La madre que nos hace

Una amiga ha escrito en su muro de facebook: “El día de la madre es una tontería”.

Y yo, que no lo celebro jamas (y a mis hijos no se les ocurriría llamarme un día como hoy, salvo caso de extrema urgencia) he respondido: A veces… depende de para quien y depende del año.

No lo he celebrado nunca siendo madre, no lo necesito. A mi me gusta ser madre, es la única parte de mi vida que he elegido, todo lo demás ha sido por casualidad. Adoro a mis hijos tal y como son, y mis hijos me quieren (sin modestia lo digo) aunque nunca sabre si en su mapa de “madre ideal” harían algunos cambios en la que les ha tocado.

Y dicho esto, debo explicar el motivo de esta reflexión. Tengo en mi habitación un regalo que le hice a mi madre, un día como hoy. A ella le gusto mucho. Es una tontería, una reproducción en plástico de un Oscar de Hoollywood. Se lo regale con cierto pudor ya que unos años antes me había pedido con su delicadeza habitual (osea, ninguna): “no me traigas más manualidades horribles que no las voy a poner en casa” (le encantaba su casa). Pero a mi madre le hubiera gustado ser actriz y ganar un Oscar, de modo que en la primera tienda de regalos que abrieron en mi barrio, en los años 80, le compré esa reproducción en plástico que decía “Oscar a la mejor madre”, y le hice entrega en una ceremonia con mucho glamour y ella lo puso en su mesilla. Allí estaba el Oscar el día en que murió. Ahora esta en mi mesilla todos los días.

No es que me haga falta el Oscar para recordar a mi madre, puedo perderlo o puedo tirarlo (no soy mucho de apegos materiales), pero reconozco que verlo me pone contenta y me acuerdo de ella. No pasa un solo día en que no me acuerde de lo mal que cocinaba y de lo bien que lo pasábamos juntas.

Ella, Carmen Alicia o Doña Carmen (según para quien), mamita linda para mi. Una madre de largas uñas pintadas de rojo brillante, con un olor dulzón mezcla del maquillaje y las cremas variadas de día, de noche, limpiadora, tonificante, antiarrugas y no sé cuantas cosas más.  Tenia la piel más suave del mundo, a mi, que de tanto caerme tengo las rodillas hechas un callo, me alucinaba la suavidad de la piel de sus rodillas (ella fue una niña traviesa e intrépida de grandes habilidades motoras) , y cuando me sentaba en la alfombra a sus pies para charlar, disfrutaba el momento acariciando esa piel tan suave, tan, tan suave.

Me acuerdo de lo bueno y de lo malo, también de lo regular.

Era una persona muy directa. Sincera consigo misma y sincera con las demás. De ella aprendí que quien te quiere te dice la verdad, y que uno ama a las otras personas en igualdad de condiciones y sin esperar cambiarlas. Aprendí a asumir las decisiones con responsabilidad, pero sin culpa. Aprendí que se puede cambiar de opinión porque la vida es muy larga, y vas sumando experiencias, reflexiones y en un determinado momento te das cuenta de que ya no te gustan las cosas que te gustaban, ni piensas lo que pensabas, y eso esta bien, tan bien como no cambiar de opinión porque la original te sigue pareciendo la correcta.

Mi madre, en mi infancia, nunca me leyó un cuento, ni jugó conmigo. Nunca se preocupo mucho por si comía o dejaba de comer, por si salia abrigada o desabrigada, ni le preocupaban mis malas notas. Decía ella que una persona inteligente como yo sabría salir adelante por si misma, como ella misma supo salir adelante y llevar una vida autónoma y emprendedora.

Ella nunca leyó ninguno de mis cuentos, porque no eran de amor romántico (y decía ella que yo era un poco incomprensible).  Mi madre sólo leía novelas de Barbara Cartland y lo hacia antes de dormir, fumando un cigarro mentolado, en su cama individual.

También aprendí que para prepara una fiesta necesitas un ritual, no un presupuesto.

