Parentesis entre continentes

Para Lillo, con amor y gratitud por llevarme a los buenos momentos

“La infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.” Benedetti

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Abro los ojos y encuentro las vigas de madera sobre mí. Es la confirmación de que no es un sueño.

Fuera de la casa se escuchan voces burlonas de hombres jóvenes que bromean sobre mi apego a las sábanas con una niña paciente que espera sentada en el poyete de piedra. Ella tiene cinco años y yo tengo cuatro.

Mi amiga viene a esperarme después de haber desayunado, con su ropa limpia y la cara lavada.

Yo me levanto de un salto y siento el frío húmedo al que no estoy acostumbrada. He cruzado el océano Atlántico del cálido enero, al frío enero, para abrazar el sueño de mi padre … pero él se ha tenido que ir.

El sueño de mi padre es vivir en El Mazo, en la Peñamellera baja, en medio de un valle de cuento donde todo es belleza. Pero el trabajo en el valle no alcanza para dar de comer a tantas familias.

Tampoco el valle alcanza, pese a toda su belleza, para satisfacer el alma sociable y parlanchina de mi madre. Y entre la pena y la esperanza mis padres han partido hacia Madrid.

Y aquí estoy. No sé medir el tiempo, no sé si es febrero o marzo. He quedado al cuidado de mis abuelos enfermos y de mis dos tíos, jóvenes y trabajadores.

Después de una vida de hermosos vestidos tapados por babis de cuadros para que no se ensucien. Estoy en un lugar desconocido, entre estos desconocidos que son mi familia, y no hay reglas. Nadie me pregunta dónde voy, nadie me peina, nadie se preocupa por mi ropa.

Mi abuela, en cama casi siempre, me acaricia. Soy su única nieta y creo que pensaba que moriría sin conocerme. Es paciente conmigo, me habla despacio y me enseña a compartir.

Me da su permiso para salir a jugar.

Y bajo la escalera corriendo y abro la puerta para sentir el placer del frío en la cara.
Mi amiga y yo cruzamos la carretera y subimos las escaleras que nos separan de un monte mágico donde todo nuestros sueños se harán realidad.

Jugamos incansables durante horas. Tenemos escondites maravillosos y una casita secreta, llena de comidas sabrosas que hemos traído de la despensa de su casa. Galletas María, avellanas, nueces, y dulce de membrillo. No hay hambre, no hay prisa.

Los árboles que dan al camino, también son generosos con nosotras y nos regalan sabores agrios a medio madurar, que nos resultan deliciosos.

Reímos.

Siempre estamos contentas. No hay que contar el tiempo, la felicidad no está tasada, ni viene empaquetada.

La madre de mi amiga nos llama a comer. Es la hora. En el valle las voces también son libres y se expanden para alcanzar su objetivo esté donde esté.

Corremos cuesta abajo.

Nosotras regresamos cada una a su lugar. Mi amiga a la casa ordenada donde le lavan las manos y le sirven en una mesa con mantel.

Yo cruzo la carretera, me espera una algarabía de hombres que ponen la mesa y le suben a mi abuela Sinforiana la comida a la cama. Cuando mejore el tiempo se levantará más pero ahora, aún, el cuerpo no responde del todo y reclama el calor de las mantas.

Nos sentamos a comer las alubias de todos los días, deliciosas. Han cocido toda la mañana, lentamente al calor de la leña.

Tengo cuatro años, nadie espera de mí que lave los platos, ni que cocine, ni que se me acaben las ganas de jugar. Solo debo comer sin rechistar, dar las gracias y estoy libre para volver a los praos que se abren hacia el cielo. Puedo buscar el postre entre los manzanos o los limoneros, si quiero.

Ahora soy yo quien se sienta a esperar a mi amiga. En los escalones delante de su puerta. Escucho las voces de sus padres y sé que ella me ha visto llegar, a través de la ventana de la cocina, me ha visto cruzar la carretera nacional que apenas se transita en el invierno de 1971.

Cuando caiga la noche volveremos a bajar, yo cruzaré la carretera, abriré la portilla de fierro y entraré en la cocina donde se fríen patatas, huevos y pimientos, como todas las noches.

Luego volveré a la cama que me protege de las arañas, me acurrucaré debajo de las mantas para no tener miedo y dormiré un sueño profundo y agotado, esperando despertar bajo las vigas de madera que confirman mi libertad.

Es tan fácil vivir en el paraíso.

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Entre cuentos y nanas. En el lince con botas

Mariola del Pozo y Carmen Ibarlucea, dos narradoras distintas, pero nunca distantes, que, bebiendo en fuentes diferentes, caminan y comparten unidas por la amistad recíproca y cuentan o narran, incluso refieren, fundamentalmente por la vía oral, pero también por la vía de la escritura, del libro. Les debemos a cada una, como a tantos artistas y literatos que del cuento y de la narración han sido, desde que somos humanos hasta el día de hoy, lo que la fábula es: ese espacio intangible en que somos, más, nosotros mismos.

El programa “El lince con botas” de Canal Extremadura televisión, ha dedicado un espacio a los cuentos, y lo ha hecho con mi amiga Mariola del Pozo y conmigo. Si te apetece verlo sigue el enlace:

ElLinceConBotas

Más allá de la puerta

Es cálido, es acogedor, es un abrazo que atenaza de pura felicidad.

Como un árbol añoso.

El hogar.

Todo aquí es perfecto, la temperatura ideal, el aire con el oxígeno necesario, la comida jugosa, en su punto de dulzor. El cuerpo indolente, soñoliento, flexible y cantarín.

Y la voz fluye sin esfuerzo.

Y todo cuanto nombro se carga de sentido.

Y sin embargo… debo salir.

“Trémula de emoción. En medio del paisaje.”

Resuena entre mis cabellos, saliendo de mi cabeza, la voz que nunca he escuchado y que nunca para quieta.

Mi voz es voz de mujer, y no atiende a lealtades, sino a lo que da placer:  

Las caricias de los hijos. La marraqueta caliente. El perro que duerme al pie de mi cuerpo cuando escribo. El sol que seca la ropa. La caricia que es mirada, cargada de ternura,  cuando mi útero estalla.

Mi voz es voz.

Y es memoria.

Mi voz es futuro.

MiPuerta-agosto2018

Salvemos La Codosera. No a la mina de oro

Queridas gentes que me leen. 
 
Hace unos días escribía en El Salto Extremadura sobre el “boom” de la minería en mi región, Extremadura.
Debo reconocer que la motivación para escribir, se la debo a que en mi pueblo, La Codosera, hay un proyecto de investigación para explorar la posibilidad de una mina de oro, en una zona fronteriza con Portugal.
Ayer tuvimos una charla informativa, supongo que la primera de muchas, en la Casa de la Cultura. Tenemos preparadas alegaciones al proyecto, el plazo termina el día 13 de este mes… osea, el viernes.
 
¿Quieres ayudarnos a detener la mina? Puedes hacerlo presentar alegaciones desde tu lugar habitual.
Si estas en Extremadura mandarlas por la ventanilla de registro de tu ayuntamiento, si estas en cualquier lugar del mundo, puedes enviarlas por correo certificado a esta dirección:
 
Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura.-
Dirección General de Industria, Energía y Minas.-
Servicio de Ordenación Industrial, Energética y Minera.-
Avenida Miguel Fabra, 4 Polígono Industrial El Nevero .-
Badajoz.-
 
ENLACE  para descargar las alegaciones
 
Les quedaré eternamente agradecida

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Voces de Extremadura: Inma P.nitas

InmaPenitas_segundo-sexo-simone-de-beauvoir

Son muchas las voces que desde Extremadura se abren camino y traspasan fronteras. Una de esas voces, de las que nuestra región se enorgullece es la de una mujer joven, que se ha abierto paso en el mundo de la ilustración gracias a sus dibujos que son a la vez coloristas, personales e incómodos.

Nos encontramos en el parque de Los Pinos en Plasencia. Ella llega acompañada de su hija y me ha propuesto darnos cita en un lugar donde conversar y jugar sean actividades compatibles. A lo largo de toda la entrevista nos acompañan los pavos y los patos, y se nos contagia la mirada asombrada de quien mira por primera vez el despliegue opulento de las colas reales, y la ternura innata que brota ante las crías que caminan sin rumbo.
Para romper el hielo, pregunto para comenzar, sin saber si realmente es o no un buen comienzo.

¿Has ilustrado las palabras de otras personas?
He hecho ilustraciones para artículos feministas, también para relatos fantásticos, y también he ilustrado los comics de algunas amigas, e incluso poemas, de modo que la respuesta es sí.

Tu estilo de dibujo es claramente una herramienta de comunicación muy potente. ¿Cómo has llegado a desarrollarla?
Lo cierto es que de toda la vida me ha resultado complicado expresarme a través de la palabra, bien sea hablada o escrita , pero sentía que tenía muchas cosas que decir, y creo que busqué un camino alternativo. Aprendí a expresarme a través de mis dibujos.

Gracias por traerme al punto de inicio. Me gusta comenzar las entrevistas desde la infancia porque considero que es una parte fundamental de la vida, la parte que nos va conformando, a través de las vivencias y de cómo las afrontamos, para llegar a ser lo que somos. Háblanos de tu infancia.

