Voces de Extremadura: Paca Blanco

El 21 de abril se publico en El Salto Extremadura esta entrevista que le hice a mi amiga Paca Blanco, alguien que es un referente en mi vida.


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Acaba de cumplir 69 años y lleva más de cuarenta comprometida con la ecología y los derechos humanos. Ha vuelto a vivir en Madrid y ahora a su compromiso antinuclear y con Ecologistas en Acción, suma también la PAH. Abandonó Extremadura a causa de la persecución de la que fue víctima en El Gordo por denunciar la construcción ilegal del complejo turístico de lujo Isla Marina Valdecañas. La memoria de Paca nos ayuda a crecer, y nos sirve de inspiración para enfrentar el futuro con determinación.

No hace mucho, un catedrático la acusaba de ignorante por carecer de estudios reglados, y sin embargo Paca Blanco da conferencias por todo el Estado y no se amedrenta a la hora de traspasar fronteras y salir a Portugal, Francia o llegar al Parlamento Europeo. Paca puede explicarte de forma fácil, para que lo entienda cualquiera, el engaño en el recibo de la luz o denunciar con solvencia al oligopolio eléctrico.

Supongo que por eso, al afrontar esta entrevista, la primera pregunta que me viene a la cabeza es: ¿Cómo te nació la conciencia? A lo que Paca responde con determinación: “Yo nací anticapitalista”, y me cuenta que es hija de un republicano, que fue preso político y que estuvo en un campo de concentración casi hasta morir. Cuando murió, ella tenía 16 años. Y así comienza nuestra conversación…
¿Cómo te nació la conciencia?Yo era una muchacha llena de energía y mi madre, con mucho amor, pensó que lo mejor para mi futuro era estudiar con las monjas. Pero no me acomodaba bien a la disciplina y fui pasando de un internado a un reformatorio, hasta que a los 18 años quisieron aplicarme la Ley de Vagos y Maleantes y llevarme a la cárcel. Mi madre por fin se dio cuenta de que había sido un error y afortunadamente no firmó dando su consentimiento.

Me he escapado de todos los reformatorios de España y nunca me he escapado sola. Siempre que planeaba las fugas, contaba con otras compañeras porque era consciente de que estábamos allí pagando por cosas que no habíamos hecho. Algunas compañeras habían sido violadas por su padre o por algún familiar cercano, y en vez de encarcelarlos a ellos, se las llevaban a ellas, aunque dejaban en las casas a sus hermanas pequeñas. Yo veía estas cosas y me daba cuenta de que en aquellos lugares nos encarcelaban a las inocentes, a las huérfanas, a las víctimas, y había que escapar.

Las monjas querían hacer de nosotras novicias y muchas de aquellas chicas se quedaban en el convento porque les daba seguridad.

La capacidad de relacionar lo que leía con lo que veía a mi alrededor, creo que esa es la base de la cultura

Hace poco, un catedrático de la universidad de Extremadura te acusaba de ignorante por no tener estudios ¿Cuál sería tu respuesta?
La ignorancia y los estudios son dos cosas diferentes. Tengo el graduado escolar, que me saque cuando ya tenía 5 hijos. Es el único papel que tengo, pero ignorante no soy.

¿Y cómo sabes tanto?
Por que leo. La vida es una universidad que te enseña muchísimo, si quieres aprender. Me hubiera gustado ir a la otra pero no fue posible, sin embargo cuando paso por la calle Libreros en Madrid, siempre me acuerdo de la cantidad de veces que en mi juventud iba a buscar libros prohibidos. Leía a Marx, a Trosky, a Engels. Leía y pensaba en todas las injusticias que sufrió mi padre, y en lo que había visto y sufrido yo misma en los reformatorios. La capacidad de relacionar lo que leía con lo que veía a mi alrededor, creo que esa es la base de la cultura.

¿Tenías referentes femeninos? 
La verdad es que no. Aunque siempre me ha gustado ser mujer y lo he disfrutado (se ríe con picardía), debo decir que ningún hombre que me haya gustado se me ha resistido; y me he sentido una madre orgullosa, pero la verdad es que crecí en un mundo de hombres, jugando a pistoleros.

Las que no teníamos dinero para ir a Londres, nos íbamos al barrio de San Fermín a las chabolas, donde te hacían abortar con una aguja de hacer punto

¿Y entonces cómo llegas al feminismo?
No hay un momento concreto. He tenido cinco hijos, los primeros tres nacieron los años 68, 69 y 70, cuando estaban prohibidos los anticonceptivos y entonces, si alguna de nosotras se quedaba embarazada, tenía que buscarse cómo abortar. Las que no teníamos dinero para ir a Londres, nos íbamos al barrio de San Fermín a las chabolas, donde te hacían abortar con una aguja de hacer punto. Esas eran mis circunstancias y así te haces feminista a la fuerza porque tienes que hacer que todo eso no siga ocurriendo y te haces una feminista rabiosa, por ti, por las otras y por tus hijos.