Aprendí a cocinar arroz graneado aunque no lo hago muy bien. Y que una mujer puede ser una pésima cocinera y disfrutar de un matrimonio heteronormativo muy feliz, diga lo que diga el refranero. Mis padres fueron muy felices en su matrimonio y ninguno de los dos cocinaba ni medio bien.

La parte fea fue su insistencia en la combinación de colores al vestir y al decorar la casa (¡vivo mentalmente esclavizada por las combinaciones del color!).

La parte más fea fue que murió con 47 años y no pudo envejecer. Estoy segura de que hubiera sido una autentica maestra para mi.

A mi madre no le gustaban las niñas y los niños, aunque como era sonriente y respetuosa ella gustaba mucho a todas las personas de cualquier edad. Supongo que su falta de aprecio a la infancia fue la causa por la que siempre me trato como a la persona que soy, y me explico todo sin dejarse nada. Con cuatro años aprendí que las mujeres menstruamos, y que a veces duele. A los catorce años aprendí la teoría sobre como deben saber los besos en la boca y a los dieciséis me contó que el sexo sin orgasmos no es divertido.

Nunca me he entretenido en imaginar como diseñaría a mi madre ideal, ni a mis hijos ideales. Lo que si sé es que para ser quien soy he tenido y tengo múltiples influencias, entre todas ellas, una muy importante ha sido mi madre. La madre perfecta para mi.

CarmenAliciaParedesAstudillo
Carmen Alicia Paredes Astudillo (1938-1986)

Anuncios

Entre el aborto y la pena de muerte: Ser Persona

A veces uno se cae del guindo, así de repente. Eso me ha pasado a mi estos días. Ha sido a raíz de la canonización de Juan Pablo II, que he logrado abrir los ojos a una realidad diferente.

De todas las discrepancias que tengo con Karol J. Wojtyła, que las tengo yo pues obviamente nuestra comunicación nunca fue completa; la de que la Persona pueda perder su dignidad fue siempre la más dolorosa. No podía entender yo como era posible que alguien como él, atento al evangelio: “vosotros sed perfectos como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos” (y aquí Jesús se refiere a la caridad, a la perfección en la caridad, que es una virtud teologal que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo), pudiera perder la esperanza (otra virtud teologal, la más pequeña y sorprendente) en el ser humano. ¿Cómo un hombre que sabía tanto y era tan cristiano podía pensar que hay justificación para la pena de muerte? ¿como una persona que ha sufrido persecución puede pensar que en algún momento se pierde toda esperanza, la esperanza de tomar la verdadera media de las cosas y encontrarse amando al prójimo?

Esta duda que vive en mi no encuentra respuesta, pero voy encontrando en mi camino vital personas (para mi siempre Personas) que justifican la perdida total de la dignidad humana y con ello justifican la posibilidad de darles un trato inhumano. Incluido el más inhumano de todos, la pena de muerte. Esto se justifica diciendo: “ya no es Persona”. Sus actos y sus pensamientos han borrado su humanidad.

Por eso, lo que ha visto la luz es la clave de nuestras discrepancias. Nada más.

Aunque yo siempre he sabido que nunca, bajo ninguna circunstancia iba a someterme a un aborto (por que la esperanza es grande en mí), estoy del lado de quienes piden legalizar el aborto. Quienes así pensamos estamos convencidas de que las personas comienzan a ser cuando su crecimiento fetal hace que podemos atisbar a la Persona. De modo que sentimos que desde el momento en que comienza a ser Persona es una vida que debemos cuidar y proteger, y por lo general no suele suceder que pidamos la pena de muerte pues desde ese momento y para siempre mantenemos la esperanza.

Por el contrario, es frecuente que los antiabortistas que centran su esperanza en el comienzo, en esas veinte horas que dicen que dura la fecundación, la pierdan ante quien es capaz de cometer actos de violencia hacia otras personas.

Por eso es tan difícil que nos lleguemos a entender. Pues la clave está en lo que percibimos como Persona y como potencialidad de Persona. La clave está en donde ponemos el acento de nuestra esperanza.

Están quienes acentúan la potencialidad de la inocencia como calve que debe hacernos proteger la vida; y quienes acentuamos la potencialidad del cambio, de la toma de conciencia pese al pasado desolador.