He tenido una infancia viajera. Mis primeros nueve años los pase en Casar de Palomero, después un pueblo junto a la comarca de Las Hurdes y después en distintos pueblos de Sierra de Gata, hasta los 16 años que me fuí a estudiar. En ningún lugar he vivido más de 9 años. Supongo que es por eso que me cuesta responder a la pregunta “¿de dónde eres?” y suelo responder “de Extremadura” pero no concreto más porque en ningún sitio he vivido demasiado tiempo. Incluso en Barcelona mi límite ha sido 9 años.

La verdad es que tengo un recuerdo muy bonito de mis primeros años en Casar de Palomero, de sus calles y sus barrios. Aquella diversidad me encantaba, el barrio judío y musulmán, la mezcla arquitectónica me parecía impresionante.
Creo que la palabra bonito no la usaría nadie para hablar de mis dibujos

Debo confesar que cuando me mudé a un pueblo de colonización, me puse muy triste. Debido a mi juventud no podía apreciar lo que significaba aquella planificación arquitectónica, el esfuerzo para aunar tradición e innovación, y ser capaces de crear comunidad. A mi, a los nueve años todo eso no me saltaba a la vista, y lo único que veía era monotonía. Por eso, aquel primer año no quería salir a jugar, me sentía triste.

Entonces, ¿te recuerdas como una niña que miraba?
Sí, rotundamente. Recuerdo que la gente me preguntaba la razón de mi tristeza, parece que era algo que se notaba claramente, y yo respondía que mi primer pueblo era muy bonito y lo echaba de menos.

¿Y en esa época dibujabas?
Claro, no dibujaba bien, pero dibujaba mucho.

Siempre me ha gustado dibujar, pero la verdad es que no lo hacía especialmente bien, y desde luego nadie decía que mis dibujos fueran bonitos. Recuerdo que admiraba mucho a las personas que dibujaban bien, como las hermanas mayores de mis amigas, por ejemplo. Las personas que dibujaban bien, me parecía que eran seres especiales y que hacían magia.

Pero mis dibujos eran motivo de risa para mis hermanos, y eso me creaba cierto complejo. Si te fijas, bonito no es un adjetivo que podamos aplicar a mi trabajo. Podemos decir que son personales, podemos hablar de que tienen un trazo característico, pero creo que la palabra bonito no la usaría nadie para hablar de mis dibujos.

Supongo que el amor al dibujo crece contigo, y entiendo que eso te lleva a querer especalizarte, pero ¿Por qué en Barcelona?
La Universidad de Barcelona tenía fama de ser la más vanguardista y además ofrecía un amplio abanico de especialidades diferentes, desde dibujo, grabado, audiovisuales. Sus profesores eran artistas reconocidos, y me pareció la mejor opción para poder saciar mi sed de saber, y calmar mis inquietudes por conocer lo último, lo más nuevo. Esas eran mis razones para elegir la universidad de Barcelona, que daba respuesta a mis necesidades. Tanto es así, que al llegar, me parecía todo tan importante que al terminar la carrera y formalizar el expediente descubrí que había realizado sesenta y tantos créditos de más. Me emocionaba estar allí.

¿Tenías claro que ibas a vivir de dibujar?
(risas) No las tenía todas conmigo. Claro que quería vivir de dibujar pero me puse a trabajar de camarera mientras estudiaba, y cuando terminé de estudiar seguía trabajando de camarera, y hubo un momento en que pensé que realmente ese iba a ser el único trabajo al que iba a poder acceder.

Pero en esos 9 años, la ciudad fue cambiando. Cambió el tipo de turismo, cambió la calidad del empleo. Me di cuenta de que cada vez necesitaba más dinero para vivir y cada vez ganaba menos dinero por trabajar. Todo mi tiempo libre, el que quedaba después de trabajar y dormir, lo pasaba dibujando. Sentía que estaba en un limbo. Hice entonces un ejercicio de introspección, y dentro de la contradicción que supone ser creativa y comercializar tu trabajo, me planteé qué pasaría si dedicaba mi vida al dibujo.

En aquel momento el ritmo de Barcelona se me hacía insoportable, y sentí que necesitaba volver a Extremadura. Tomé la decisión de vivir con menos, lo que me iba a permitir vivir solo de dibujar.

Llevo aquí 5 años y mi vida ha cambiado mucho. En gran parte también porque he tenido una niña, y compatibilizar la maternidad con el trabajo es más difícil aún que ser camarera y dibujar.

Además en esa época leí un informe que situaba a nuestra comunidad autónoma, como la que tiene el aire más limpio de todo el estado, y me pareció algo relevante para elegir un destino y volver a casa.

Pero lo mejor, es que ahora vivo más acorde a mis principios.

Supongo que sabes que la gran mayoría te conocemos por tus dibujos relacionados con el movimiento feminista, pero lo que la gran mayoría no sabemos es ¿cómo te conviertes en una voz/imagen para todas nosotras?

Verás, comencé dibujando en relación a mí misma. Me di cuenta de que mis dibujos hablaban de mi relación con mi propio cuerpo. Dibujando de una forma muy íntima, intentando entenderme. Mis dibujos tenían un discurso que estaba básicamente centrado en eso. Mis profesores y profesoras de la Universidad me ayudaron mucho, aportando mucha bibliografía del arte feminista, de la Historia del feminismo, y a través de ese conocimiento me puse en relación con artistas de casi todo el mundo. Y esa relación crece y te lleva a otras relaciones, y se van creando colectivos y redes que se van conectando entre sí. Tanto de mujeres feministas, como de mujeres creativas de todo el mundo.

Estamos creando un discurso colectivo, es un proceso del que cuando te haces consciente te sientes parte de algo muy impresionante y fuerte.

Es algo muy intenso estar conectadas así. Saber que nos unen las mismas inquietudes y que hay un montón de cosas que nos están pasando a todas a la vez. Es algo muy potente, que te hace crecer como persona y te hace sentir muy viva.

¿Ese crear redes también es parte de tu día a día en Extremadura?
El nacimiento de la Red Feminista de Extremadura, que tiene lugar hace aproximadamente dos años, es fruto del regreso a la región de mujeres que veníamos de otros lugares donde habíamos estado en relación con colectivos feministas y al llegar aquí nos encontramos con que no tenemos un espacio autonómico en el que integrarnos y desde el que conocernos y reconocernos las mujeres de toda la región.

En una conversación que surgió, entre mujeres de diferentes lugares de la región y con diferentes sensibilidades feministas, nos planteamos que era importante crear un espacio autonómico de encuentro. Nos dimos cuenta que había movimientos feministas en las grandes ciudades, pero que no había relación con las mujeres de los ámbitos rurales o de las zonas más despobladas. Nos dimos cuenta de que era interesante conocernos y nos dimos cita en una asamblea a la que denominamos Alianzas feministas ante el patriarcado de la nueva política. Para discernir cuál era el papel del feminismo en las organizaciones políticas que estaban naciendo, y si se estaba teniendo en cuenta al movimiento feminista más allá del plano discursivo. La primera asamblea fue en julio de 2016.

Llevamos ahora nueve asambleas, y siempre localizamos con puntos violetas de donde acuden las feministas, y hemos ido observando que las mujeres que acuden son mayoritariamente de las grandes ciudades y sobre todo de la zona centro. Sin embargo, las grandes protagonistas de la huelga del 8 de marzo fueron las mujeres rurales de nuestra región. Y nos parece importante localizarnos, encontrar a las mujeres feministas que están en los pueblos, y crear una red donde estemos representadas todas y donde el trabajo colectivo y colaborativo refleje la participación de toda la región sin exclusiones.

Tenemos mucho por hacer, vivimos en una región con una tasa de paro femenino más alto que la media nacional. Este tiempo en La Red, hemos estado muy concentradas en el tema organizativo, para establecer las estructuras que nos permitan acoger a las mujeres que vayan llegando a este espacio, para colaborar de manera abierta, horizontal y participativa en las iniciativas y quiero aprovechar para hacer un llamamiento a las mujeres feministas de nuestra región para enredarnos juntas.

¿Planes de futuro pasan por quedarte en Extremadura?
Nunca se sabe, pero la verdad es que no me veo viviendo en otro lugar. No me importaría moverme a otro lugar quizá dentro de la misma Extremadura porque ahora mismo vivo en el mundo rural más aislado, sin transporte público, ya sea bus o tren, donde me encuentro con que es más fácil ir a Madrid que ir a Mérida. Y esto, cuando estás viviendo con una niña pequeña, supone un problema porque te obliga a tener coche propio y debemos reconocer que nuestra región carece mucho de infraestructuras públicas. Creo que esta falta de infraestructuras nos afecta más a las mujeres como colectivo, porque hay muchas más mujeres que hombres sin carnet o coche propio.
Me influye mucho el arte indígena latinoamericano y aborigen australiano. Y a eso debo añadir el descubrimiento de Frida Khalo

Puedo decirte que he tenido el coche averiado un par de meses, y pensaba mucho en Senegal (que es el lugar más lejano que he visitado) y recordaba los autobuses que usan allí, que no tienen una ruta prefijada sino que la trazan cuando se llena el autobús, y cuando te subes, le indicas al conductor dónde quieres ir, y se va componiendo el trayecto. Y pensaba que en Extremadura no tenemos ni esa opción, nuestro transporte público es muy deficiente.

Ya que ha salido el tema de Senegal. Hablemos del arte africano ¿hay influencias en ti?
Siempre me ha gustado mucho el arte africano. Me encantaba buscar imágenes de arte africano, que me parecía como buscar joyas. Es un arte con mucha fuerza comunicativa. Y por lo mismo me influye mucho el arte indígena latinoamericano y aborigen australiano. Y a eso debo añadir el descubrimiento de Frida Khalo.

