Día de la poesía y de los bosques: Un lugar, el lugar

De mi próximo libro «Ver De», mi primer libro de poemas.

El lugar exacto,
ni cerca, ni lejos.
Un lugar azul
repleto de mares,
de lagos,
de ríos,
del agua que es cuna
de múltiples formas,
que son
pura vida.

La electromagnética
en su punto justo
para hacer posible,
milagrosamente,
abundante vida.

Un lugar tan bello
que los cuentos
cuentan que no es
natural.
Inventan los cuentos
fuerzas poderosas
que mezclan esencias,
y crean mil cosas.

Pero es compartido.
Y se nos olvida.

El lugar más bello.
Repleto de vidas.
No es tuyo,
no es mío,
¡y se nos olvida!

¡Y somos tan crueles!
Que el lugar más bello,
lo hacemos inhóspito
para la otra vida.

¿Por qué nos sucede?
¿Qué mal nos aqueja?
¿Por qué devoramos
toda la ternura, toda
la belleza?

Bosque de Muniellos, Asturias
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La importancia de la lectura comprensiva

ElDiario.es

Parece que algunos medios periodísticos han hecho fuertes críticas a las declaraciones del Ministro Garzón en la entrevista que concedió a The Guardian.

Me sorprende, porque al leerla salta a la vista que el Ministro está preocupado por su país, y que además señala algunas zonas como ejemplares, entre ellas dos en las que yo reparto mi vida, como son Extremadura y Asturias. Dice:

“La ganadería extensiva es un medio de ganadería ambientalmente sostenible y que tiene mucho peso en partes de España como Asturias, partes de Castilla y León, Andalucía y Extremadura”

Y aquí estoy yo, una antiespecista, teniendo que salir en defensa de un señor que come carne y que piensa que las personas tenemos derecho a usar a los animales, con moderación, eso sí. Pero es lo único sensato que me parece que se puede hacer, ante las críticas desmedidas que se han vertido hacia él desde el lado de una España que se niega a mirar de frente los problemas. Y mirá que él lo explica clarito:

“Si no actuamos, no será solo el cambio climático con el que nos enfrentaremos, será la triple crisis: la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el cambio climático.”

“Sería el final para un país como España. España es un país de la cuenca mediterránea, no es Reino Unido ni Alemania, y la desertificación es un problema muy grave para nuestro país, sobre todo porque depende mucho del turismo. Visitar un desierto no es tan atractivo como visitar la Costa del Sol. ”

Siempre me sorprende que se considere cuestión de ideología un problema obvio, y vuelvo a insistir en que hay cambios que son necesarios y el sistema socioeconómico en el que estamos atrapadas, o en el que convivimos o mal vivimos según quien, es un sistema experto en adaptarse, reinventarse e incluso camuflarse.

Como persona vegana, he visto aparecer una gran cantidad de empresas en los últimos cinco años que dan opciones que no me hubiera atrevido a imaginar hace solo siete años. Cuando dejé la leche hace veinte años me pasé a las infusiones y borré para siempre mi deseo, pero ahora puedo pedir un café con bebida vegetal en casi cualquier bar o cafetería. Hay empresas que exportan a todo el mundo una amplia variedad de quesos vegetales, y la propia Central Lechera Asturiana ha sacado su línea de productos veganos.

En realidad, lo que propone Garzón a la industria cárnica no es desaparecer, es reinventarse, porque hay millones de personas que tienen que comer cada día, y esas personas están deseando disfrutar de sabores tradicionales sin dañar el planeta, para garantizar un futuro a sus descendientes. Además es un momento clave. Estamos en el comienzo del camino con un público creciente que está ávido de nuevas posibilidades, de que se le ofrezcan soluciones sencillas a sus graves problemas de conciencia, de tiempo y de paladar.

Yo misma debo reconocer que demoré en dar el paso al veganismo porque dejar el queso era para mí era tan difícil como para otras personas es difícil dejar de fumar. Esto tiene también su explicación científica porque este derivado de la leche contiene caseína y, durante el proceso de digestión, la caseína se descompone en diferentes sustancias, entre ellas la casomorfina y ese final lo convierte en potencialmente adictivo, pero unas diez veces menos que la morfina, de modo que nos produce un cierto placer, pero muy controlado. Resumiendo mucho, comer queso produce endorfinas que es una droga natural que sintetiza nuestro cerebro y no genera una dependencia peligrosa para nuestra salud.