Luego me casé con un hombre, alguien que yo pensaba que era otro tipo de persona. Pero aquel hombre se volvió un obseso celoso y comenzaron los malos tratos. Ya tenía cuatro hijos, y tuve que huir. Me fui, lo dejé todo menos a mis hijos. Tuve que trabajar en muchas cosas sin mirar la calidad del trabajo porque tenía que sacar a mis hijos adelante, y me iba cambiando de ciudad para que aquel hombre no me encontrara. Hasta que un día, al llamar a mi madre me dijo que había escuchado que mi marido había muerto. Me quedé como una gilipollas pensando, buscando algo que me hiciera sentir pena pero no lo encontré, así que desde entonces soy una viuda alegre y con pensión. Pero creo que estar sola, luchando por mis hijos, eso también me ha hecho muy feminista.

¿Y cuando descubres que eres ecologista?
Cuando conozco a Ladislao Martínez. Él era de la CNT y yo era del Ateneo Libertario de Usera, cuyo lema era “Ni dios, ni amo, ni CNT”, porque no entendíamos la función de un sindicato dentro de un movimiento que no cree en el sistema. Pero a mí aquel señor me cae muy bien y me gusta debatir con él. Al poco tiempo, Ladislao deja la CNT y junto a otras personas comienzan una asociación: AEDENAT. Yo le pregunto cuál es la razón, y él me responde que la lucha global por los derechos de la gente pasa por defender el planeta que nos sustenta, de modo que no hay nada más antisistema que ser ecologista. Cuando fui por primera vez a una reunión de AEDENAT, en la calle Campomanes, cerca de la Gran Vía madrileña, flipé.

Allí conocí a Cristina Rois, que era prácticamente una niña y ya estaba hablando de cambio climático. Aquello me marcó profundamente. Allí también conocí a Paco Castejón, a Ramón Fernández Durán, a Antonio Lucena, personas muy inteligentes y formadas técnicamente de las que he aprendido mucho a lo largo de los años. Reconozco que la gente con la que más me gustaba trabajaba estaba en energía, y eso hizo que me apegara a esa lucha.

Con él llegué a Extremadura, a un pueblo a 10 km de la Central Nuclear de Almaraz, y me dije a mi misma “hay que cerrarla”, y llevo empeñada en cerrarla 30 años y espero verla cerrada antes de morir, para poder morirme tranquila

Has estado rodeada de personas con estudios superiores, en su mayoría hombres, y sin embargo no parece que eso suponga un problema para ti.
Es verdad. Había veces que estaba en debates sin entender la mitad de lo que estaban diciendo, sin embargo siempre he sido consciente de que no tener estudios no es algo vergonzante. Lo vergonzante es no esforzarte en comprender, y no poner pasión en cambiar lo que está mal en el mundo. Nunca me he sentido amedrentada por nadie. Cada cual tiene sus circunstancias, pero la dignidad es la misma.

¿Cuándo aparece Extremadura en tu vida?
Me enamoré de un extremeño, el padre de mi quinto hijo. Con él llegué a Extremadura, a un pueblo a 10 km de la Central Nuclear de Almaraz, y me dije a mi misma “hay que cerrarla”, y llevo empeñada en cerrarla 30 años y espero verla cerrada antes de morir, para poder morirme tranquila. Para eso entré en la plataforma que se había creado y que se llamaba “Asociación Plataforma por los efectos nocivos que produce la central nuclear de Almaraz en la salud”, hablando con Ladislao, me dice: “con ese nombre tenemos poco futuro”, y nos propone cambiar a “Plataforma Antinuclear Cerrar Almaraz”, y la gente empieza a decir que era de la PACA.

Cuando los grupos ecologistas de todo el Estado se unieron para formar Ecologistas en Acción, la gente de AEDENAT Campo Arañuelo, que habíamos fundado Paco López y yo, más Sierra de la Mosca de Cáceres y otras gentes, convocamos la  primera asamblea de Ecologistas en Acción Extremadura en Badajoz, allí estaba Javier Figueiredo y un amigo suyo llamado José Mari Sánchez, que se unieron a nosotros, y fuimos los primeros ecologistas en acción de Extremadura, y a partir de ahí comienza a crecer y a crecer.