A Frida la descubrí en la carrera, y ya tenía algo más de veinte años. Por un lado se convirtió para mí en un referente, no solo por ser mujer, sino porque había transformado su experiencia personal (la polio, el accidente, …) en algo que la conectaba con la realidad personal de las otras. Pero a la vez, descubrirla a los veintitantos, me llenó de rabia. Me di cuenta de que había crecido siendo una mujer que dibuja, pero que se referencia en hombres porque nadie hablaba de mujeres artistas.

Ahora puede ser difícil de entender este sentimiento porque Frida Khalo se ha convertido en algo así como un icono pop y está por todas partes. Pero para mi, en mis primeros años no había existido, y descubrirla fue un antes y un después.

Háblanos de esos referentes anteriores
Me referencio en Picasso y en Matisse, sobre todo en sus dibujos de líneas. Sin embargo soy crítica también al contemplarlos. Por ejemplo, hace muy poco, apenas unos días, volví a mirar el dibujo “Una mujer dormida” de Henry Matisse, un dibujo precioso, pero me di cuenta de que aunque para mi es una inspiración su forma de dibujar, yo nunca he dibujado una mujer dormida.

Hablemos de lo que más caracteriza a tus mujeres ¿Bocas y vulvas abiertas? ¿por qué?
Al principio había un proceso inconsciente al dibujar, eran dibujos automáticos, que yo realizaba sin pensar. Pero las dibujaba con las bocas cosidas. Y casi podría decirte que recuerdo el proceso de hacerme consciente de esto, y decidir cambiarlo. Y me pregunté a mi misma “¿porque tengo que hacer yo a las mujeres con la boca cosida? ¡Qué horror! A partir de ahora voy a dibujarlas siempre gritando”.

Creo que mis dibujos son una respuesta, un grito, a la forma en la que el arte nos ha representado hasta ahora, como un mero adorno. Y mis dibujos son dinámicos, son acción, y una representación del cuerpo femenino rompedor en contra de lo establecido sobre lo que ha de ser sentirse mujer.

¿Crees que las mujeres artistas estáis revirtiendo esa tendencia?
Desde la antropología del sistema patriarcal siempre veremos que la representación de mujeres ha sido realizada mayormente por hombres, y que además están mayoritariamente desnudas y en posiciones inertes, pintadas como quien pinta un bodegón.

Hay muchas mujeres creando, porque ahora hay muchas mujeres artistas en todas las disciplinas.

Y esta es una de las reivindicaciones de las Guerrilla Girls al hacer el recuento y cruce de datos, sobre cuántas representaciones femeninas hay en los museos pintadas por hombres, y cuántas mujeres han logrado tener sus obras expuestas.

Creo que esa tendencia está cambiando. Hay muchas mujeres creando, porque ahora hay muchas mujeres artistas en todas las disciplinas. Es una forma de generar nuevos discursos, desde el punto de vista del sujeto que habla. Entiendo que esto va a crear muchos discursos porque somos muchas mujeres. Tenemos que mirar más allá. Nuestra visión peca mucho de eurocentrista y creo que es muy importante que seamos conscientes y escuchemos con atención a esos sujetos activos que son las personas de grupos minoritarios, infrarepresentados en todas las esferas artísticas y de otras profesiones, no sólo de mujeres, sino de colectivos diversos que tienen mucho que aportar a la hora de construir la sociedad diversa e inclusiva que decimos querer.

De entre tus obras,debo confesarte que a mí la que más me llega es la exposición sobre matriarcados

¡Gracias! La verdad es que fue un trabajo reconfortante.

Los llamamos matriarcados porque los valores que propugnan estas sociedades donde las mujeres tienen poder, tienen escalas de valores distintas a las sociedades patriarcales, porque en ellas la solidaridad y la empatía sin primordiales

Dibujé matriarcados vivos en un viaje antropológico ilustrado. Quise representar sociedades matriarcales y matrilineales, donde la figura de la madre ocupa un lugar central. Dónde nos encontramos que se puede decir Mujer = poder. Sociedades donde las mujeres son respetadas y admiradas por su sabiduría y valentía.
Dibujé a nuestras hermanas bonobas con las que compartimos el 98% del genoma, y que crean una sociedad preocupada no solo por el bienestar de su comunidad, sino por el bienestar de las generaciones futuras.

Dibujé a las Bijagó, mujeres de una isla frente a Guinea Bissau, la etnia Mosuo en el Lago Lugu, de China, el matriarcado de las indias Zapotecas de Juchitán, en México, las Tiwi australianas, las Mingkabau de Sumatra o las Matsigenka de Perú.
Los llamamos matriarcados porque los valores que propugnan estas sociedades donde las mujeres tienen poder, tienen escalas de valores distintas a las sociedades patriarcales, porque en ellas la solidaridad y la empatía sin primordiales.

Hablemos de la maternidad. Tienes una hija
La verdad es que antes de tenerla, nada tiene que ver con lo que es tenerla. Nada de lo que te dicen, ni nada de lo que te imaginas sobre la maternidad se corresponde con la realidad. Lo que tú idealizas a través de la literatura, el cine y lo que hablamos. Yo tengo una espina ahí, porque me da la sensación de que nos tomamos el pelo un poco.

Alguien me ha dicho, Inma, a lo mejor alguien se ha sincerado contigo antes, pero no estabas preparada para escucharla.

Para mí, educar a mi hija es el reto más grande al que me he enfrentado en mi vida. Y tengo mucho sentimiento de culpa, porque no hay un solo día en que no piense que lo estoy haciendo fatal. Y debo decir que me propongo como reto grandísimo para los próximos años darle las herramientas posibles para que ella pueda ser quien desee ser. Pero soy consciente de que toda mi buena voluntad no puede solventar la realidad, y ella está en este mundo, y no en el mundo ideal que a mi me gustaría.
Sacar adelante el día a día siendo madre es un reto, el mayor reto al que yo me he enfrentado en mi vida. Nada de lo que me he planteado a nivel teórico me está sirviendo en el día a día, porque el tiempo da para lo que da.

Creo que deberíamos dejar de idealizar tanto la maternidad, naturalizar muchas formas de ser madre, como muchas formas de ser mujer, de querer o de cualquier otra cosa. No hay una sola maternidad, sino muchas, tantas como madres. Y si eliges la maternidad como opción libre, que sea tu experiencia y no la exigencia social la que te marque el camino.

Decir que estos libros de autoayuda para la maternidad, son como una piedra en el camino. Quizás ayuden a quien lo escribe, pero no hay una visión única de cómo ser, de cómo sentir y de cómo hacerlo. Habrá tantas como madres o no madres hay en el mundo. Y la verdad es que sacar adelante el día a día siendo madre es un reto, el mayor reto al que yo me he enfrentado en mi vida.

Recordando a Ramón Fernández Durán

Este artículo lo escribimos entre dos personas, dos mujeres en realidad. Es un homenaje a un hombre bueno, sabio e inteligente, así por ese orden de valores lo queremos recordar. Escribe una mujer que lo conocía de cerca por el trabajo cotidiano que teje redes y afectos durante más de veinte años, y la otra porque lo admiraba de lejos, por lo que él sabía y compartía por escrito.

Lo hacemos en el aniversario de su muerte, siete años después. Y lo hacemos porque no queremos perderlo, pero sobre todo porque su vida no es una vida perdida y sigue teniendo mucho que enseñarnos.

Es curioso que las que escribimos hoy juntas, solo tengamos conciencia de haber compartido la vida los tres en el mismo lugar, en el mismo momento, una sola vez. Fue uno de esos sucesos extraños y casi mágicos de la vida, en los que andas los mismos caminos, pero no te alcanzas, aunque en aquella ocasión nuestras voces se tocaron. Fue en La Vera, cuando Ramón ya estaba enfermo de cáncer y Paca Blanco le cobró una deuda, una deuda que él mismo había reconocido tener cuando no pudo acompañarla en el acto de solidaridad, en el que un autobús de ecologistas en acción se llenó y viajó hasta El Gordo (Cáceres), para mostrar su solidaridad ante los ataques de los que estaba siendo víctima. En el autobús viajaba una carta de Ramón donde decía: “Paca, no puedo ir, pero en cuanto me recupere te la pago”

Fue por eso, que en cuanto estuvo mejor viajó a Extremadura, cargado de buenas razones para construir ese otro mundo posible. Y nos juntamos en una plaza, unas cien personas de todas las edades, cada una de nosotras con certezas y con dudas, y las pusimos en común de viva voz, mientras Ramón tomaba nota de lo que decíamos cada una, y después todas tuvimos una respuesta. Una demostración de que las cosas se pueden hacer de otra manera, y de ese espíritu transgresor que lo caracterizaba. Porque Ramón era un hombre que creía en las personas, un libertario cargado de esperanza. Siempre valorando y apoyando los movimientos que remueven los cimientos del sistema capitalista, para lograr empoderar a la gente corriente, pero sobre todo a la que  padece en la periferia. Si alguien sabía vivir la ecología social en su plenitud, esa persona era Ramón.

Desde la Insumisión, hasta la contradicción de vivir en un mundo hipertecnológizado del que hacemos uso, y abuso. Hemos ido de la mano. Nos ha dejado El Movimiento contra la Europa de Maastricht y la Globalización Económica, el objetivo cumplido de la unión de los ecologistas del estado español, que celebra ya veinte años,  y una fiesta de despedida tras su muerte que fue la forma más hermosa de decir “Os quiero”, que somos capaces de imaginar.