Hoy me hubiera costado mucho menos dar el paso porque puedo, si quiero, cenar una tabla de no quesos veganos tan variada y deliciosa como las lácteas, el único inconveniente para mi, hoy por hoy, es que además de vegana soy ecologista y la empresa que hace los mejores y más variados no quesos veganos es escocesa, con lo que debo plantearme todo el problema de la contaminación por transporte. De modo que debo conformarme con los no quesos que elaboro yo misma en casa. Ahí tienen una idea de negocio, si los escoceses han podido porque no vamos a poder aquí, tenemos las materias primas necesarias. Actualmente yo los hago de garbanzos (similar al queso fresco), de pipas de girasol, de almendras y de nueces, todos productos nacionales.

Por otro lado, se ha criticado tanto el que las personas veganas abusen del tofu, un alimento que tiene más de dos mil años de historia, pero que nos dicen que es una moda pasajera; que están apareciendo algunas otras opciones como los guisantes texturizados con los que se elaboran los mismos platos que con la soja texturizada, similares a la salsa bolognesa, a las hamburguesas u otros platos en los que sustituye a la carne.

En los últimos años se han puesto de moda los embutidos veganos, como el calabizo. Algo que yo no disfruto porque soy una persona mayor, que dejo de lado los embutidos hace mucho tiempo y probar estas nuevas alternativas es tan realista gracias al uso de las especias, que parece que estás comiendo animales en lugar de un chorizo de calabaza. Claro que cuando escucho las críticas a estos nuevos embutidos, me acuerdo de mi padre la primera vez que probó la patatera y exclamó horrorizado “¡A quien se le ha ocurrido ponerle patata!” Esto es para resumir que ciertamente a todas las personas nos asusta el cambio, y que lo malo de la herencia cultural es que nos da forma, pero a veces es imprescindible cambiar para sobrevivir. Hay personas que tienen que atravesar desiertos y cruzar mares para lograr una vida mejor (empujadas por la emergencia climática en muchos casos), a nosotras solo se nos pide que cambiemos el contenido de nuestro plato por otro de igual valor nutritivo, similar experiencia en el paladar, y con menos coste medioambiental.

Si ya han visto la última de DiCaprio Don’t Look Up entenderán mejor este artículo. Sigo sin ver donde está la ideología en afrontar el problema lo antes posible. Y desde luego, me da pena, sobre todo mucha pena, que personas con estudios universitarios no sean capaces de tener suficiente comprensión lectora, o peor aún, que teniéndola no les importe pasar por necios, solo para desacreditar a un oponente político.

Escribo esto y ustedes pensarán, es normal que lo defienda porque la cercanía ideológica-partidista, no quiero que se equivoquen. Escribo esto porque me enoja la situación, lo hago en paz con mi conciencia, pero Garzón no tiene mi voto.

COP26 en noviembre, ¿feliz convivencia?

ElDiario.es


Cada año, en el mundo mueren 70 mil millones de animales para entrar en la cadena alimenticia de las personas, pero una persona vegana es responsable directa de salvar la vida a 200 o 300 animales al año

Foto de Anna Pelzer en Unsplash

Me siento a escribir rodeada de noticias sobre la COP26, pero no se preocupen, que no les voy a dar más la lata con eso. Creo que hay suficientes análisis sesudos sobre lo dicho, lo hecho, y las razones del retraso en poner verdaderamente manos a la tarea de salvarnos. 

Ustedes saben de sobra que el mundo superará en solo 11 años el límite de emisiones de CO2 que marca una catástrofe medioambiental y que el acuerdo de Glasgow para salvar los bosques en 2030 llega mientras se bate el récord de destrucción de la Amazonía.

