso a nuestro egoísmo, dejaríamos de torturar a vacas y terneros, obligados a separarse en las 36 horas posteriores al parto, sólo para que los supermercados se llenen de bricks o de quesos. 

Por otra parte, los alimentos de origen vegetal tienen una menor huella de carbono que los de origen animal. La cuarta parte de las emisiones globales proviene de los alimentos. Este cálculo se hace tomando en cuenta los nutrientes necesarios para que crezcan, hasta el transporte necesario para acercarlos a nuestros hogares, e incluso la tasa de desperdicio, no olvidemos que un tercio de todos los alimentos del mundo los convertimos en basura. Pero en este recuento opulento las vidas animales dejan más huella de carbono durante sus vidas esclavizadas y sus muertes violentas.  

Otra ventaja placentera del ser vegano es el ahorro en sanidad, porque la comida vegana, aunque sea ultra procesada sigue siendo 100% libre de colesterol. Y si la dieta vegana es saludable, el plan es perfecto. Una dieta basada en frutas, verduras, cereales y legumbres disminuye el riesgo de desarrollar diabetes. Y por si no lo sabían, el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes provienen de ingerir a otros animales.

Y uno no es solidario sólo con los otros animales, o con el medioambiente en general, también hay solidaridad entre personas en el veganismo. Según estudios de viabilidad futura el ve­ganismo es la única forma de alimen­tar a una población creciente. “si todas las personas fueran veganas, y no se desperdiciara comida, la producción actual podría alimentar a 10.000 millones de personas. 

Y en lo cercano debo contarles que las personas que trabajan en los mataderos o en las granjas industriales suelen estar dentro de las escalas más bajas del ranquin social (menores salarios y valoración social), pero la experiencia de coexistir con la violencia extrema cotidiana hace que sean un sector con problemas de salud mental, que van desde la depresión al suicidio.  Esas personas podrían tener empleos más felices en la emergente industria vegana. 

También el mar se beneficia del veganismo. Solo un pequeño apunte egoísta. Los cálculos oficiales hablan de que 300.000 ballenas y delfines mueren cada año víctimas de la pesca industrial. 

Hay muchos, muchísimos más placeres en el estilo de vida vegano. Ojalá los descubran ustedes muy pronto. Yo he aprovechado que la COP26 se celebra en noviembre, para recordarles que si los gobiernos nos dan la espalda, aún no está todo perdido, porque tenemos el poder de decidir qué comprar y dónde, y comprar ya se sabe que es una actividad placentera. 

Vocación de desaparecer

ElDiario.es

No se lo tomen como algo personal. El título quiere expresar brevemente el resultado de lo que ha sido una conversación de una hora larga con mi amiga MariLuz Frejo, la presidenta de SOS112vagabundos, una protectora de Badajoz que recoge en sus instalaciones a perros y gatos, sobre todo, aunque ocasionalmente otros animales pueden encontrar un hogar entre sus muros.

En estos días en que esperamos con ansiedad la primera Ley de Protección Animal de España, que se lleva fraguando en la Dirección General de Derechos de los Animales un año, y en el imaginario de la sociedad civil como mínimo dos décadas; El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 nos sorprende con una Orden DSA/1045/2021, de 28 de septiembre, por la que se establecen las bases reguladoras para la concesión de subvenciones destinadas a entidades de protección animal. ¿Y a qué la sorpresa, se puede preguntar alguien ajeno a la protección animal? La sorpresa viene dada porque no es habitual subvencionar la labor de las protectoras, que son siempre una iniciativa de la ciudadanía organizada, y conllevan un ingente trabajo voluntario para su sostenimiento, y muchos pequeños donativos económicos de personas comprometidas. 

Tal como lo cuento lo reconoce el Ministerio, que en el primer párrafo explicativo dice: “La presente orden tiene por objeto establecer las bases reguladoras de las ayudas a conceder en régimen de concurrencia competitiva para la financiación a las entidades de protección animal, las cuales se nutren en su mayor parte de donaciones particulares, ostensiblemente reducidas en el último año por la situación general de emergencia sanitaria.”