Para quienes no creemos en una vida consciente más allá de la muerte, para quienes pensamos que es la memoria la que nos salva, y creemos que el agradecimiento del trabajo de los otros nos nutre, y es lo que forja los cimientos de la necesaria transición hacia una sociedad donde el cuidado (del planeta, de la vida, de cada persona) sea el centro que dé sentido a la economía, a la cultura, a la ciencia y a la tecnología, para todo eso es necesario recordar a quienes se han ido primero.

Y como él recordaba los desayunos con Ana leyendo el periódico, y esos fines de semana en Leganés trabajando cada cual en lo suyo, pero juntas. Así nosotras, recordamos ese día frente a la central nuclear de Almaraz, con nuestra pancarta de “NO, a la refinería, a las térmicas y a las nucleares”. Y aquella comida entre risas, en la gasolinera Portugal, con la central a nuestras espaldas y nuestras camisetas antinucleares bien visibles.

Ramon_AlmarazY como olvidar aquella ovación, en la Casa de la Cultura de Villafranca, donde no se cabía, con gente de pie y sentada en el suelo, por los pasillos, cuando Ramón comenzó diciendo: “Vengo a contaros porque no se va a poner la refinería”. Y tenía razón.

Hoy, como el día de su muerte, queremos cantar canciones de esperanza. Porque la vida es una sucesión de vidas, de esfuerzos, de trabajo apasionado. Una cadena en la que cada eslabón cuenta, no por fuerte o por débil, sino por el tacto. La memoria es el órgano que sirve para abrazarnos más allá del espacio y el tiempo.

Voces de Extremadura: Marisa González

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Marisa González Martín, nacida en Madrid, es catedrática de Física Aplicada en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura. Ha desarrollado aquí toda su carrera docente y de investigación. Suma ya 36 años en esta Universidad, y en esta región, lo que significa la mayor parte de su vida. Y ahora está haciendo historia, al ser la primera pre-candidata a ser rectora en su Universidad.

Comencemos por el principio.

Marisa, cuando era niña, un 21 de julio de 1969, presenció a través de la televisión la llegada del Apolo 11 a la superficie lunar. Ver a esos dos astronautas (Armstrong y Aldrin) caminar sobre la superficie lunar, determinó su vocación. Ella supo en aquel momento que quería ser astronauta. Llenó su habitación de pósters y sus cuadernos de fotografías, que hacían referencia al sistema planetario, a las naves espaciales, y creció sabiendo que tenía que entender cuáles son y cómo funcionan las propiedades de la materia.

Con esta vocación entró a estudiar Física en la Universidad Complutense, habiendo sido una alumna brillante durante su infancia y adolescencia, una de esas alumnas que son el orgullo de sus padres y la envidia de vecinas y amigas. Pero al llegar a la Complutense, aquellos años de carrera, cinco en aquella época, la formaron como persona porque la universidad le descubrió que aparte de sacar buenas notas, hay otras muchas cosas que importan al ser humano, y se comprometió con otras causas y también aprendió que divertirse es importante para un correcto equilibrio emocional.

De modo que aprender, comprometerse y pasarlo bien, fueron tres pilares en sus años de universidad, y también compartir. Me dice al finalizar esta entrevista que en aquella época a nadie se le pasaba por la imaginación no prestarse los apuntes, porque cooperar era algo así como un valor sagrado, el principio fundamental para el trabajo en equipo.

¿Y cómo llegas a Extremadura?
Al terminar la carrera, quería doctorarme y quería trabajar. Surgió la oportunidad de venir a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura, donde se estaba implantando la titulación de Físicas y necesitaban profesorado para las asignaturas de la carrera. Por eso llevo desde 1982 en Extremadura, por lo que a día de hoy he vivido más tiempo en esta región que en mi ciudad de origen.

¿No te ha pasado, que al venir aquí, la gente de tu entorno te dijera, pero cómo te vas allí, si no hay nada?
(risas) Sí, me lo decían y me lo estuvieron diciendo algunos años incluso. Pero me gusta vivir en Extremadura. Vine muy joven y podría haber salido de aquí, porque cuando eres joven no te da pereza recorrer el mundo, afrontar nuevos retos e incluso deseas un poco de riesgo y aventura. Pero para mí, vivir los comienzos de la universidad era un reto apasionante. Me quedé porque estaba a gusto, pese a que cuando algo arranca hay que poner mucho esfuerzo, y la facultad de Ciencias estaba en mantillas, dábamos muchas clases en aquella época, pero sobre todo era apasionante. Y la gente, siempre me ha encantado la gente de aquí.

Una mujer de ciencias, ¿cómo ve las Letras y las Humanidades?
Para mi son un desafío. Empecé a cursar Humanidades cuando ya estaba doctorada en Física. Me matriculé en Humanidades porque me apetecía conocer y aprender, no buscaba una titulación, buscaba el conocimiento. En aquel momento no estaba en condiciones de estudiar para aprobar, porque mi trabajo era muy absorbente.

Pero necesitaba entender la Historia del Arte aunque fuera poco a poco, y me hice con una buena bibliografía de las asignaturas, de esta forma logré satisfacer mi inquietud, aunque no terminé la carrera de Humanidades. Pero estudiar Humanidades me ayudó a ampliar mi horizonte, me di cuenta de las dificultades de la creación y también de las cosas que nos hacen faltan en Extremadura como Universidad.

Entiendo que estamos entrando en materia y me estás hablando de tu plan para la Universidad. Cuéntanos ¿cuales son esas cosas que a tu juicio nos faltan?
(risas de nuevo) Me has pillado. Para mí, falta relación entre la universidad y la ciudadanía. Veo muchas ciudades donde la universidad se relaciona con la vida cotidiana de la gente. Y creo que la Universidad de Extremadura debería ser un foco de actividades en Badajoz, Cáceres, Mérida y Plasencia, y más aún, un motor de desarrollo. La ciudadanía extremeña tiene que empezar a ver la universidad como un foco de comunicación, no solo de las creaciones culturales o de las propuestas artísticas, sino también tomar conciencia de que la Universidad de Extremadura es un lugar donde se investiga. Y es muy importante este conjunto de cosas, porque podemos ser un motor de desarrollo para la región. Ahora la sociedad en Extremadura se siente muy lejana de su universidad, y tenemos que lograr que la sientan como algo propio.

La ciudadanía extremeña tiene que empezar a ver la universidad como un foco de comunicación, no solo de las creaciones culturales o de las propuestas artísticas, sino también tomar conciencia de que la Universidad de Extremadura es un lugar donde se investiga.

Es fundamental revitalizar la universidad. Que haya comunicación hacia dentro y hacia fuera. Hacerla transparente, es muy importante que pueda comunicar las cosas que se hacen, pero además hay que lograr que la gente tenga confianza en su universidad. Para eso necesitamos ser transparentes en la gestión, y que se sepa cómo se invierten los impuestos, cómo se gasta el dinero público que nos nutre y sostiene. Extremadura tiene que rentabilizarlo creando riqueza, en el sentido amplio del término, en la propia región.

Entiendo que tienes experiencia en gestión, ¿ has estado ya en el órgano de gobierno de la universidad?
Si me preguntas si he sido vicerrectora, como los otros dos pre-candidatos, la respuesta obvia es no. Pero sí conozco la gestión, porque estoy en muchas comisiones de la Universidad. He estado en la comisión de garantías, en la de investigación, he sido directora de departamento, he estado en el claustro y también en el Consejo de Gobierno. Lo que no he hecho es ser parte de ningún equipo rectoral y lo considero una ventaja, un punto a mi favor. Mi intención es romper la inercia existente. Los otros dos pre-candidatos han sido o son vicerrectores, con lo cual conocen el funcionamiento actual, pero yo no vengo de una tradición que me marque el camino. La mía es una propuesta de innovación.

Las organizaciones de estudiantes están muy ilusionadas con tu candidatura, y han hecho público su apoyo a la misma, subrayan la importancia de que por primera vez en 45 años una mujer de el paso.

La convocatoria aún no se ha abierto, se prevé que será en septiembre y entonces podré presentar mi candidatura. Aunque es cierto que incluso como pre-candidata es la primera vez en la Universidad de Extremadura.

Creo que las mujeres tenemos que salir y que se nos vea. Y si me lo permites, creo que es importante que se nos vea sobre todo en la ciencia. Porque la ciencia, con su manto de objetividad es un terreno que ha permanecido impermeable a los problemas sociales que se derivan del género, siendo que nos afecta quizás más que a otros ámbitos de la sociedad, porque se ve una menor participación de mujeres. Esto es algo que a mi me preocupa mucho.

Participo activamente en la organización del “Día la mujer y la niña en la ciencia”; considero que el primer paso en la educación, es abrir los ojos ante los mensajes diferenciados que estamos mandando como sociedad a nuestras niñas y a nuestros niños. Para las personas adultas va a suponer un gran esfuerzo, pero debemos hacerlo si de verdad queremos una sociedad justa e igualitaria para nuestras niñas y niños. Y no debemos olvidar que la infancia es el tiempo en que construimos a través del imaginario colectivo nuestro propio yo.