Se ha dicho muchas veces, pero sigue siendo un misterio, que somos la única especie animal que atenta contra su propia supervivencia. Se dice así para simplificar, porque hemos quedado fuera de la autorregulación de los ecosistemas. Pero dado nuestro grado de conciencia sobre nuestra propia existencia, llama la atención que no podamos dar con respuestas satisfactorias a nuestro ilógico comportamiento. 

Como me gusta leer de todo, me he encontrado un artículo que expone un estudio publicado en Proceedings of the National Academies of Science, que parece demostrar que la actividad cerebral consciente está relacionada con la llamada “sustancia química del placer al obtener la recompensa esperada” o dopamina. Es un neurotransmisor producido en una amplia variedad de animales, incluidos tanto vertebrados como invertebrados, y  cumple funciones de neurotransmisor en el sistema nervioso central. 

Saber esto me intranquiliza. ¿Qué nos pasa? ¿La conciencia se nutre de dopamina, pero para producir dopamina necesitamos experiencias egoístas y altamente perjudiciales para el conjunto del planeta? ¿Es que no podemos hacernos conscientes y encontrar placer en el ejercicio del cuidado y del apoyo mutuo? 

Cambios en el día a día

Por mi propia experiencia les aseguro que podemos perfectamente. Ya saben que soy vegana, lo digo a todas horas en todas partes, y desde mi pasado cumpleaños lo llevo escrito en mi ropa. Y debo confesar que ser vegana es una fuente incesante de placer para mí, debo tener los niveles de dopamina por las nubes. 

Curiosamente la COP26 se celebra en noviembre, mes del veganismo. Gandhi, el político indio, dijo: “debes ser el cambio que deseas ver en el mundo” y aunque es cierto que necesitamos muchos cambios a nivel político y económico, creo que un cambio en nuestro día a día, sería, ahora mismo, tan efectivo como la revolución francesa en su momento. Y sin guillotina. 

Cada año, en el mundo mueren 70 mil millones de animales para entrar en la cadena alimenticia de las personas, pero una persona vegana es responsable directa de salvar la vida a 200 o 300 animales al año. Esto me lo recuerdo a mi misma cada vez que abro la boca. Y es un placer. 

Además, una persona vegana ahorra agua. Los datos sobre el acceso al agua son terribles, y nos informan de que 783 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua limpia, pero mientras tanto la ganadería utiliza casi un 1/3 del agua potable disponible en el planeta (Water Resources and Industry, 2013). ¿Más argumentos? Se necesita un 72% más de agua para criar vacas de  leche que para producir soja, o avena. Y si queremos añadir el componente amoroso a nuestro egoísmo, dejaríamos de torturar a vacas y terneros, obligados a separarse en las 36 horas posteriores al parto, sólo para que los supermercados se llenen de bricks o de quesos. 

Por otra parte, los alimentos de origen vegetal tienen una menor huella de carbono que los de origen animal. La cuarta parte de las emisiones globales proviene de los alimentos. Este cálculo se hace tomando en cuenta los nutrientes necesarios para que crezcan, hasta el transporte necesario para acercarlos a nuestros hogares, e incluso la tasa de desperdicio, no olvidemos que un tercio de todos los alimentos del mundo los convertimos en basura. Pero en este recuento opulento las vidas animales dejan más huella de carbono durante sus vidas esclavizadas y sus muertes violentas.  

Otra ventaja placentera del ser vegano es el ahorro en sanidad, porque la comida vegana, aunque sea ultra procesada sigue siendo 100% libre de colesterol. Y si la dieta vegana es saludable, el plan es perfecto. Una dieta basada en frutas, verduras, cereales y legumbres disminuye el riesgo de desarrollar diabetes. Y por si no lo sabían, el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes provienen de ingerir a otros animales.

Y uno no es solidario sólo con los otros animales, o con el medioambiente en general, también hay solidaridad entre personas en el veganismo. Según estudios de viabilidad futura el ve­ganismo es la única forma de alimen­tar a una población creciente. “si todas las personas fueran veganas, y no se desperdiciara comida, la producción actual podría alimentar a 10.000 millones de personas. 