Donde comienza la esperanza o donde termina la esperanza… en ese lugar se abre el abismo que nos separa y que parece infranqueable.

De nada servirá que yo insista en que el aborto no es algo que se hace por placer, de nada servirá que ellxs me digan que la decisión de ejecutar a alguien es algo que se hace con extremo dolor. Todo el engranaje cultural que nos separa difícilmente encontrará alivio.

Hubo un tiempo, ya lejano, en que yo era una persona con la esperanza perfecta. Alguien contraria al aborto y a la pena de muerte, alguien que mantenía la esperanza íntegra de principio a fin, sin embargo aunque a grosso modo eso continua así en el plano personal, el contacto con las otras (y lo digo en femenino porque son ellas las que me han cambiado) me ha llevado a valorar que si bien es cierto que la vida siempre es sorprendente, también es cierto que la vida se compone de elecciones, no siempre egoístas (como suelen pensar los antiabortistas), elecciones/decisiones que nadie puede afrontar salvo nosotras mismas. Cuando has mirado a los ojos a esas mujeres tan humanas, tan frágiles, tan valientes, tan cargadas de responsabilidad. Entonces no deseas ponerlas en peligro, no deseas hacerles más difícil la vida. Y piensas que mientras no existen certezas del comienzo, ni una verdadera sociedad solidaria y de la dependencia recíproca. Una sociedad cuya base sea la práctica común de dependencia estrecha de la felicidad de cada individuo de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad, que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos (Kropotkin)… mientras tanto, es menester para mí mantener abierta la brecha.

Historias de familia. Propuesta de Fuentetaja

El Club de escritura Fuentetaja conforma una comunidad literaria de lectores y creadores, dentro de la cual se puede participar en concursos literarios originales y motivadores, trabajar propuestas y acceder a lecciones  sobre técnica literaria gratuitas o a cursos y seminarios de cuota reducida para miembros del club

Yo me he inscrito y participo en la convocatoria “Historias de familia”, una mezcla de palabra e imagen. Mi cuento dice así:  I CONCURSO “HISTORIAS DE FAMILIA” CONVOCADO POR LA FUNDACIÓN ESCRITURA(S) EN COLABORACIÓN CON GOOGLE, FILMIN Y TALLERES DE ESCRITURA CREATIVA FUENTETAJA

El abrazo

Se abrazan. Es algo que se sabe. Dieciocho mil kilómetros las separan, pero el abrazo les alcanza. No están solas. Ellas, tan distintas que la diversidad es un concepto que les queda pequeño, han logrado el milagro de permanecer en el afecto. La madre, que es una de esas madres de libro que no parece tener deseos de vida propia, que no se permite ningún vicio por pequeño que sea, ni fumar, ni mirarse al espejo. La hija, una de esas mujeres envidiadas, coqueta y divertida. Cruza las piernas al sentarse mostrándolas esbeltas al final de un par de zapatos de tacón. Conversa dibujando en el aire figuras, al dejar pasar el humo del cigarrillo mentolado entre las largas uñas pintadas de rojo. Las parcas les han tejido un atlántico de distancia. Y economías tristes. Y obligaciones inapelables. Cuando una se despierta, la otra tiene avanzada la mañana, por eso viven sin fijarse en el tiempo, disfrutando el presente y su presencia. Ellas, allá y acá comentan siempre, con una sonrisa en los labios, esas pequeñas cosas que tiempo atrás hacían juntas ¿Recuerdas? Evocan cada día, apenas sin quererlo, todo lo que a la otra le encanta. El pan caliente con mantequilla y la taza de té; el vuelo de la falda al bailar un rock&roll; el pañuelo de encaje planchado con una gota de perfume, los zapatos de charol que hacen juego con el bolso preferido; aquella vez que lloraron viendo “Sonrisas y lágrimas”. Por eso, ni la diferencia, ni la distancia han logrado dejarlas solas, ni tristes, ni volverlas locas. Se abrazan. Han aprendido a abrazarse a la palabra y cada noche una y otra repiten como un mantra, lo que una vez fue una oración. Una vez la madre dijo, y ahora la hija que es madre a dieciocho mil kilómetros de distancia, me dice: “Que la virgencita de Pompeya, y la virgencita de Andacollo y la virgencita del Carmen la velen desde el cielo; y que tatita Dios la bendiga hija mía.” Así me abrazan.