La ciencia, con su manto de objetividad es un terreno que ha permanecido impermeable a los problemas sociales que se derivan del género, siendo que nos afecta quizás más que a otros ámbitos de la sociedad, porque se ve una menor participación de mujeres. Algunos de esos pasos se han dado en los últimos años ¿has visto un cambio en tus estudiantes, hay ahora más mujeres que antes estudiando ciencias?
Física es una de las carreras más deficitarias en mujeres, desde siempre. Cuando yo estudiaba, en mi clase éramos cuatro mujeres en la especialidad, y unos 25 o 26 hombres. Hoy en día sigue habiendo más chicos que chicas en Física, aunque se me escapa la razón. En las carreras técnicas están entrando más mujeres cada vez, pero Física no es una carrera técnica, y no sé porque no acaba de enganchar en las mujeres

Te voy a hacer una pregunta tonta. He leído que gracias al éxito de la serie televisiva Big Bang Theory, se habían incrementado las matrículas en Física. Sin embargo, cuando la veo, aunque me puedo reír con los chistes, a mi me parece que mantiene los roles de género.
Totalmente de acuerdo. Los protagonistas son los hombres, que son inteligentes y divertidos, y las mujeres aparecen como un complemento, pero en el caso de las científicas además están representadas como mujeres estereotipadas negativamente. Incluso, la única mujer que tiene inteligencia emocional y maneja mejor las relaciones, no es científica. Creo que esto no incentiva a las chicas a emularlas, porque son mujeres antipáticas y subordinadas a los hombres. Es una serie que no nos libera.

En estos años que llevas en la Universidad de Extremadura, ¿cómo ha sido el proceso?
En la Facultad de Física, en Badajoz, tuvimos una época muy mala respecto al número de estudiantes hace unos años, las matrículas habían descendido peligrosamente. Nos pusimos manos a la obra, todo el equipo, para difundir nuestro trabajo y nuestros logros. Elaboramos un CD para difundir los logros de nuestros primeros 10 años. Explicábamos en ese CD también nuestros desafíos, y nos repartimos los institutos de la región, para visitarlos y explicar en persona los aspectos apasionantes de esta disciplina. Supongo que también con algo de ayuda de una serie graciosa de televisión, hemos logrado incrementar el número de alumnas y alumnos en la Facultad de Física, y ahora tenemos lista de espera.

También tenemos la iniciativa de nuestra compañera María Luisa Cancillo, que está haciendo un trabajo impresionante con el taller “Fis&kids”, financiado por el FECYT, en el que hacen cosas enfocadas a los institutos, en el que colaboran estudiantes de aquí y atrae muchísimo a la gente joven.

El equipo de física es de aproximadamente unas 30 personas estables. Este es el otro gravísimo problema que tenemos en la universidad y es que todos los que estamos ahora mismo somos ya mayores, y con la crisis y la imposibilidad de incorporar gente nueva no hay apenas jóvenes para la regeneración, y eso sucede en toda la Universidad de Extremadura.

Me gustaría saber si hay paridad dentro del equipo de profesoras y profesores de la Facultad de Física, y pregunto por ésta ya que entiendo que es la que mejor conoces.
No, no hay paridad. Ahora mismo somos ocho mujeres dentro de ese equipo de 30 personas y somos dos catedráticas y ocho catedráticos varones.

Hemos hablado de las ciencias en la Universidad, pero claro, te presentas a rectora y eso requiere un conocimiento amplio de todas las partes ¿qué tal tu relación con la gente de Letras y Humanidades?
(sonrié ampliamente) Buena, muy buena. Creo que es porque tengo un interés sincero en las Letras, tengo amigas y amigos en la Facultad de Filosofía y Letras, y soy sensible a lo que es ese campo de conocimiento. Y respeto mucho las Ciencias Sociales.

Entonces, ¿no compartes esa idea tan extendida socialmente, de qué las personas de ciencias sois más inteligentes?
En absoluto. Quien piense eso se equivoca. Es cierto que en ciencias echamos más cuentas, pero en realidad lo nuestro es más fácil porque tenemos leyes, normas y un método que aplicar. Por el contrario, a la creación artística se le pide que, aunque tome elementos del pasado y aprenda técnicas, debe asombrarnos, desconcertarnos. Obviamente también en las ciencias sociales existe el método científico, y también quienes nos dedicamos a las ciencias debemos aplicar la creatividad. La mente tiene que estar abierta a muchas posibilidades.

Aunque defiendo que todo se puede aprender: técnicas y metodologías. Debemos asumir que ese aspecto intangible de la creación, es inexplicable, al menos a día de hoy.

Te lo agradezco por la parte que me toca, pero ahora que te escucho, se me ocurre una pregunta. A mí que me gusta leer divulgación científica, porque la ciencia, tal cual, no es algo que esté a mi alcance, he recordado un libro que me impresionó mucho hace unos meses, su título “Cómo nos aman los perros” del neurocientífico Gregory S. Berns. En el libro explicaba paso a paso cómo logra escanear el cerebro de su perro en las instalaciones de la Universidad. A mí me ha resultado apasionante descubrir cómo él crea, dentro de un método muy estricto, pero también me ha apasionado la explicación sobre cómo superar las barreras burocráticas de la Universidad a través de pequeños engaños, usando puertas falsas y como establece sinergias con otras facultades para lograr sus fines.
(risas) Es cierto, ahora mismo en la universidad estamos enterrados en burocracia, en todos los aspectos. Desde el ámbito docente, como para la investigación. La burocracia absorbe una cantidad de tiempo inmensa. Es algo que tengo como un objetivo principal. Esta cantidad ingente de burocracia nos viene de Bolonia y se ha planteado como una forma de ser más transparentes. Bolonia, como idea, es estupenda. Pero, claro, implantar Bolonia requiere recursos, y esos recursos no han llegado.

La idea de clases con pocos alumnos y una atención muy personalizada se ha quedado en la teoría. Pero, nos ha llegado la otra parte de Bolonia, la que viene asociada a la idea de calidad. Esa calidad implica un control sobre los procesos y procedimientos que se requieren durante el desarrollo educativo. Esto es muy correcto y deseable, pero no podemos quedarnos en la parte formal de la propuesta. Nos hemos quedado con hacer una trazabilidad de los procedimientos. Por ejemplo, todos los años hay que publicar una ficha en la que dices cuál va a ser el contenido de la asignatura, cómo vas a evaluar esa asignatura, y qué competencias esperas que sean adquiridas. Eso es maravilloso. Sin embargo, elaborar la ficha, lleva asociada una gran cantidad de gestión que se traduce en tiempo. De modo que cuando vamos a sacar la ficha, te echas a temblar.

Otro ejemplo, el plan bolonia establecía que habría unas comisiones de calidad en la supervisión de los títulos, para asegurar que el proceso docente es correcto. Cuando lo escuchas dices: ¡estupendo! Pero en el 90% de los casos esas comisiones se quedan, exclusivamente en un mero asegurador de que tú, profesora o profesor, has entregado la ficha dentro de plazo, sin poder entrar a discutir si esos contenidos hay que actualizarlos o si son los más adecuados.

Esto genera mucha frustración, tanto a profesorado como al alumnado, porque no acabas de ver que al final la universidad gane en calidad, y logre profesionales mejor preparados que en el pasado.

Claro que estos procesos están pensados para garantizar que no suceda lo que hemos visto estos días pasados en la Universidad Rey Juan Carlos I. Sinceramente, no sé cómo ha podido suceder. Porque con la cantidad de papeles que hay que hacer, cada vez que se entrega una tesis o un proyecto de fin de carrera, es inexplicable cómo han podido saltarse la trazabilidad. En la Universidad de Extremadura la trazabilidad de los procesos es estupenda, aunque necesitamos más tiempo para la docencia, para la investigación y también para estar en contacto con nuestros estudiantes y entender cómo aprenden.

Quiero recuperar la universidad para la gente, quiero revitalizarla. Y eso pasa por la gestión, y por la financiación, que es otro de los grandes problemas de la Universidad. Hasta lo que toca a la parte docente

Para llevar adelante estos cambios, poniéndonos ya en el caso de que eres la rectora, ¿has hecho algún plan, tienes una cadena de prioridades, un equipo? Estamos a unos 7 meses aproximadamente de las elecciones, pero supongo que ya tienes elaborado un plan.
En estos momentos lo que estoy presentando es la idea general. Evidentemente ahora mismo estoy desarrollando temas que ya están analizados, y están pensados dentro de un equipo que apuesta por el cambio. Lo que quiero trasladar, es la idea de cambio, y estoy centrando mi mensaje en pocas idea fuerza. Quiero recuperar la universidad para la gente, quiero revitalizarla.

Y eso pasa por la gestión, y por la financiación, que es otro de los grandes problemas de la Universidad. Hasta lo que toca a la parte docente. Hay que hacer un trabajo importante para acercarnos a la Junta de Extremadura, para que nuestro gobierno regional sienta, reconozca y confíe en su universidad pública. Creo que se pueden optimizar los recursos que tenemos, pero debemos trabajar por acercarnos a la Junta y que la Junta se acerque a la Universidad.

El gobierno regional es el principal financiador de la universidad. Hace un año se aprobó una ley con objeto de proveerla de una financiación externa que puedas programar en un plazo de X años, lo que facilitaría hacer un diseño estratégico. Planteo que tenemos que repensar y analizar con cuidado las titulaciones que estamos ofreciendo, tanto de Grado como de Máster, y eso implica también tener la opción y la posibilidad de planificar con una cierta certeza, contando con recursos económicos estables.