¿Cuándo llegas a vivir a El Gordo?
Después de varios años viviendo entre Euskadi, Baleares y otros muchos lugares,  regresamos a Extremadura mi compañero (ahora ex) y yo, y buscamos una casa lo más cerca posible de Madrid, porque mis hijos estaban en la capital. Encontramos una casa barata en El Gordo, para reformar, y la arreglamos entre los dos durante 5 años. Para reformarla, usamos materiales reciclados y al final de esos cinco años es cuando empieza la construcción de Marina Isla Valdecañas.

¿Háblanos de la casa?
Es una casa de pueblo tradicional, construida en piedra y adobe, con unos muros de un metro de grosor. De modo que al restaurarla lo hicimos respetando eso, y la aislamos con corcho y con algo que se llama mortero bastardo (yeso, cal y viruta de corcho), por lo que la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior puede ser hasta de 10 grados. La casa, en los veranos de 45 grados de Cáceres, se mantiene fresca con un único ventilador. Y en invierno, con un calefactor que se enciende al atardecer, porque durante el día la casa que es toda exterior, se calienta con el sol.

Debo decir que nunca he tenido miedo, pero a veces he tenido que pedir protección

Ahora está en venta, porque nadie relacionado conmigo puede vivir allí. Y no se puede alquilar porque también hacen boicot a quienes la alquilan. Lleva en venta varios años, se empezó pidiendo 90 mil euros y ahora, lo que el comprador proponga.

¿Por qué dejas El Gordo?
Durante 6 años en El Gordo, se dedicaron a acusarme de hacerles perder el pan y el trabajo. Los jóvenes que venían de Madrid los fines de semana se unían a los jóvenes del pueblo, y después del botellón, cuando estaban hasta arriba de todo tipo de sustancias, el deporte oficial era atacar a los ecologistas. Debo decir que nunca he tenido miedo, pero a veces he tenido que pedir protección.

Lo peor que ha pasado sucedió una noche que no estábamos en casa. Ese día daba una charla en Piornal. Allí les iban a poner una subestación eléctrica en el medio del pueblo y fuimos con Antonio Lucena, que es ingeniero, para explicarles lo que supone una de esas instalaciones: fue divertido. Era un día de viento, y Antonio Lucena les dice durante la charla: “¿para qué quieren una subestación eléctrica con el aire tan bueno que tienen aquí? Poned un parque eólico y todos podréis tener trabajo”, y medio pueblo se enfado con nosotros. Pues, al volver a casa esa noche, nos encontramos con que nos habían tirado seis cócteles molotov por el hueco del calentador. Uno había caído en la cocina, que se había quemado, pero otros cayeron al pie de la bombona de butano, y afortunadamente no estallaron. Le hice fotos a todo y me fui al cuartel de la Guardia Civil a denunciar.

He tenido reuniones con el Subdelegado del Gobierno, el Señor Solís, con la dirección de la Guardia Civil… y nunca encontraron a los autores de aquel atentado. En un pueblo tiene 200 habitantes, y solo hay 6 chicos, las familias se protegen. Aquellos jóvenes trabajaban en la fábrica de armas de El gordo y, poco después, dos de estos chicos sufrieron quemaduras en el 96% del cuerpo en el trabajo. Fue entonces cuando el Subdelegado del Gobierno me pregunto: “¿qué hacemos con este expediente?”, y yo le dije que después de lo ocurrido no quería seguir con la investigación, pero luego vino la siguiente generación, con chavales de 15 años que tomaron el relevo. A mis hijos y a mi pareja de entonces se les había acabado la paciencia, y pensé que permanecer en El Gordo podía significar un problema para nosotros.

Debo decir que en el 2011, cuando cambia el gobierno y entra el PP, resulta que también hay amenazas para una alcaldesa de IU,  Esther Nieves Hernando, hacen pintadas amenazándola por las calles, entonces el que era coordinador general de IU Extremadura, Pedro Escobar, y el abogado Ángel García Calle tienen una reunión con el Delegado del Gobierno y le piden protección para la alcaldesa y para la coordinadora de Ecologistas en Acción. Para mi sorpresa, el Delegado del Gobierno del PP dice que hay que sacarme del pueblo, y nos conceden una vivienda social en Talayuela. Nos fuimos a vivir a Talayuela pero no me acostumbre, de modo que devolví las llaves y me vine a Madrid.