Y es que cuando desde el otro lado, o sea desde el lobby de la caza o de la tauromaquia por ejemplo, hablan del lobby animalista y nos acusan sin anteponer “presuntamente” de estar financiados con dinero público, incurren en el uso de un descrédito imposible de demostrar, pero que saben que funciona.

Es una práctica habitual, y estudiada académicamente, que cuando quieres crear una mala impresión de alguien, ya sea una persona o una entidad, lo más efectivo y que deja un recuerdo indeleble, es acusar públicamente de robo. Lo de la acusación formal en un juzgado ya es otra cosa, que requiere pruebas, y al ser formulada debe incluir la palabra “presuntamente”.

Por ejemplo, yo creo que el lobby de la caza maneja mucho dinero, presuntamente obtenido de la aportaciones de personas de grandes fortunas aficionadas a ésta práctica que no voy a calificar. Mi sospecha está basada, por poner un único ejemplo, en las campañas con vallas publicitarias que se permiten hacer. Y me toca en lo más profundo porque yo misma he estado intentando sacar adelante algo similar, con el mensaje contrario obviamente, pero me ha sido imposible, por ahora, reunir los cinco mil euros mínimos necesarios que cuesta la instalación de 16 vallas en cuatro ciudades de Extremadura.

Pero retornando al principio. Conversaba con mi amiga MariLuz y le preguntaba si su asociación/protectora va a solicitar la subvención. Y su respuesta es un rotundo NO. Su entidad ha decidido permanecer independiente, salir adelante como lo ha hecho siempre, con el esfuerzo personal de muchos, y poder decir ante las acusaciones de estar financiadas con dinero público: “Estas son mis cuentas, no encontrarás ni rastro de tus impuestos”

Me dice MariLuz, que ella espera del Gobierno más implicación en la protección animal, pero no dando dinero a las protectoras para que puedan seguir recogiendo animales abandonados, sino educando y concienciando a la sociedad para que dejen de abandonar, para que se terminen las camadas indeseadas, o el abandono por aburrimiento. Esperan un esfuerzo en la formación a los cuerpos de seguridad del estado en protección animal, y que no pasen cosas como lo sucedido con dos policías nacionales de Alcalá de Henares, denunciados por su Comisario alegando que no tienen competencia ni debe dedicarse a salvar a los animales. O formando a la fiscalía y a la judicatura en lo que significa los delitos de maltrato, para que se apliquen por fin, multas y sanciones acordes a la crueldad de los actos, o atajando el desinterés de las administraciones. Porque reconozcámoslo, nuestros ayuntamientos son muy deficitarios en el cumplimiento de sus obligaciones legales respecto a los animales, y como sociedad estamos demasiado acostumbradas a mirar para otro lado. El dinero público debería utilizarse para que se pueda poner en marcha por fin, buenas prácticas en todos estos sectores.

Respecto a las ayudas específicas a las protectoras, a SOS112vagabundos le gustaría que hubiera cursos de formación para comprender la Ley y su aplicación, y un órgano de asesoría legal gratuito, como un teléfono de la esperanza, para acompañar en los procesos de denuncias.

También querría que las protectoras estuvieran reconocidas por el estado como entidades de utilidad pública, ya que son colaboradoras activas de las fuerzas de seguridad del estado, no solo recogiendo a los animales, que en realidad es una función que compete a los ayuntamientos, sino como organismos que con su labor desinteresada hacen cumplir la ley.

Habrán sabido del caso de Noa Alonso, la joven agredida en Vigo por salir en defensa de un perro que estaba siendo brutalmente golpeado por su dueño, no es algo que las personas concienciadas con el maltrato animal no vivamos como un riesgo posible cada vez que abrimos la boca. Y sin embargo, la abrimos.