Todos los años en la época de matrículas, los periódicos sacan listados de las mejores universidades en el estado, y nuestra universidad ocupa los peores puestos. Los rankings tienen muchas facetas. Por una parte, están hechos por ciertas universidades que aplican unos criterios que las favorecen, con lo cual no son realmente objetivos. Pero es cierto que la mayoría de los rankings no nos dejan bien. Ahí apareció otro problema, o el mismo problema una vez más, la comunicación hacia el exterior.

Es muy importante que establezcamos nuestros propios parámetros para que se sepan. En los ranking no aparece algo que la Universidad de Extremadura sí tiene, y es el contacto constante y de calidad entre profesorado y alumnado. Al ser una Universidad pequeña, este rasgo humano está muy presente y es muy gratificante para ambas partes. Por otra parte, y aunque sea reiterativo, tenemos que tener una planificación estratégica. Establecer un camino, para saber hacia dónde vamos y apostar por Masters y títulos de Grado atrayentes y de calidad. Eso nos hará aparecer en los rankings.

Otras fortalezas de esta universidad, que la hace muy deseable, es la investigación. Se está haciendo una investigación muy buena en la Universidad de Extremadura, y como estamos muy cerca unos de otros, hay muy buena opción de integración. Sin embargo, esto no se comunica bien hacia afuera.

Necesitamos una universidad transparente, que comunique y que tenga muy en cuenta el aspecto social y de igualdad. La parte de la igualdad la tengo muy presente, porque soy una mujer que tiene conciencia de ser mujer.

Otra cuestión que quisiera abordar es la relación entre Universidad y empresa ¿También está dentro del plan?
Por supuesto, es una piedra fundamental. Uno de los grandes problemas que tenemos en Extremadura es el escaso tejido empresarial, que es el que debe absorber a los profesionales que formamos. En otras regiones, se observa fácilmente que los y las estudiantes al terminar su titulación, son absorbidos en el entorno laboral cercano, lo que genera que el conocimiento quede fijado en la región. Sin embargo, en Extremadura, somos deficitarios en esto, aunque se están haciendo cada vez más esfuerzos y se está tratando de invertir más para que las empresas y la universidad avancen unidas.

Es fundamental, a la hora de investigar, crear sinergias que desemboquen en un desarrollo práctico que enriquezca a la propia región. La Universidad tendría que ser el departamento de I+D+i de la pequeña y mediana empresa extremeña. La universidad y la economía deben caminar juntas, la universidad debe ser un motor de crecimiento y de desarrollo sostenible.

Es fundamental a la hora de investigar, crear sinergias que desemboquen en un desarrollo práctico que enriquezca a la propia región. La Universidad tendría que ser el departamento de I+D+i de la pequeña y mediana empresa extremeña

Gracias por traerme hasta aquí, porque esa es una de las preguntas que traía en la cabeza ¿Crees que la Universidad de Extremadura está preparada para afrontar el reto de la economía circular y verde?
Pienso que sí, aquí hay grupos que están trabajando en procesos de recuperación de materiales, recuperación de residuos. Grupos que investigan en producción de energías renovables, así como grupos importantes investigando desde la biomasa y la química verde. Esta universidad tiene muchísimas áreas de investigación; para ser una universidad pequeña, y no estar en Madrid o en Barcelona, nuestra dimensión en investigación es muy interesante.

A lo largo de la entrevistas has hablado en varias ocasiones de Igualdad, ¿cómo está nuestra universidad en temas de conciliación?
Es un desafío. Debemos trabajar por la conciliación, pero por la conciliación de todas las partes. En este momento creo que trabajando por la conciliación de la mujer, para facilitarnos a nosotras conjugar trabajo y vida doméstica (eso que llamamos los cuidados), pero considero que eso nos mantiene ancladas en un concepto arcaico de valores patriarcales. Tenemos que dejar de educar a las mujeres para cuidar y a los hombres para ser objeto de cuidado.

La educación sigue dirigiendo a la mujer hacia el cuidado. Cuando le damos a una niña un carrito de bebé y no se lo damos a un niño, le estamos diciendo: “la que cuida eres tú” y al niño le decimos “tú no tienes que cuidar”

Cada vez más me doy cuenta de que la educación sigue dirigiendo a la mujer hacia el cuidado. Cuando le damos a una niña un carrito de bebé y no se lo damos a un niño, le estamos diciendo: “la que cuida eres tú” y al niño le decimos “tú no tienes que cuidar”, por eso considero que los permisos de paternidad y maternidad deben ser obligatorios e intransferibles, porque sino, no damos el paso a la co-rresponsabilidad y no vamos a avanzar en igualdad.

En mi vida personal, he tratado de inculcarles a mis hijos una idea de hombre o de mujer distinto a los roles establecidos. He sido madre sin dejar de ser una persona independiente, una profesional apasionada y una mujer comprometida. A día de hoy, mis hijos, que ya son varones adultos, viven solos y son capaces de cuidarse a sí mismos. Porque un hombre educado de la manera tradicional, que no tiene autonomía para cuidar de sí mismo, es también una víctima (con privilegios) del patriarcado.

Voces de Extremadura: Paca Blanco

El 21 de abril se publico en El Salto Extremadura esta entrevista que le hice a mi amiga Paca Blanco, alguien que es un referente en mi vida.


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Acaba de cumplir 69 años y lleva más de cuarenta comprometida con la ecología y los derechos humanos. Ha vuelto a vivir en Madrid y ahora a su compromiso antinuclear y con Ecologistas en Acción, suma también la PAH. Abandonó Extremadura a causa de la persecución de la que fue víctima en El Gordo por denunciar la construcción ilegal del complejo turístico de lujo Isla Marina Valdecañas. La memoria de Paca nos ayuda a crecer, y nos sirve de inspiración para enfrentar el futuro con determinación.

No hace mucho, un catedrático la acusaba de ignorante por carecer de estudios reglados, y sin embargo Paca Blanco da conferencias por todo el Estado y no se amedrenta a la hora de traspasar fronteras y salir a Portugal, Francia o llegar al Parlamento Europeo. Paca puede explicarte de forma fácil, para que lo entienda cualquiera, el engaño en el recibo de la luz o denunciar con solvencia al oligopolio eléctrico.

Supongo que por eso, al afrontar esta entrevista, la primera pregunta que me viene a la cabeza es: ¿Cómo te nació la conciencia? A lo que Paca responde con determinación: “Yo nací anticapitalista”, y me cuenta que es hija de un republicano, que fue preso político y que estuvo en un campo de concentración casi hasta morir. Cuando murió, ella tenía 16 años. Y así comienza nuestra conversación…
¿Cómo te nació la conciencia?Yo era una muchacha llena de energía y mi madre, con mucho amor, pensó que lo mejor para mi futuro era estudiar con las monjas. Pero no me acomodaba bien a la disciplina y fui pasando de un internado a un reformatorio, hasta que a los 18 años quisieron aplicarme la Ley de Vagos y Maleantes y llevarme a la cárcel. Mi madre por fin se dio cuenta de que había sido un error y afortunadamente no firmó dando su consentimiento.

Me he escapado de todos los reformatorios de España y nunca me he escapado sola. Siempre que planeaba las fugas, contaba con otras compañeras porque era consciente de que estábamos allí pagando por cosas que no habíamos hecho. Algunas compañeras habían sido violadas por su padre o por algún familiar cercano, y en vez de encarcelarlos a ellos, se las llevaban a ellas, aunque dejaban en las casas a sus hermanas pequeñas. Yo veía estas cosas y me daba cuenta de que en aquellos lugares nos encarcelaban a las inocentes, a las huérfanas, a las víctimas, y había que escapar.

Las monjas querían hacer de nosotras novicias y muchas de aquellas chicas se quedaban en el convento porque les daba seguridad.

La capacidad de relacionar lo que leía con lo que veía a mi alrededor, creo que esa es la base de la cultura

Hace poco, un catedrático de la universidad de Extremadura te acusaba de ignorante por no tener estudios ¿Cuál sería tu respuesta?
La ignorancia y los estudios son dos cosas diferentes. Tengo el graduado escolar, que me saque cuando ya tenía 5 hijos. Es el único papel que tengo, pero ignorante no soy.

¿Y cómo sabes tanto?
Por que leo. La vida es una universidad que te enseña muchísimo, si quieres aprender. Me hubiera gustado ir a la otra pero no fue posible, sin embargo cuando paso por la calle Libreros en Madrid, siempre me acuerdo de la cantidad de veces que en mi juventud iba a buscar libros prohibidos. Leía a Marx, a Trosky, a Engels. Leía y pensaba en todas las injusticias que sufrió mi padre, y en lo que había visto y sufrido yo misma en los reformatorios. La capacidad de relacionar lo que leía con lo que veía a mi alrededor, creo que esa es la base de la cultura.

¿Tenías referentes femeninos? 
La verdad es que no. Aunque siempre me ha gustado ser mujer y lo he disfrutado (se ríe con picardía), debo decir que ningún hombre que me haya gustado se me ha resistido; y me he sentido una madre orgullosa, pero la verdad es que crecí en un mundo de hombres, jugando a pistoleros.