Y en lo cercano debo contarles que las personas que trabajan en los mataderos o en las granjas industriales suelen estar dentro de las escalas más bajas del ranquin social (menores salarios y valoración social), pero la experiencia de coexistir con la violencia extrema cotidiana hace que sean un sector con problemas de salud mental, que van desde la depresión al suicidio.  Esas personas podrían tener empleos más felices en la emergente industria vegana. 

También el mar se beneficia del veganismo. Solo un pequeño apunte egoísta. Los cálculos oficiales hablan de que 300.000 ballenas y delfines mueren cada año víctimas de la pesca industrial. 

Hay muchos, muchísimos más placeres en el estilo de vida vegano. Ojalá los descubran ustedes muy pronto. Yo he aprovechado que la COP26 se celebra en noviembre, para recordarles que si los gobiernos nos dan la espalda, aún no está todo perdido, porque tenemos el poder de decidir qué comprar y dónde, y comprar ya se sabe que es una actividad placentera. 

Proyectan 230 minas en Extremadura y la gente se organiza para decir ‘no’

Publicado en El Salto Diario

La Asamblea de Extremadura ha iniciado una ronda de escucha en referencia a los proyectos mineros que están en tramite en nuestra región. Por ahora, han comparecido las plataformas ciudadanas de La Raya, Las Villuercas y Sierra de Gata para mostrar su oposición a las minas a cielo abierto que se han planteado en estas zonas.

La Asamblea de Extremadura ha iniciado una ronda de escucha, como es su obligación, en referencia a los proyectos mineros que están en trámite en nuestra región. Por ahora, han comparecido las plataformas ciudadanas de La Raya y Las Villuercas para mostrar su oposición a las minas a cielo abierto que se han planteado en estas zonas.

La Plataforma Salvemos Las Villuercas estuvo en la Comisión de Administración Pública, donde se está tratando la Ley para la Agilidad de la Administración en Extremadura, en la que se recogen propuestas de agilización que dan facilidades a las grandes empresas y que limitan la participación ciudadana recortando los periodos de alegaciones.

A la Comisión de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias, Territorio y Administración Local, Urbanismo y Transporte acudió la Plataforma La Raya Sin Minas. Ambas plataformas expusieron sus razones para oponerse a los proyectos mineros en nuestra región, que suman un total de 230.

Mario Morales (al que pueden ver en el vídeo) habló en nombre de Salvemos las Villuercas, con un poema-alegato del que destacamos el siguiente fragmento:

Vengo con un discurso campesino, /Con un llanto de amor a nuestra tierra, /Un homenaje agradecido a nuestros antepasados labriegos, hortelanas y cabreros. /Vengo a suplicar el amparo de todos ustedes. /Tenemos mil razones para pedir su socorro, pero no son las razones las que impulsan nuestro mundo. /Estoy aquí con un mandato desesperanzado.

La Plataforma La Raya Sin Minas, que abarca la zona de Valencia de Alcántara, Alburquerque, La Codosera y San Vicente de Alcántara, ha llevado sus argumentos, y el más sorprendente (y triste) es el de salvar las pedanías de Jola, Alcorneo, La Aceña de la Borrega y La Nave que, de llevarse adelante los proyectos mineros, están abocadas a desaparecer total o parcialmente, ya que al quedar dentro de la zona a horadar se destruirán las viviendas y también quedarán afectadas las actividades económicas que se están realizando allí en la actualidad: negocios, bares, restaurantes, casas rurales, una almazara recientemente renovada en toda su maquinaria y el camping que posee la Junta de Extremadura.

Los defensores de estas iniciativas mineras las presentan como una “oportunidad de desarrollo”, prometiendo empleo y riqueza en abundancia en zonas asoladas por un desempleo endémico, una despoblación y un desinterés político crónicos, y definen la realidad de estas tierras como “zonas rurales y poco educadas” (términos empleados en el Metalic Mining Hall celebrado en Sevilla en 2015), confiando en la supuesta ignorancia de los habitantes para vender proyectos que no van a dejar en la región riqueza significativa, ni perdurable. Y lo poco que dejen será a costa de destruir el entorno y una forma de vida ancestral, una forma de vida sostenible con plenas garantías.