Me fui enterando de que aquello estaba pensado para familias como los López Ibor, los Borbones, los Gómez Acebo o los Aznar, y me digo a mí misma: esta es una causa ecologista y anticapitalista

Ahora que conocemos las consecuencias que tuvo para ti, cuéntanos cómo fue el proceso para enfrentar el complejo Marina Isla Valdecañas.
En la época en que comenzaron la construcción, yo era la coordinadora de Ecologistas en Acción Extremadura, y lo primero que se me ocurrió fue llamar a SEO BirdLife. Vino Marcelino Cardalliaguet a verlo, después nos ayudaron con la redacción de unas alegaciones, pero me di cuenta de que aquella batalla me había tocado.

Me fui enterando de que aquello estaba pensado para familias como los López Ibor, los Borbones, los Gómez Acebo o los Aznar, y me digo a mí misma: esta es una causa ecologista y anticapitalista.

Desde Ecologistas en Acción, nos unimos con ADENEx y pusimos las denuncias correspondientes, aunque no pudimos detener las obras porque nos pidieron una fianza de 41 millones de euros, y eso hizo que tuviéramos que ir ganando el caso sentencia a sentencia, mientras la construcción del complejo seguía su curso. En 2014, cuando el Tribunal Supremo ratificó la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, habían transcurrido ocho años y la urbanización estaba terminada. La sentencia del Supremo exponía que la jurisprudencia, sumada a la normativa europea, deja claramente establecido que cuando unos terrenos están sujetos a algún régimen especial de protección sectorial, lo mismo que cuando concurren en ellos valores de los que la legislación urbanística considera merecedores de protección, resulta preceptiva su exclusión del desarrollo urbano y su clasificación como suelo no urbanizable de especial protección, y pedía que los terrenos volvieran a su situación inicial. Valdecañas es el Algarrobico de Extremadura.

Aunque parece que estamos en un ambiente amigo […] la realidad es que también en este sector se siguen manteniendo los roles tradicionales y las mujeres formamos la base

¿Y cómo es tu vida ahora?
Mi compromiso, más que nada, es con Ecologistas en Acción y su área de energía. Ahora hemos formado un grupo de mujeres: Marisa, Soledad y yo, y damos charlas sobre pobreza energética por todo Madrid. También estoy en el Movimiento Ibérico Antinuclear y en el Foro Extremeño Antinuclear, obviamente estoy en la Plataforma Recuperar Valdecañas y, desde que he vuelto a Madrid, estoy en la PAH. También aportó lo que puedo en el grupo “Género y energía”. Lo hemos creado para poder visibilizar el trabajo de las mujeres en el desarrollo de las energías renovables y la lucha antinuclear, porque aunque parece que estamos en un ambiente amigo, con hombres que en teoría asumen la lucha feminista, la realidad es que también en este sector se siguen manteniendo los roles tradicionales y las mujeres formamos la base, y los hombres aparecen en los titulares.

Gracias a estar en la PAH y la lucha energética, he comprendido que una vivienda digna no es solo la vivienda, son también los suministros. La energía es un derecho, es imprescindible para desarrollar nuestra vida, como el aire, el agua o la alimentación.

Yo abrazo los cuentos de hadas y me cago en el canon literario 

SisterhoodMe defino como ecofeminista. En realidad me defino como muchas cosas, antiespecista, cuentacuentos, disléxica, pacifista, escritora, ecologista y mujer (del tipo cisgénero occidental).

Sin embargo, lo que voy a escribir a continuación no es políticamente correcto dentro de los movimientos feministas: Los cuentos de hadas han sido una forma de empoderamiento femenino a lo largo de miles de años. Son una forma de sororidad ancestral, de resistencia dentro del patriarcado.

La Historia oficial la han escrito los hombres, y en esa historias las mujeres aparecemos limitadas a nuestros roles familiares (hijas, esposas, madres) o somos vistas como objetos de consumo (personal de mantenimiento, terapeuta personal o cuerpo que satisface el deseo sexual de los hombres). En la Historia oficial y en la literatura, las mujeres hasta ahora hemos tenido un papel secundario.  Incluso cuando el libro se titula “Fortunata y Jacinta” (aunque agradezco a Galdós que nos muestre el retrato de un hombre vil y despreciable en toda su crudeza), sin embargo eso no es así en los cuentos de hadas. En los cuentos de hadas las protagonistas son las mujeres, sobre todo las niñas y las jóvenes, y ellas tienen una historia que contar, unas aventuras que vivir y es su nombre o su historia la que se nos fija en la memoria y en el corazón. Los príncipes que las buscan o que las besan, no tienen historia, son personajes secundarios en el relato, que aparecen para que la heroína tenga un futuro de estabilidad en las mejores condiciones laborales posibles.