Las que no teníamos dinero para ir a Londres, nos íbamos al barrio de San Fermín a las chabolas, donde te hacían abortar con una aguja de hacer punto

¿Y entonces cómo llegas al feminismo?
No hay un momento concreto. He tenido cinco hijos, los primeros tres nacieron los años 68, 69 y 70, cuando estaban prohibidos los anticonceptivos y entonces, si alguna de nosotras se quedaba embarazada, tenía que buscarse cómo abortar. Las que no teníamos dinero para ir a Londres, nos íbamos al barrio de San Fermín a las chabolas, donde te hacían abortar con una aguja de hacer punto. Esas eran mis circunstancias y así te haces feminista a la fuerza porque tienes que hacer que todo eso no siga ocurriendo y te haces una feminista rabiosa, por ti, por las otras y por tus hijos.

Luego me casé con un hombre, alguien que yo pensaba que era otro tipo de persona. Pero aquel hombre se volvió un obseso celoso y comenzaron los malos tratos. Ya tenía cuatro hijos, y tuve que huir. Me fui, lo dejé todo menos a mis hijos. Tuve que trabajar en muchas cosas sin mirar la calidad del trabajo porque tenía que sacar a mis hijos adelante, y me iba cambiando de ciudad para que aquel hombre no me encontrara. Hasta que un día, al llamar a mi madre me dijo que había escuchado que mi marido había muerto. Me quedé como una gilipollas pensando, buscando algo que me hiciera sentir pena pero no lo encontré, así que desde entonces soy una viuda alegre y con pensión. Pero creo que estar sola, luchando por mis hijos, eso también me ha hecho muy feminista.

¿Y cuando descubres que eres ecologista?
Cuando conozco a Ladislao Martínez. Él era de la CNT y yo era del Ateneo Libertario de Usera, cuyo lema era “Ni dios, ni amo, ni CNT”, porque no entendíamos la función de un sindicato dentro de un movimiento que no cree en el sistema. Pero a mí aquel señor me cae muy bien y me gusta debatir con él. Al poco tiempo, Ladislao deja la CNT y junto a otras personas comienzan una asociación: AEDENAT. Yo le pregunto cuál es la razón, y él me responde que la lucha global por los derechos de la gente pasa por defender el planeta que nos sustenta, de modo que no hay nada más antisistema que ser ecologista. Cuando fui por primera vez a una reunión de AEDENAT, en la calle Campomanes, cerca de la Gran Vía madrileña, flipé.

Allí conocí a Cristina Rois, que era prácticamente una niña y ya estaba hablando de cambio climático. Aquello me marcó profundamente. Allí también conocí a Paco Castejón, a Ramón Fernández Durán, a Antonio Lucena, personas muy inteligentes y formadas técnicamente de las que he aprendido mucho a lo largo de los años. Reconozco que la gente con la que más me gustaba trabajaba estaba en energía, y eso hizo que me apegara a esa lucha.

Con él llegué a Extremadura, a un pueblo a 10 km de la Central Nuclear de Almaraz, y me dije a mi misma “hay que cerrarla”, y llevo empeñada en cerrarla 30 años y espero verla cerrada antes de morir, para poder morirme tranquila

Has estado rodeada de personas con estudios superiores, en su mayoría hombres, y sin embargo no parece que eso suponga un problema para ti.
Es verdad. Había veces que estaba en debates sin entender la mitad de lo que estaban diciendo, sin embargo siempre he sido consciente de que no tener estudios no es algo vergonzante. Lo vergonzante es no esforzarte en comprender, y no poner pasión en cambiar lo que está mal en el mundo. Nunca me he sentido amedrentada por nadie. Cada cual tiene sus circunstancias, pero la dignidad es la misma.

¿Cuándo aparece Extremadura en tu vida?
Me enamoré de un extremeño, el padre de mi quinto hijo. Con él llegué a Extremadura, a un pueblo a 10 km de la Central Nuclear de Almaraz, y me dije a mi misma “hay que cerrarla”, y llevo empeñada en cerrarla 30 años y espero verla cerrada antes de morir, para poder morirme tranquila. Para eso entré en la plataforma que se había creado y que se llamaba “Asociación Plataforma por los efectos nocivos que produce la central nuclear de Almaraz en la salud”, hablando con Ladislao, me dice: “con ese nombre tenemos poco futuro”, y nos propone cambiar a “Plataforma Antinuclear Cerrar Almaraz”, y la gente empieza a decir que era de la PACA.

Cuando los grupos ecologistas de todo el Estado se unieron para formar Ecologistas en Acción, la gente de AEDENAT Campo Arañuelo, que habíamos fundado Paco López y yo, más Sierra de la Mosca de Cáceres y otras gentes, convocamos la  primera asamblea de Ecologistas en Acción Extremadura en Badajoz, allí estaba Javier Figueiredo y un amigo suyo llamado José Mari Sánchez, que se unieron a nosotros, y fuimos los primeros ecologistas en acción de Extremadura, y a partir de ahí comienza a crecer y a crecer.

¿Cuándo llegas a vivir a El Gordo?
Después de varios años viviendo entre Euskadi, Baleares y otros muchos lugares,  regresamos a Extremadura mi compañero (ahora ex) y yo, y buscamos una casa lo más cerca posible de Madrid, porque mis hijos estaban en la capital. Encontramos una casa barata en El Gordo, para reformar, y la arreglamos entre los dos durante 5 años. Para reformarla, usamos materiales reciclados y al final de esos cinco años es cuando empieza la construcción de Marina Isla Valdecañas.

¿Háblanos de la casa?
Es una casa de pueblo tradicional, construida en piedra y adobe, con unos muros de un metro de grosor. De modo que al restaurarla lo hicimos respetando eso, y la aislamos con corcho y con algo que se llama mortero bastardo (yeso, cal y viruta de corcho), por lo que la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior puede ser hasta de 10 grados. La casa, en los veranos de 45 grados de Cáceres, se mantiene fresca con un único ventilador. Y en invierno, con un calefactor que se enciende al atardecer, porque durante el día la casa que es toda exterior, se calienta con el sol.

Debo decir que nunca he tenido miedo, pero a veces he tenido que pedir protección

Ahora está en venta, porque nadie relacionado conmigo puede vivir allí. Y no se puede alquilar porque también hacen boicot a quienes la alquilan. Lleva en venta varios años, se empezó pidiendo 90 mil euros y ahora, lo que el comprador proponga.

¿Por qué dejas El Gordo?
Durante 6 años en El Gordo, se dedicaron a acusarme de hacerles perder el pan y el trabajo. Los jóvenes que venían de Madrid los fines de semana se unían a los jóvenes del pueblo, y después del botellón, cuando estaban hasta arriba de todo tipo de sustancias, el deporte oficial era atacar a los ecologistas. Debo decir que nunca he tenido miedo, pero a veces he tenido que pedir protección.

Lo peor que ha pasado sucedió una noche que no estábamos en casa. Ese día daba una charla en Piornal. Allí les iban a poner una subestación eléctrica en el medio del pueblo y fuimos con Antonio Lucena, que es ingeniero, para explicarles lo que supone una de esas instalaciones: fue divertido. Era un día de viento, y Antonio Lucena les dice durante la charla: “¿para qué quieren una subestación eléctrica con el aire tan bueno que tienen aquí? Poned un parque eólico y todos podréis tener trabajo”, y medio pueblo se enfado con nosotros. Pues, al volver a casa esa noche, nos encontramos con que nos habían tirado seis cócteles molotov por el hueco del calentador. Uno había caído en la cocina, que se había quemado, pero otros cayeron al pie de la bombona de butano, y afortunadamente no estallaron. Le hice fotos a todo y me fui al cuartel de la Guardia Civil a denunciar.

He tenido reuniones con el Subdelegado del Gobierno, el Señor Solís, con la dirección de la Guardia Civil… y nunca encontraron a los autores de aquel atentado. En un pueblo tiene 200 habitantes, y solo hay 6 chicos, las familias se protegen. Aquellos jóvenes trabajaban en la fábrica de armas de El gordo y, poco después, dos de estos chicos sufrieron quemaduras en el 96% del cuerpo en el trabajo. Fue entonces cuando el Subdelegado del Gobierno me pregunto: “¿qué hacemos con este expediente?”, y yo le dije que después de lo ocurrido no quería seguir con la investigación, pero luego vino la siguiente generación, con chavales de 15 años que tomaron el relevo. A mis hijos y a mi pareja de entonces se les había acabado la paciencia, y pensé que permanecer en El Gordo podía significar un problema para nosotros.

Debo decir que en el 2011, cuando cambia el gobierno y entra el PP, resulta que también hay amenazas para una alcaldesa de IU,  Esther Nieves Hernando, hacen pintadas amenazándola por las calles, entonces el que era coordinador general de IU Extremadura, Pedro Escobar, y el abogado Ángel García Calle tienen una reunión con el Delegado del Gobierno y le piden protección para la alcaldesa y para la coordinadora de Ecologistas en Acción. Para mi sorpresa, el Delegado del Gobierno del PP dice que hay que sacarme del pueblo, y nos conceden una vivienda social en Talayuela. Nos fuimos a vivir a Talayuela pero no me acostumbre, de modo que devolví las llaves y me vine a Madrid.

Me fui enterando de que aquello estaba pensado para familias como los López Ibor, los Borbones, los Gómez Acebo o los Aznar, y me digo a mí misma: esta es una causa ecologista y anticapitalista

Ahora que conocemos las consecuencias que tuvo para ti, cuéntanos cómo fue el proceso para enfrentar el complejo Marina Isla Valdecañas.
En la época en que comenzaron la construcción, yo era la coordinadora de Ecologistas en Acción Extremadura, y lo primero que se me ocurrió fue llamar a SEO BirdLife. Vino Marcelino Cardalliaguet a verlo, después nos ayudaron con la redacción de unas alegaciones, pero me di cuenta de que aquella batalla me había tocado.

