Feminismo y tauromaquia

El toro de lidia es un caso paradigmático de objetivación. Una objetivación que se oculta tras la sacralización de la brutalidad y que constituye una identidad cultural y de clase. Experimenta con una raza animal cuyo “beneficio social” es que viva bajo el estrés de la selección humana, para ser torturado de cientos de formas creadas por nuestra mente, o para que muera sometido al miedo y al dolor, en pública tortura, en una plaza de la que no puede escapar. A este respecto recomiendo leer los informes de AVATMA para una mejor comprensión desde el punto de vista físico y emocional.

Cuidar y cuidarnos

Todas queremos lo mejor para nosotras mismas y para el resto del mundo, o al menos eso decimos. Y sin embargo nos cuesta dar los pasos correctos para salvar el clima (lo que queda aún) del calentamiento global, siendo la estabilización de las temperaturas un factor clave para poder tener un futuro. Y lo que desconocemos también, es que esa lucha nos entregará un plus de justicia al acabar con un sistema que basa su éxito en el maltrato, en el día a día de una vida aterradora para muchas criaturas.

Mujeres y veganismo. Una relación histórica

El día 1 de noviembre se celebra el día mundial del veganismo, pero un día se queda muy corto para la inmensa tarea que tenemos por delante, de modo que usamos todo el mes de noviembre para redoblar los esfuerzos y lo usamos como palanca para obligarnos a dar charlas, repartir información o escribir artículos.

Una mirada verde a los derechos de los animales

Gracias al ecofeminismo, el movimiento ecologista está cambiando su propio paradigma, basado fundamentalmente en la racionalidad científica de comienzos del pasado siglo, que llevaba a nuestras predecesoras a mirar los ecosistemas desde fuera, como si nuestra propia realidad biológica no fuera parte integrante de la vida en el planeta. Gracias al ecofeminismo ahora somos capaces de mirar con ternura, sabedoras de que las emociones son una parte irrenunciable de nuestro ser persona.