La Ciencia Ficción siempre ha existido, pero su capacidad de hacernos soñar también ha estado limitada por nuestra educación, y por la sociedad donde se ha desarrollado la persona que sueña. Soñar no es tan fácil.

De modo que durante miles de años las mujeres han estado soñando con un mundo donde son protagonistas de su propia vida, donde son el centro de la historia, pero lo que no eran capaces de imaginar es que fuera posible ser otra cosa que brujas o reinas. Seguramente porque ser herreras, zapateras o prestamistas no les resultaba atractivo, y labradoras, lavanderas o criadoras/cuidadoras ya lo eran.

Me enojo mucho cuando me dicen que Cenicienta es salvada por el príncipe, porque escuchar eso es no haber prestado atención a las mujeres que nos han traído hasta aquí. Cenicienta es salvada por su propia desobediencia, y por el apoyo desinteresado de otra mujer, su madrina. Ciertamente que debe tener cuidado y ciertamente que el tiempo de la ayuda es limitado. Es así en la vida real y los cuentos siempre son honestos. La ayuda que nos prestan quienes creen en nosotras es desinteresada, pero limitada también.

Me enojo mucho cuando no nos cuentan la versión más antigua de Caperucita roja, que es cierto que nació para prevenir a las adolescentes frente a las posibles violaciones de los soldados en los bosques, pero también les daba herramientas para defenderse. Quizás no lo saben, pero en la versión más antigua, el hombre-lobo ata a Caperucita a la pata de la cama, con la cinta de su enagua, y la obliga a desnudarse. Y ella se va desnudando y se va acercando, recogiendo el cordón… hasta que una vez junto a él, le pasa el cordón por el cuello y lo estrangula. El cuento termina con Caperucita corriendo hacia su casa, desnuda sí, pero salvada por si misma.

De generación en generación, las mujeres nos hemos contado historias que nos alentaban a tener esperanza en un futuro mejor, tal como ellas podían imaginarlo. Los personajes femeninos protagonistas, al principio, se pierden en el laberinto de la explotación, de las humillaciones constantes del “no sirves para nada” que las mujeres hemos escuchado una y mil vez. Pero los cuentos nos dicen que esas palabras mienten. Y como nos hablan directamente al subconsciente, a cada persona que escucha (sea mujer o sea hombre, esa es la grandeza de los cuentos, que son verdaderamente feministas y no discriminan en su mensaje) nos dan un mensaje de empoderamiento. No creas a quien te maltrata física o psicológicamente. Quédate con quien te apoya y sal del circulo de opresión: desobedece.

Los cuentos nos atrapan porque nos hablan de lo más intimo de nosotras mismas, y nos conectan porque nos hacen descubrir que los miedos y los deseos más íntimos, de todas las personas, son los mismos. Los cuentos están conectados con los puntos de aprendizaje, y lo hacen a través de lo que más nos gusta a las personas, que nos hablen de nosotras mismas. Pero lo hacen de una forma sutil y logran que no nos sintamos vanidosas, sino humildes.

Los cuentos conectan con nuestros tres centros: instintivo, emocional y mental. Pueden hacerlo porque surgen del inconsciente colectivo.

Pero las metáforas que han perdurado en los cuentos de la tradición oral, han guardado como un tesoro, la esperanza en un mundo realmente igualitario. Con sinceridad, ¿cuántos lugares del mundo había hace un siglo, donde la gente se alegrara de tener una hija? Aún hoy no son la mayoría. Y sin embargo, siempre es así en los cuentos de hadas.

Las nuevas investigaciones neurológicas nos muestran que nuestro cerebro se siente atraído por las historias en la que el personaje protagonista lucha contra la adversidad, pero finalmente encuentra en su interior habilidades que le permiten triunfar. Lo que no podíamos imaginar es que además este tipo de relatos nos motivan a ser empáticas y despiertan en nosotras el deseo de ayudar a las demás.

Entre los nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de nuestra mente, adquiridos en los últimos años del siglo XXI, hay uno curioso, nuestro cerebro no está preparado para prestar atención, pero los cuentos de hadas durante siglos, han logrado mantenernos atentas, porque nos hablan con un lenguaje simbólico que todas podemos entender ya que va directo a nuestro centro emocional, el más intimo.