Imagen

Dedicado a García Márquez

Y a todas las personas que van compartiendo textos que él no escribió jamas…¿cómo pueden confundir las almas?

Gracias a Eduardo Galeano que nos enseña …

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

037

The world

A man from Neguá, a town on the Colombian coast, was able to climb to high heaven.

Upon his return, he told of his journey. He said he had looked upon human life from above. He said that we are a sea of little fires.

The world is just that – he revealed. Masses of people, a sea of ​​little fires.

Each person’s light shines among all of the others. No two fires are alike. There are large fires and small fires and fires of all colors. There are people of a serene fire that doesn’t notice the wind, and people of a wild fire that fills the air with sparks. Some fires, foolish fires, neither shed light nor burn*, but others ignite life with such great desire that you can’t watch them without blinking, and whoever is nearby is lit up.

Holden y yo. Nueva York y yo

Es esta una historia de amor en presente continuo… con sus desilusiones y desencuentros dado que es real.

Yo era una quinceañera, mala estudiante y excelente lectora. Estaba en primero de bachillerato y había leído en los dos últimos curso de la EGB todo lo que el profesor de Lengua y Literatura tenia para ofrecer en primero y en segundo. Hice pues todos mis trabajos antes de tiempo, pero con buen criterio el profesor me dio lecturas complementarias, entre esas lecturas estaba “El guardián entre el centeno” la historia de un mal estudiante y un excelente lector.

holden's-hat2

Supongo que resulta obvio que el amor surgió en la primera pagina, en realidad fue en el primer párrafo. Lo que ustedes no podrían imaginar es que el amor ha permanecido constante y fiel durante los últimos treinta y dos años. Releo a Salinger con cierta frecuencia, no cada año, pero si cada lustro. Sus nueve cuentos siguen siendo para mi una maravilla, mi favorito siempre “Justo antes de la guerra con los esquimales”, aunque yo, cuando cuento cuentos de la tradición oral Inuit señalo claramente que el nombre esquimal no lo debemos usar, … pero nadie es perfecto, y supongo que Salinger menos que la mayoría, no era lo suyo ser políticamente correcto.

De mi infancia y adolescencia ya casi no me quedan sueños por cumplir, uno de los últimos era ir a Nueva York, visitar Central Park, sentarme a mirar los patos, preguntar a un taxista quizás…

los-patos-de-Holden

Pero es posible que este sueño ha llegado demasiado tarde, me he hecho mayor y Nueva York es ya demasiada ciudad para mi. El Central Park es todo lo que promete en las películas, espacios de verdes praderas y bosquecillos donde perderse por unos minutos, pero ¿qué es eso para alguien que vive en el campo? Por lo demás, demasiada gente, demasiados coches, demasiadas obras, demasiado caro, demasiadas prisas… y luego la tontería de matarte hablando en inglés con personas que luego resulta que hablan en perfecto castellano.

Holden se perdió durante unos días en una ciudad asequible, Manhattan parece tan pequeña y cómoda en el libro, casi tan asequible como el Madrid de Galdós, y de eso no queda nada, o casi nada, o yo no he sido capaz de encontrarlo.

Lo que he sacado en limpio de mi visita a Nueva York es que, realmente me gusta ser una ciudadana del extraradio, alguien que puede ir a USA y a Senegal, y ver cine norteamericano, sudamericano, chino e incluso, por casualidad, africano; es algo que para la mayor parte de la gente que he conocido allí no es ni un sueño, ni una posibilidad… y siento que su mundo, aunque sea el centro del mundo, es más pequeño que el mío, espero que no sonar demasiado soberbia.

Mi mayor alegría en este viaje, es que me traigo una colección casi completa de los libros de Roald Dahl, nueve libros de segunda mano muy cuidados.

Hombres

Es 8 de marzo y yo soy feminista. La constatación de dos hechos, aunque seguro que el segundo alguien puede encontrarlo discutible.