¿Una Ley de Minas inconstitucional?

Publicado en El Salto Diario

Ecologistas en Acción ha presentado en Cáceres su propuesta para la modificación de la actual Ley de Minas, del año 1973. La propuesta incluye una subida de los impuestos de explotación de los recursos públicos no renovables, que debería pasar del 1% actual (el más bajo en el mundo) al 10%.

En el Ateneo de Cáceres, la abogada ambientalista de Ecologistas en Acción Elena Solís presentó a la sociedad extremeña la propuesta de modificación de la Ley de Minas que han elaborado desde el Grupo de Minas de esta organización, y que tiene su base jurídica en el artículo 149.1.13ª, 15ª, 25ª y 26ª de la Constitución.

La cantidad de proyectos mineros en el Estado español es muy preocupante. Extremadura, con sus 250 proyectos de investigación, es la región más afectada por esta nueva realidad, seguida de Andalucía y Castilla La Mancha. Y esto tiene tres razones complementarias: una es nuestra vigente Ley de Minas, que fue redactada y aprobada en 1973; la otra, la subida del precio de los metales en el mercado bursátil internacional; y la tercera, que la UE ha hecho una apuesta decidida por la minería en los últimos años. 


Elena Solís nos hizo notar lo primero, que tenemos una Ley de minas preconstitucional y muy probablemente inconstitucional. Una Ley fruto de la mentalidad ultradesarrollista de aquella época, y que permite abrir todo el territorio del Estado español a la exploración de yacimientos mineros. Es una Ley perfecta para la industria minera, pero también para la especulación económica, donde encaja muy bien el fenómeno de las inversiones perezosas (aquellas que producen rentabilidad con poco esfuerzo) del mercado actual.

Aunque la UE hace de la minería una línea de producción prioritaria, no podemos obviar que los países más afectados por la minería son Portugal, España, Finlandia e Italia, lo que es en sí mismo muy significativo.

Y nuestra actual Ley de Minas se lo pone fácil, ya que parece haber sido dictada por las empresas extractivas para facilitar al máximo las concesiones, sin dar opciones reales a las personas que habitan el territorio ya que contempla la expropiación forzosa del terreno, atendiendo a la “utilidad pública” que la Ley asigna a las explotaciones mineras. Esto va en contra del Convenio de Aarhus que España ratificó en 2014 y que establece el acceso a la información, participación del público en la toma de decisiones y acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

Antes de resumir (mucho) las propuestas de modificación que desde Ecologistas en Acción nos han presentado, es importante señalar que han sido presentadas al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y al Ministerio para la Transición Ecológica, así como a todos los grupos políticos del Congreso de los Diputados, y han sido (por orden alfabético) Ciudadanos, EQUO, Izquierda Unida y Podemos quienes han respondido, sin haber obtenido respuesta por parte del PSOE o del PP a su solicitud de encuentro.

Nos decía Elena Solís que debemos empezar a tomar conciencia de que los atentados contra el medio ambiente son una forma de violencia contra las personas, porque la contaminación de la tierra, del aire y del agua, atentan contra la vida en su conjunto, también contra nuestra vida. Y es por eso que la ciudadanía debe organizarse y debe coordinarse para denunciar estas violencias. Una de las formas es la que estamos llevando adelante con las Plataformas ciudadanas, las manifestaciones y los actos reivindicativos, pero otra forma es haciendo propuestas legislativas desde la sociedad civil, ya que si en más de 40 años ningún gobierno ni partido político han visto la necesidad de hacer cambios legislativos en una ley obsoleta y preconstitucional, como es el caso de la Ley de minas, se hace necesario que la ciudadanía se empodere y, desde el conocimiento, la experiencia y el deseo lícito de un mundo mejor, exponga sus propuestas.

Esta propuesta de reforma de Ley reconoce la necesidad de la actividad minera, pero sin dejarnos manipular por los intereses económicos de unos pocos, y es también una llamada de atención a nuestros representantes.