Me fui enterando de que aquello estaba pensado para familias como los López Ibor, los Borbones, los Gómez Acebo o los Aznar, y me digo a mí misma: esta es una causa ecologista y anticapitalista.

Desde Ecologistas en Acción, nos unimos con ADENEx y pusimos las denuncias correspondientes, aunque no pudimos detener las obras porque nos pidieron una fianza de 41 millones de euros, y eso hizo que tuviéramos que ir ganando el caso sentencia a sentencia, mientras la construcción del complejo seguía su curso. En 2014, cuando el Tribunal Supremo ratificó la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, habían transcurrido ocho años y la urbanización estaba terminada. La sentencia del Supremo exponía que la jurisprudencia, sumada a la normativa europea, deja claramente establecido que cuando unos terrenos están sujetos a algún régimen especial de protección sectorial, lo mismo que cuando concurren en ellos valores de los que la legislación urbanística considera merecedores de protección, resulta preceptiva su exclusión del desarrollo urbano y su clasificación como suelo no urbanizable de especial protección, y pedía que los terrenos volvieran a su situación inicial. Valdecañas es el Algarrobico de Extremadura.

Aunque parece que estamos en un ambiente amigo […] la realidad es que también en este sector se siguen manteniendo los roles tradicionales y las mujeres formamos la base

¿Y cómo es tu vida ahora?
Mi compromiso, más que nada, es con Ecologistas en Acción y su área de energía. Ahora hemos formado un grupo de mujeres: Marisa, Soledad y yo, y damos charlas sobre pobreza energética por todo Madrid. También estoy en el Movimiento Ibérico Antinuclear y en el Foro Extremeño Antinuclear, obviamente estoy en la Plataforma Recuperar Valdecañas y, desde que he vuelto a Madrid, estoy en la PAH. También aportó lo que puedo en el grupo “Género y energía”. Lo hemos creado para poder visibilizar el trabajo de las mujeres en el desarrollo de las energías renovables y la lucha antinuclear, porque aunque parece que estamos en un ambiente amigo, con hombres que en teoría asumen la lucha feminista, la realidad es que también en este sector se siguen manteniendo los roles tradicionales y las mujeres formamos la base, y los hombres aparecen en los titulares.

Gracias a estar en la PAH y la lucha energética, he comprendido que una vivienda digna no es solo la vivienda, son también los suministros. La energía es un derecho, es imprescindible para desarrollar nuestra vida, como el aire, el agua o la alimentación.

El gigante egoísta. Contado, no leído

IpeContando-abril2018Ayer en la biblioteca municipal Juan Pablo Forner de Mérida celebramos, con algo de retraso el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, lo hicimos con una breve introducción a la vida de Hans Christian Andersen y compartiendo cuentos. El honor de contar cuentos fue mío. Conté “El baúl volador” uno de mis favoritos de Andersen, y termine con “El gigante egoísta” de Oscar Wilde que es el vídeo que os comparto por si os apetece escucharlo mezclado, no agitado … quiero decir contado de viva voz, no leído en voz alta, son cosas diferentes que dan lugar a placeres distintos.

Hacia el 8 de marzo con los hombres que amo

Este 8 de marzo será diferente a todos los que he vivido antes. No sé muy bien como sucedió que llegamos a transformar un día para reivindicar la igualdad en un día para felicitaciones y flores, pero es lo que sucedió. Este año eso no va a ser así.

Sin embargo, el trabajo por la igualdad entre las personas no es algo de un día al año, ni de dos, ni de tres. Es un trabajo constante que va sucediendo cada instante, entre los cuestionamientos diarios, las dudas y los desencuentros.

Durante mi infancia lectora no entendía la diferencia de género, quería ser escritora y lo terminaba en A porque me decían que era lo que concordaba con ser una niñA. Es cierto que la lectura me estaba aleccionando sobre lo que es y lo que no es correcto, pero mi ideal de persona era Josephine March, alguien que cree en sí misma, alguien que sabe lo que quiere en la vida, alguien lo bastante generosa para saber renunciar a lo que ama por hacer feliz a otra persona (su hermana), alguien que puede emprender un viaje sola, salir adelante con el esfuerzo de su trabajo y poner su vida al servicio de un bien mayor, en su caso la educación de la infancia… y también alguien con mal genio que debe aprender a controlar su ira. Sí, así soy yo, y creo que es una descripción que sirve para muchas personas en este mundo más allá de su sexo.

Me ha costado muchos años, más de 45, pensar en mí como mujer. Aunque he tenido muy claro que no iba a relacionarme íntimamente con hombres que pensaran en mí como mujer exclusivamente (soy heterosexual y me gusta, pero el juego sexual no lo es todo en la vida), por eso elegí para compartir la vida a personas con las que puedo conversar largamente, compartir malos momentos y también el sentido del humor. Con una de esas personas, además tuve dos hijos sin que a ninguno de los dos nos importara ni el género, ni el sexo de nuestros retoños.

Y aquí estamos. Todo lo que pide esta huelga del 8 de marzo sucede en nuestra casa y en nuestra familia cada día. Recuerdo que mis hijos allá por sus 8 y 9 años empezaron a prepararme la comida en los momentos de trabajo intenso, para que yo pudiera terminar de redactar los proyectos que nos iban a financiar la comida, el alquiler y los gastos generales. Recuerdo que cuando estaban enfermos llamaban a papá porque era él quien sabía calmar su dolor. Recuerdo que pedían con la misma ilusión la peluquería de PlayDoh y el Halcón Milenario, en la misma Navidad y en la misma carta. Peluqueria-de-play-doh

Siempre he sabido que mis hijos me respetan, aunque no estén de acuerdo conmigo en todo. Y siempre los he respetado desde antes de nacer, aunque no siempre estoy de acuerdo en todo con ellos.

Y escribo esta entrada para que se entienda, que  apoyo esta huelga y lo hago consciente de que hemos dado pasos, pero consciente también de que no son suficientes. Que esta huelga no es por mí (no solo), es por todas mis compañeras, pero también por todos mis compañeros.

Hace unos años (más de 10), conversando con El Chojin, me contaba con tristeza que en el país de su padre, Guinea Ecuatorial, las mujeres comen con los niños y niñas, y los hombres comen solos y son servidos. Recuerdo la profunda tristeza que sentí por esos hombres. Si el poder patriarcal te arranca de la alegría de compartir… ¿para que mierda lo quieres?

Siempre lo he dicho, el patriarcado, y más aún el heteropatriarcado golpea fuerte a quien quiere despojar de dignidad (sin olvidar que la dignidad es inherente a la persona y no se puede perder, aunque te la quieran arrebatar), pero también golpea a quien privilegia. Es un sistema perfectamente perverso.

Muchas personas, sin importar el sexo o el género hemos abierto los ojos a esta realidad, pero lamentablemente millones de personas siguen aferradas a un paradigma cultural que les da seguridad aunque las suma en la infelicidad. No obstante, generalizar siempre es injusto y es por eso que escribo a los hombres de mi vida, que más que hombres son personas. Personas capaces de cuidar y de cuidarse. Capaces de hacer cada día, sin que sea necesaria una fecha señalada, las labores que son imprescindibles para la vida:  cocinar, hacer la compra, decorar la casa, limpiarla si hace falta (que tampoco hay que obsesionarse), cuidar de quien este enfermo o triste.

Vivimos un tiempo confuso y a dos ritmos, una minoría vivimos encaminadas hacia el futuro que deseamos y una mayoría vive atada a unos roles que nada tienen que ver con sus capacidades personales.

Pienso en mi suegra, a la que amo tanto, y que nunca se va a jubilar. Ella nunca va a dejar de trabajar cuidando, cocinando, comprando, limpiando… la sociedad no reconoce su contribución al sostenimiento del sistema y no le va a pagar una pensión, ni unas vacaciones, ni siquiera un día de fiesta. Pienso que es injusto, porque yo que tampoco me quiero jubilar, espero escribir aunque sea dictando, como hacía Galdós en sus últimos años, y los días que no me apetece puedo no hacer nada.  Y es que hay trabajos que son imprescindibles cada día y hay trabajos que son imprescindibles en general.

Dedico esta entrada a mis hijos que han recibido una educación que espero les sirva para no encorsetarse, al menos esa era nuestra intención,  mis hijos llevan haciendo su parte por la igualdad desde que tienen uso de razón. Los hemos educado en la firme creencia de que la libertad de ser quienes quieran ser los hará más felices, o al menos, les dará más oportunidades para serlo.

NOTA: sobre el término “mixto” quiero decir algo. Es un termino segregacionista. Es un termino usado para señalar la diferencia. Si el feminismo busca la igualdad no debería usar el mismo término que usaba la sociedad racista y sexista para separar a las personas blancas de las negras, a las niñas de los niños en las escuelas católicas, por ejemplo, indicando “mixto” para señalar que se aceptaba a personas de cualquier color de piel u origen étnico, o que se juntaban niñas y niños, pese a que se consideraba que eran esencialmente diferentes. El feminismo, como no nos cansamos de decir, busca que las personas seamos iguales en la diferencia y creo que debemos ser más creativas en nuestra forma de organizarnos y relacionarnos.