Uno de los libros que mayor placer (se podría decir que sexual dado que me hizo sentir el placer de ser mujer) me produjo leer fue “El cáliz y la espada” de Riane Eisler hace 25 años atrás.

Esa explicación en la que las mujeres aparecemos como verdaderas protagonistas de nuestras vidas, dotadas de un poderoso sentido de la colectividad y el bien común. Hacedoras de la Historia y guardianas del fuego solidario que abre la puerta a un futuro más justo, es muy gratificante. Y sin embargo, nada de ello será posible sin hombres.

A veces, escucho a las mujeres hablar de los hombres (en general) como si fueran el enemigo. A veces, escucho a los hombres hablar de las mujeres (en general) como si fuéramos un diseño único de cualidades o despropósitos. Y sin embargo desde mi experiencia personal, a mi se me hace difícil diferenciar cuando soy mujer y cuando soy hombre.

Ahora que ando leyendo a Teresa de Jesús e intento casar la idea que tengo del siglo XVI y del papel de la mujer en la sociedad de ese tiempo, con lo que hacia y decía esta mujer en concreto… me asalta la duda ¿tenia ella plena conciencia de ser mujer? A veces parece que sí, pero a veces parece que no… y sobre todo, es un hecho, finalmente hizo lo que considero necesario y encontró el apoyo de mujeres y de hombres, y encontró el obstáculo de mujeres y de hombres.

Soy hija de un hombre profundamente machista, pero he fallado a mi padre no en el plano de la maternidad y la honra, sino en el plano profesional. Mi padre quería proyectarse en mi, quería que yo estudiara leyes y me presentara a Notarias y lograra la plaza en Llanes (Asturias). Esos eran sus planes, esas eran sus metas no logradas. Me los repetía una y otra vez cuando aún tenia esperanzas, allá por mis 7, 8, 9 o 10 años. Que me casara y fuera una esposa fiel y una madre amorosa, era secundario ¿Y entonces, donde esta el machismo de mi padre?… pues en la cosificación. Machismo es algo que pueden sentir las mujeres, pero también es algo que pueden sentir los hombres. Cuando somos ignorados como personas,cuando alguien se proyecta en nosotrxs y nos convierte en herramienta, olvidando que decidir sobre nuestra vida es algo que sólo podemos hacer cada unx de nosotrxs por nosotrxs mismxs.

He titulado “Hombres” a este post en agradecimiento, pues en realidad debo a los hombres, a mis amigos varones, el haber tomado conciencia de mi verdadero valor como persona.

Yo tenia 13 años y había escrito, en verso, un comentario de texto a la “Oda a la cigarra” de Anacreonte… y me sentía tan él, tan cercana al poeta capaz de mirarse en lo pequeño que estaba entusiasmada. El profesor me felicitaba por mi trabajo y evaluaba mi rima, cuando mi compañero de pupitre, muy bajito, me hizo notar que yo en Grecia hubiera carecido de reconocimiento legal e intelectual. Fue ese día, fue en ese momento que yo me hice feminista y se lo debo a un adolescente que se llamaba Carlos, al que no he vuelto a ver.

Después con el tiempo, me he dado cuenta de que es difícil para mi diferenciar en la amistad. Que no siento más complicidad con una personas que con otras por razón de su sexo.

Que en lo laboral me han ninguneado más mujeres que hombres es algo que parece razonable, por la sencilla razón de que he trabajado más veces a las ordenes de mujeres, lo que estadisticamente les otorga más oportunidades de hacerlo bien o de hacerlo mal.

Y en mi vida familiar, donde los hombres son mayoría, los roles son personales y no sexuales. A veces me preguntan si no extraño tener una hija. Ahora que conozco a Alice Munro (Las lunas de Júpiter ) me doy cuenta de que nadie escapa a los estereotipos, ella dice en uno de sus cuentos que las hijas te miran por dentro y no puedes esconderles nada. Justo eso, eso mismo, siento yo con mis hijos.

Hijos2016-2

Días de literatura en El Torno (I encuentro literario)

2014-02-15 13.28.11

Me encanta esta fotografía. Para mi es el resumen de un fin de semana lleno de emociones positivas: Literatura y amistad, disculpen la reiteración.