Y es que a nuestra sociedad le queda un largo camino que recorrer, y que madurar, para lograr lo más básico, que es respetar a los animales con los que compartimos la vida. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) nos dicen que el 40% de los hogares españoles son familias interespecies, pero la fundación Affinity (https://www.fundacion-affinity.org/) nos advierte que el número de perros y gatos recogidos por las protectoras españolas se mantiene estable en los últimos años. Aunque curiosamente la mayor causa de abandono en el 2020 fueron motivos de empobrecimiento económico, un 25%, frente al 10% de animales derivados de la caza, o el 17% de abandonos por desinterés, falta de tiempo o de espacio. Y es que según datos que aporta el borrador de la esperada Ley de Protección Animal, se calcula que aproximadamente la mitad de los animales de compañía “se encuentran fuera del control oficial”.

Para mí es complicado formarme una opinión respecto a la subvención gubernamental, porque entiendo los argumentos de SOS112vagabundos, que sé que son compartidos por otras entidades de protección, pero también comprendo la desesperación y la urgencia en estos tiempos de crisis económica que estamos atravesando. Yo no voy a juzgar a nadie en este sentido, pero me gusta comprender.

Y mientras esperamos nuestra primera Ley de Derechos de los Animales, que nos adelantan será una ley de Sacrificio Cero, acompañada por recursos para alcanzar el abandono cero, según nos ha dicho en el acto del Día de los Animales, Sergio García Torres, Director General de Derechos de los Animales. Mi amiga MariLuz Frejo me recuerda que su entidad nació con vocación de desaparecer, y que se aferra firmemente a esa esperanza cada día y cada noche, cuando agotada física y emocionalmente cierra los ojos. 

yoga- meditación – naturaleza

¡Os propongo un plan!

YOGA – MEDITACIÓN- NATURALEZA

Viernes 26 de Noviembre
18:00 y 19:00 Llegada y bienvenida.
Refrigerio de bienvenida
Itinerario de instalaciones y alojamiento.
Entrega de material para las actividades
Tiempo para instalarse
20:00 Meditación guiada Metta: el amor es la llave.
21:00 Cena
22:00 Observación de estrellas.

Sábado 27 de Noviembre
09:00 Ligero refrigerio: Fruta + té
09:30 “Desbloqueo mi energía interior” Yoga tradicional
10:30 Ducha e higiene
11:00 Desayuno saludable
12:00 Baño de Bosque: ruta consciente y meditación sagrada
14:30 Almuerzo
16:00 Descanso
17:00 a 18:30 Taller de Zentangle: (Dibujo meditativo) “Despierta tu maestro interior”.
19:00 Tiempo Libre
20:30 Cena
21:30 “Cuéntame un cuento para sanarme” Cuento Zen.

Domingo 28 de Noviembre
09:00 Ligero refrigerio: Fruta + té
09:30 “Encontrando mi yo al borde del sueño”. (Yoga restaurativo + Yoga Nidra.)
10:30 Ducha e higiene
11:00 Desayuno saludable
12:00 a 13:00 “¿Cuál es mi IKIGAI (mi propósito)?”. Sesión de coaching de autoconocimiento en Naturaleza
13:30 Pequeña ceremonia de despedida y salida.

NOTA 😊 La cuentacuentos del sábado por la noche, soy yo 🙏

Cuentos de Animales, sábado 23 octubre

Ya lo saben, a mi lo que más me gusta es la tradición oral y la tradición oral está llena de cuentos que tienen a los animales como protagonistas. De modo que el próximo s´ábado 23 de octubre voy a unir dos de mis principales pasiones: el amor por los cuentos de tradición oral y el amor por los animales.

Será Cáceres, en Psicopompo Librería wine bar café a las 12:00. ¿La dirección? Plaza Marrón nº 12

La magia de hacer visible lo invisible

ElDiario.es

Hay parcelas de la vida, personal y colectiva, que siempre parecen quedar en la sombra. La doble moral, o el doble rasero son una de las características que hace que las personas nos diferenciemos más de los animales.

Siempre cuento la misma anécdota, porque me pareció asombrosamente lucido, rápido y certero como método relacional. El último de los perros que ingresó en nuestra familia lo hizo tras unos minutos en los que el resto de perros que conforman nuestra particular manada (cada manada es particular, como el patio de cada casa) lo olisquearan atentamente, sobre todo las glándulas anales, esas que proporciona a cada perro un olor único, que es su seña de identidad. Y una vez pasado el test se le concedió el estatus de miembro de la familia. Y se acabó la soledad.