Como criaturas sociales, dependemos unas de otras para nuestra supervivencia y felicidad. Ahora sabemos que la sustancia neuroquímica llamado oxitocina envía a nuestro cerebro una señal de tranquilidad, algo que se produce cuando estamos en un entorno de confianza y motiva la cooperación al mejorar nuestra capacidad empática. Recientemente, un experimento de laboratorio se preguntó si se podría aumentar la producción de oxitocina a través del relato, y así motivar a las personas a participar en comportamientos cooperativos. Los sujetos del experimento fueron expuestos a narrativas en vídeo, y se les tomaron muestras de sangre antes y después de la narración. Descubrieron que las historias basadas en las vivencias de personajes causan sistemáticamente la síntesis de oxitocina. Además, la cantidad de oxitocina liberada por el cerebro predijo cuánta gente estaba dispuesta a ayudar a los demás; por ejemplo, donando dinero a una organización que apareciera en el relato.

De modo que los cuentos han estado entrenando nuestra capacidad empática durante miles de años. El poder de las imágenes que recrea en nuestra mente la palabra narradora, ha sido la base cultural de todos los pueblos, y en esa función imprescindible el papel de las mujeres ha sido, y sigue siendo determinante, nuestras abuelas, y las abuelas de nuestras abuelas han sido portadoras y creadoras de cultura, y nos han enseñado generación tras generación que las mujeres somos valiosas, inteligentes y que nos merecemos el mejor destino que nos podamos imaginar. Hoy ya no queremos ser reinas porque hemos abierto la mente y sabemos que podemos ser todo lo que queramos ser. Yo, como Cenicienta, he tenido una infancia de mierda, he escuchado decir “no vales para nada” y he aprendido con el apoyo de personas desobedientes (hadas madrinas), a desobedecer y he llegado a la madurez para vivir mi propio final feliz. Una casa en el campo, una empresa a mi gusto, y el activismo antiespecista/ecologista que da sentido a mi vida.

Pido respeto por los cuentos de hadas, que son el legado que nos ha traído hasta aquí, las voces de millones de mujeres que nos hablan desde el pasado.

Yo abrazo los cuentos de hadas y me cago en el canon literario.

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Goldenwood Ruth Sanderson

El gigante egoísta. Contado, no leído

IpeContando-abril2018Ayer en la biblioteca municipal Juan Pablo Forner de Mérida celebramos, con algo de retraso el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, lo hicimos con una breve introducción a la vida de Hans Christian Andersen y compartiendo cuentos. El honor de contar cuentos fue mío. Conté “El baúl volador” uno de mis favoritos de Andersen, y termine con “El gigante egoísta” de Oscar Wilde que es el vídeo que os comparto por si os apetece escucharlo mezclado, no agitado … quiero decir contado de viva voz, no leído en voz alta, son cosas diferentes que dan lugar a placeres distintos.

Bienvenida a Fran Amaya

Desde nuestra cooperativa nos alegramos, y le damos la bienvenida a Fran Amaya por su incorporación al cargo de Director de la Editora Regional y responsable del Fomento a la Lectura en Extremadura.
Conocemos su buen hacer y su compromiso con la cultura y con las personas, marca de su trayectoria vital.

Hacia el 8 de marzo con los hombres que amo

Este 8 de marzo será diferente a todos los que he vivido antes. No sé muy bien como sucedió que llegamos a transformar un día para reivindicar la igualdad en un día para felicitaciones y flores, pero es lo que sucedió. Este año eso no va a ser así.

Sin embargo, el trabajo por la igualdad entre las personas no es algo de un día al año, ni de dos, ni de tres. Es un trabajo constante que va sucediendo cada instante, entre los cuestionamientos diarios, las dudas y los desencuentros.

Durante mi infancia lectora no entendía la diferencia de género, quería ser escritora y lo terminaba en A porque me decían que era lo que concordaba con ser una niñA. Es cierto que la lectura me estaba aleccionando sobre lo que es y lo que no es correcto, pero mi ideal de persona era Josephine March, alguien que cree en sí misma, alguien que sabe lo que quiere en la vida, alguien lo bastante generosa para saber renunciar a lo que ama por hacer feliz a otra persona (su hermana), alguien que puede emprender un viaje sola, salir adelante con el esfuerzo de su trabajo y poner su vida al servicio de un bien mayor, en su caso la educación de la infancia… y también alguien con mal genio que debe aprender a controlar su ira. Sí, así soy yo, y creo que es una descripción que sirve para muchas personas en este mundo más allá de su sexo.

Me ha costado muchos años, más de 45, pensar en mí como mujer. Aunque he tenido muy claro que no iba a relacionarme íntimamente con hombres que pensaran en mí como mujer exclusivamente (soy heterosexual y me gusta, pero el juego sexual no lo es todo en la vida), por eso elegí para compartir la vida a personas con las que puedo conversar largamente, compartir malos momentos y también el sentido del humor. Con una de esas personas, además tuve dos hijos sin que a ninguno de los dos nos importara ni el género, ni el sexo de nuestros retoños.