La fotografía corresponde a la comida del sábado 15 de febrero, acercándonos al ecuador del I encuentro literario en el Valle del Jerte, aún no habíamos disfrutado de todo, pero ya nos sentíamos llenos de descubrimientos.

Mis cinco minutos de gloria, esos que Andy Warhol decía que todxs nos merecemos, duraron hora y media el viernes por noche, cuando visionamos y comentamos el cortometraje “Artículo 13“. Allí se hablo un poco de todo, pero sobre todo de sentimientos, no era lo que yo me había preparado para debatir, de modo que como casi siempre en mi vida me deje sorprender y me puse a la escucha. En mi cabeza “Artículo 13” es una reflexión política y sin embargo hasta ahora la reacción de quienes lo ven es sobre todo emocional ¿será por la música? La música de Articulo 13 me encanta … ¡gracias Jezabel Martínez!

Volviendo a mis cinco minutos. Constato que viven tantas historias en cada historia, son tantas las percepciones de quien la recibe que uno se sorprende siempre de haber dado vida a algo (casi alguien) que se va tan lejos. Por supuesto no todo lo que se dice es aquello que uno desea escuchar. Descubres que sin intención puedes causar dolor, así me sucedió a mi esa noche de viernes. Quizás es, junto con el descubrimiento de personas y publicaciones, lo que me traigo de El Torno. A veces, sin querer, sin buscarlo, sin que este ni remotamente en nuestro deseo, podemos ser crueles.

En el cortometraje hay cuatro personajes, yo les dí vida y lxs amo. En cada uno de los personas del corto hay un poquito de mi o me lo inspiran personas a las que amo mucho. Yo soy así, decididamente sentimental. Sensiblera sin timidez. Nunca he escrito sobre una persona malvada, no las hay en mis cuentos. Ni en los que están más dirigidos a la infancia, ni en los que pueden ser más difíciles de entender para niñas y niños. Y sin embargo, el cortometraje hará su camino y quien sabe lo que provocara en quien lo vea… creo que ahora, después de la experiencia de El Torno, he entendido que esa historia ya no es mía… puedo dejarla ir.

Pero no quiero que se queden con una idea triste. Durante el debate también descubrí que puede haber un alma tan en sintonia con la nuestra, que vea exactamente lo que uno quería mostrar… que incluso se sienta traicionada por la directora (que al final es la autentica creadora de la historia) en el mismo segundo en que yo me siento traicionada. Es una experiencia que sólo se puede comparar a lo que se siente cuando escuchas a alguien decir lo inteligentes y empaticos que son tus hijos, sin ser su madre.

¿Mis descubrimientos? Pues son sobre todo personas. Conocer a Antonio Viudas Camarasa, escucharlo en un despliegue inestimable de sabiduría y de vivencias, las hablas y sus formas, aunque yo lo que más estime fue que me acercara a Pacheco, el poeta, pero sobre todo que nos acercara al hombre en su momento más frágil.

Un hombre arranca olivos
y una nube gris cubre el árbol del sol,
y baja el invierno con su golpe de maza para romper la nuca de los pobres.
Huele a salas de fiestas lejanas,
huele a “feliz” como una campanada de ceniza de sol en los ojos de un ciego,
huele a obrero español en Alemania,
a pieles de suburbios
y a canciones de lata.

Manuel Pacheco (Fragmento)

Ahora, gracias a Antonio Viudas Camarasa me siento más capaz de leer su poesía.

Y de la mano de Rosa Lencero, que no es una voz nueva para mi, pero a la que después dos días intensos me atrevo a llamar amiga; de su mano me ha llegado otro descubrimiento… David Matías y su jovencisima voz de novelista rural “Principio de incertidumbre”.
En la fotografía estoy entre ellxs dos, Rosa y David. Había escuchado la presentación de la novela durante la mañana… una presentación a modo de sobria performance, muy degustativa. Aquí les dejo un vídeo de la presentación en Cáceres.