Pero las personas somos mucho menos fáciles, y mucho menos sinceras. Y decimos una cosa, y hacemos otra.

Estos días en que las televisiones andan preguntando a la gente, a causa del volcán de la isla de La Palma (“¿Qué salvaría usted si pudiera?” y todo el mundo habla de poner a salvo los recuerdos), yo me voy a reunir con seis escritoras de Literatura Infantil y Juvenil, la mitad de las que nos hemos unido de cara al 2022, en Sierra de Gata. Somos un número pequeño de escritoras de lo pequeño, pero queremos hacer magia y lograr hacer visible lo invisible. Eso que como sociedad decimos defender y a lo que le damos la espalda.

Porque siempre decimos que la infancia es ese momento de nuestra vida al que queremos volver. Decimos que la infancia debe ser protegida, se nos llena la boca con el interés superior del menor (https://es.wikipedia.org/wiki/Inter%C3%A9s_superior_del_ni%C3%B1o) pero después sucede que en las calles y en las tiendas, continúas escuchando a las personas mayores ofrecer azotes en el culo, continúas escuchando en los claustros hablar de “ese” o “esa” desconociendo sus circunstancias y sus sueños. Hasta llegar al extremo de alejarnos cuando más nos necesitan, cuando necesitan cuidados paliativos.

En los primeros días de la pandemia, hubo un grupo político en Extremadura que decidió donar parte de su sueldo a organizaciones sociales. Una de esas organizaciones fue la Asociación Cuéntame algo que me reconforte (https://cuentamealgoquemereconforte.com/). Lo curioso es que quienes lo hicieron, fueron incomprendidas por sus compañeras “por no estar atendiendo a lo importante”. Obviamente son cosas que hacemos en privado y que negamos en público, porque vivimos en esa doble moral continua, entre lo que nos importa y lo que decimos que nos importa. Entre la escala de valores real, y la escala de valores verbal.

¿Será por eso que en las listas de escritores (que casi nunca escritoras) más influyentes no aparece la Literatura Infantil y Juvenil? Y sin embargo, es fácil deducir que son nuestras primeras lecturas las que van a sostener todo el entramado de nuestros gustos futuros, puede que de nuestras vocaciones, e incluso pueden provocar que seamos una sociedad más culta.

No crean que ser una sociedad más culta nos hará una sociedad mejor. Solo cuando la empatía sea un valor en alza lograremos ser mejores. Y solo lograremos ser personas empáticas, cuando hagamos el esfuerzo consciente de poner en orden nuestras prioridades y abandonemos las listas mentirosas.

De cara al 2022 doce escritoras de literatura infantil y juvenil nos hemos reunido en un calendario solidario, siguiendo el ejemplo de otros colectivos solidarios, para que cada día del mes, y del año, cuando vayas a apuntar la cita con tu médico o el viaje de fin de semana, recuerdes a esas familias que están tejiendo alrededor del momento más

dramático de sus vidas, instantes de felicidad verdadera para el Bien Superior del Menor incluso cuando lo único que puedes hacer es paliativo, y la fantasía es el refugio más acogedor.

A mi, la iniciativa de Alicia Chamorro, impulsora de CAQMR me parece brillante, coherente, y el camino a recorrer, ojalá cunda su ejemplo. Y aunque no todas podemos colaborar con nuestro esfuerzo total, sí que podemos mirar lo que hacen, admirarlo, y tender una mano en la distancia. Encontrarán muchas formas en su web, incluso pueden comprar un calendario, el 100% del importe es para la asociación.

Pero no quiero cerrar este artículo sin dar las gracias a la red de escritoras que han urdido este plan. Entre ellas, la primera Susana Martín Gijón (autora de novela negra) por reunirnos a muchas, a Beatriz Osés por su capacidad de trabajo, y a dos de mis extremeñas más admiradas, Pilar Alcantara y Pilar López Ávila, por convertir el tiempo compartido en una fiesta en calma.