Y aquí estamos. Todo lo que pide esta huelga del 8 de marzo sucede en nuestra casa y en nuestra familia cada día. Recuerdo que mis hijos allá por sus 8 y 9 años empezaron a prepararme la comida en los momentos de trabajo intenso, para que yo pudiera terminar de redactar los proyectos que nos iban a financiar la comida, el alquiler y los gastos generales. Recuerdo que cuando estaban enfermos llamaban a papá porque era él quien sabía calmar su dolor. Recuerdo que pedían con la misma ilusión la peluquería de PlayDoh y el Halcón Milenario, en la misma Navidad y en la misma carta. Peluqueria-de-play-doh

Siempre he sabido que mis hijos me respetan, aunque no estén de acuerdo conmigo en todo. Y siempre los he respetado desde antes de nacer, aunque no siempre estoy de acuerdo en todo con ellos.

Y escribo esta entrada para que se entienda, que  apoyo esta huelga y lo hago consciente de que hemos dado pasos, pero consciente también de que no son suficientes. Que esta huelga no es por mí (no solo), es por todas mis compañeras, pero también por todos mis compañeros.

Hace unos años (más de 10), conversando con El Chojin, me contaba con tristeza que en el país de su padre, Guinea Ecuatorial, las mujeres comen con los niños y niñas, y los hombres comen solos y son servidos. Recuerdo la profunda tristeza que sentí por esos hombres. Si el poder patriarcal te arranca de la alegría de compartir… ¿para que mierda lo quieres?

Siempre lo he dicho, el patriarcado, y más aún el heteropatriarcado golpea fuerte a quien quiere despojar de dignidad (sin olvidar que la dignidad es inherente a la persona y no se puede perder, aunque te la quieran arrebatar), pero también golpea a quien privilegia. Es un sistema perfectamente perverso.

Muchas personas, sin importar el sexo o el género hemos abierto los ojos a esta realidad, pero lamentablemente millones de personas siguen aferradas a un paradigma cultural que les da seguridad aunque las suma en la infelicidad. No obstante, generalizar siempre es injusto y es por eso que escribo a los hombres de mi vida, que más que hombres son personas. Personas capaces de cuidar y de cuidarse. Capaces de hacer cada día, sin que sea necesaria una fecha señalada, las labores que son imprescindibles para la vida:  cocinar, hacer la compra, decorar la casa, limpiarla si hace falta (que tampoco hay que obsesionarse), cuidar de quien este enfermo o triste.

Vivimos un tiempo confuso y a dos ritmos, una minoría vivimos encaminadas hacia el futuro que deseamos y una mayoría vive atada a unos roles que nada tienen que ver con sus capacidades personales.

Pienso en mi suegra, a la que amo tanto, y que nunca se va a jubilar. Ella nunca va a dejar de trabajar cuidando, cocinando, comprando, limpiando… la sociedad no reconoce su contribución al sostenimiento del sistema y no le va a pagar una pensión, ni unas vacaciones, ni siquiera un día de fiesta. Pienso que es injusto, porque yo que tampoco me quiero jubilar, espero escribir aunque sea dictando, como hacía Galdós en sus últimos años, y los días que no me apetece puedo no hacer nada.  Y es que hay trabajos que son imprescindibles cada día y hay trabajos que son imprescindibles en general.

Dedico esta entrada a mis hijos que han recibido una educación que espero les sirva para no encorsetarse, al menos esa era nuestra intención,  mis hijos llevan haciendo su parte por la igualdad desde que tienen uso de razón. Los hemos educado en la firme creencia de que la libertad de ser quienes quieran ser los hará más felices, o al menos, les dará más oportunidades para serlo.

NOTA: sobre el término “mixto” quiero decir algo. Es un termino segregacionista. Es un termino usado para señalar la diferencia. Si el feminismo busca la igualdad no debería usar el mismo término que usaba la sociedad racista y sexista para separar a las personas blancas de las negras, a las niñas de los niños en las escuelas católicas, por ejemplo, indicando “mixto” para señalar que se aceptaba a personas de cualquier color de piel u origen étnico, o que se juntaban niñas y niños, pese a que se consideraba que eran esencialmente diferentes. El feminismo, como no nos cansamos de decir, busca que las personas seamos iguales en la diferencia y creo que debemos ser más creativas en nuestra forma de organizarnos y relacionarnos.