Y de la mano de David he conocido el fanzine “SARA MAGO” muy en la linea de mis Per-versos. Y esto es así porque nunca vamos solas a ningún lugar. Siempre hay un otro, una otra, que nos impulsa, que nos ayuda a descubrir o que incluso nos lleva a donde no queremos ir.

Coincidir con tantas personas buenas, disfrutar de las bromas, escuchar poesía, conversar de libros, de cine, de política, hacer planes. Contarnos la vida. El I encuentro literario del Valle del Jerte ha sido mucho más de lo que prometía… y prometía mucho.

1966875_612495015470957_1458194768_n

Refugiados Sirios en tierra de nadie

Lo cuentan en el ABC
La Delegación del Gobierno confirmó que el grupo no consiguió superar el control marroquí, si bien los sindicatos policiales Unión Federal de Policía (UFP) y Sindicato Unificado de Policía (SUP) los llegó a situar en el espacio internacional que separa ambos países, coloquialmente conocido como ‘tierra de nadie’. En España, se formaron largas colas de vehículos y personas que pretendían regresar a su domicilio en Marruecos. Eran, en su mayoría, gran parte de los 30.000 trabajadores transfronterizos que cruzan diariamente esta aduana y que permanecieron bloqueados en el lado español hasta que, a las 22.10 horas se abrió el paso para los peatones y, diez minutos después, se permitió la circulación de tráfico rodado.

Supongo que son parte de esa avalancha humana con la que nos amenazan desde El País.

Nos mienten y nos ocultan la verdad, las dos cosas a la vez. Y lo hacen para salvaguardar sus intereses, par evitar cambiar el sistema inhumano que han creado, pero sobre todo para que seamos sus cómplices. ara que tengamos como ellos las manos manchadas con la sangre de nuestros hermanxs.

Estoy cansada de que me digan que mi pensamiento es utópico, cansada de que me digan que lo que propongo no es posible, cansada de sentirme impotente. No hace falta ser economista, ni hace falta ser santa para saber que lo único imposible es mantener un sistema de comercio abusivo, la explotación como base de la economía y las fronteras cerradas. Matar es lo mismo que dejar morir, y ya somos muchas personas dentro de la fortaleza gritando ¡BASTA!

Soy mujer

Rosa Martínez, me hace reflexionar sobre mi misma. Ella lanza una pregunta: “¿Por qué no hemos hablado de Mujer en las primarias EQUO?” Lo leo justo segundos antes de que entre a la biblioteca mi marido y me diga: “He puesto a secar tu compresa en la cocina” (fuera llueve y yo uso compresas de tela para no dañar el medioambiente). Creo que esa es la clave por la que aunque en la teoría soy una ardiente feminista (como mi esposo), en la práctica olvido que en el mundo real hay diferencias.

Cuando era niña, cuando era adolescente, cuando vivía bajo la autoridad de mi padre sufría la desigualdad, conocía las duras leyes del patriarcado y eso ha marcado mi pensamiento. Pero desde entonces, desde que a los 21 años dejé atrás la casa paterna y sus reglas, he ido saltando de trabajo en trabajo, de problema en problema, siendo siempre la protagonista de mi propia vida. Y a veces, la mayor parte de las veces, no pienso en mi misma como una mujer, se me olvida. Pienso en mi misma como una persona porque en mi espacio intimo nada me habla de desigualdad.

Cuando como familia tomamos la decisión de desescolarizarnos, sabiendo el esfuerzo extra que supone el homeschooling, los dos adultos de la familia acordamos trabajar en años alternativos, para que ninguno viviera la educación en casa como una carga o mirara al otro, a la otra, con envidia por disfrutar de un mayor contacto con los niños (con o pues son varones). Y es que aunque suene feo decirlo públicamente, vivo mi propia utopía, posiblemente autoengañada, puede ser. Sin embargo, cuando atisbo que alguien quiere imponerme su criterio pensando que su condición de varón lo capacita más que a mi, monto en cólera (y quiero decir en cólera) … porque puedo. Y aquí es donde quería llegar. Tengo la obligación, desde este mar en calma, de afrontar la tempestad que significa ser mujer para la mayor parte de las mujeres del mundo. Y no quiero olvidarlo.

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