Prohibir Vs educar

Artículo aparecido en ElDiario.es/Extremadura el 11 de febrero

“Si la tendencia es cada vez mayor, a tener espacios amigos de los animales, incluyéndoles en medios de transportes, restaurantes, playas, hoteles, hospitales  y otros espacios de uso común, no encontramos sentido a este anuncio de sacarles de los espacios infantiles, que es donde las y los pequeños se forman y maduran en los valores del respeto y la responsabilidad”

Tras el anuncio del Ayuntamiento de Mérida prohibir la entrada de animales a los parques infantiles nuestra primera emoción ha sido de tristeza. Comprendemos que la higiene es importante, pero consideramos que los afectos y las responsabilidades son indispensables para el normal desarrollo de la vida.

En este momento en el que la ciudadanía está cada vez más concienciada sobre el cuidado, los derechos de los animales y las normas de convivencia, nosotras pensamos que campañas que inciden sobre la necesidad de tomar en serio la vacunación y desparasitación de nuestros compañeros de vida.

Nos preguntamos esas familias, esas niñas y niños que estas navidades han adoptado un animal, en algunas de las protectoras emeritenses, que lo han llevado a su casa, que lo cuidan, que lo bañan, como van a comprender, que un compañero de vida no es apto para ser un compañero de juego en el parque.

 

En 2016 se organizó en Bélgica el European Forum Better with Pets (mejor con mascotas) donde se reunió a expertos en salud y bienestar para compartir sus conclusiones sobre el lugar que los animales de compañía deben ocupar en nuestra sociedad. El profesor Daniel Mills, autoridad internacional en comportamiento, cognición y bienestar animal, y el Dr. Adam Miklosi, etólogo y fundador de Family Dog Project, hablaron sobre el comportamiento y las emociones de los perros,  y sobre como nuestra relación con ellos influye en nuestro propio bienestar.

La Dra. Claire Guest, Cofundadora y Directora de Medical detection Dogs, programas de detección de cáncer, explicó su programa de entrenamiento de perros para detectar con el olfato enfermedades como el cáncer o ayudar en casos de diabetes, epilepsia o narcolepsia. La periodista Clare Balding compartió la experiencia de algunos colegios de Gran Bretaña que están permitiendo a su alumnado acudir en compañía de sus animales: “He visto lo que los perros pueden conseguir en la convivencia en las aulas.

Por eso he asumido el compromiso de persuadir a más y más escuelas que permitan perros en las aula. Los niños responden al sentido de responsabilidad que implica el cuidado de los animales, y espero que si han crecido con perros a su alrededor, una vez que comiencen a trabajar, también se extienda la práctica de tener oficinas aptas para mascotas”

La presencia de perros y gatos y nuestra interacción con ellos produce beneficios para la salud como reducir el estrés, la agresividad, la soledad y mejorar la autoestima.

Pero también mejora nuestra salud física. Un estudio realizado por el Instituto Karolinska y la Universidad de Uppsala (Suecia) y publicado en la revista JAMA Pediatrics, ha dado como resultado que la relación con perros o animales de granja reduce el riesgo de asma en la infancia en un 13%, los animales de granja reducen el riesgo en un 52%. Esto es debido a que la exposición a “grandes y diversas cantidades de microorganismos y endotoxinas tiene el potencial de influir en el riesgo de asma y en las enfermedades infecciosas.

Con la misma inversión económica con la que se van a realizar los paneles informativos para la prohibición de la entrada de animales de compañía a los parques, podría el Ayuntamiento realizar una campaña de sensibilización y responsabilidad a la hora de la tenencia de animales y la necesaria higiene en los espacios públicos para la convivencia. Ya que educando en valores, se lograrán unos mejores resultados a largo plazo que con prohibiciones.

Si la tendencia es cada vez mayor, a tener espacios “amigos de los animales”, incluyéndoles en medios de transportes, restaurantes, playas, hoteles, hospitales  y otros espacios de uso común, no encontramos sentido a este anuncio de sacarles de los espacios infantiles, que es donde las y los pequeños se forman y maduran en los valores del respeto y la responsabilidad.

Es cierto que no a todas las personas le agradan los animales, de hecho, quienes firmamos este artículo, no tenemos en común esta pasión. Sin embargo, es una tendencia social que se incrementa el considerar que un animal es tu familia.

Acabamos este artículo mostrando nuestra firme convicción de que una ciudad es una casa común, que desde nuestras instituciones tenemos que cuidar a través de campañas de concienciación, reglamentos reguladores, todo esto acompañado de un urbanismo sostenible (que es mucho más que edificios y calles) y políticas que promuevan la integración y la convivencia, conseguiremos al fin, demostrar, que las ciudades son para las personas en toda su complejidad.
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