Debemos ser conscientes de la nueva realidad de la industria minera, cuando la gran mayoría de las minas propuestas van a realizarse a cielo abierto (la forma de explotación más dañina para la salud de los ecosistemas y sus criaturas), por ello la Ley de Minas debería incorporar la normativa ambiental europea, así como establecer un procedimiento de consulta pública que sea transparente, con plazos razonables de entre 30 días a 3 meses para las reacciones ciudadanas, y promover la transparencia de los proyectos facilitando el acceso de forma fácil y eficiente, al contrario de lo que sucede en la actualidad.

Cuidar y cuidarnos

Publicado en El Salto Diario

Todas queremos lo mejor para nosotras mismas y para el resto del mundo, o al menos eso decimos. Y sin embargo nos cuesta dar los pasos correctos para salvar el clima (lo que queda aún) del calentamiento global, siendo la estabilización de las temperaturas un factor clave para poder tener un futuro. Y lo que desconocemos también, es que esa lucha nos entregará un plus de justicia al acabar con un sistema que basa su éxito en el maltrato, en el día a día de una vida aterradora para muchas criaturas.

La mayor parte de las personas no sabe que, por ejemplo, los más de mil millones y medio de vacas que viven en macrogranjas, debido a la alimentación artificial a las que son sometidas, están produciendo una gran cantidad de metano no natural, y que para el año 2030 esas emisiones habrán aumentado en un 60%. Ni sabemos que ⅔ del amoniaco lanzado a la atmósfera proviene de los gases producidos por las mismas vacas sometidas a una alimentación no natural. Hablando claro, las vacas cuando pastan no se tiran tantos pedos.

Otra de las cosas que la gran mayoría desconoce es que el cambio climático amenaza a la mitad de las especies de árboles existentes. Algo que según un estudio del Global Forest Biodiversity Initiative (GFBI) puede estimarse económicamente en una pérdida de 490.000 millones de dólares por año, cinco veces más de lo que costaría tomar medidas efectivas de conservación a escala global.

Para este estudio, los investigadores han trabajado en 777.126 parcelas, en las que han medido más de 30 millones de árboles de 8.737 especies repartidas en 44 países de todo el mundo. El área analizada en el estudio representa la mayor parte de la biomasa terrestre y pone de manifiesto que la pérdida de especies arbóreas se traduce en la reducción de la producción de madera, lo que conlleva una pérdida en la absorción de CO2 de la atmósfera.

EL CALENTAMIENTO GLOBAL PRODUCE MÁS CALENTAMIENTO GLOBAL SI NO CAMBIAMOS NUESTROS HÁBITOS

Es necesario que entendamos, y por eso les pido que se hagan eco, como lo hago yo, y que incansablemente sigan diciéndolo una y otra y otra vez, que todo cuanto sucede en esta casa común que es la biosfera, importa. Y a su vez, debemos comprender que así como a las personas nos gusta ser felices, al resto de los seres vivos también. Si defendemos la felicidad como un derecho inalienable desde un punto de vista antiespecista (y esto también incluye a las plantas) quizás logremos salvarnos y salvar.

Pasó ya el tiempo de Descartes y su legado de una lógica al margen de la lógica de la naturaleza, es obsoleta su explicación de un mundo de apariencia mecánica. Ni los animales (nosotros entre ellos), ni las plantas, somos máquinas inanimadas a las que se puede acumular o se puede aislar. La vida no se puede arreglar con un poco o un mucho de química. Ese paradigma de la revolución científica del siglo XVII ha de ser superado.

La respuesta necesaria a esta urgente situación la da el ecofeminismo, una propuesta donde se integran la teoría y la práctica que defiende la vida, y la dignidad de los seres vivos. Porque el ecofeminismo nos alienta a cuidar y a cuidarnos, reafirmando el valor y la integridad particulares de cada ente vivo, y del conjunto. Ser y ser parte.

“Pensamos que la devastación de la Tierra y de los seres que la pueblan por obra de las huestes empresariales, y la amenaza de la aniquilación nuclear por obra de las huestes militares, son preocupaciones feministas.” Ynestra King.

Y esa es la propuesta, persona a persona, de boca en boca lograr convencernos de que el amor, la compasión, la solidaridad y el cuidado deben ser, son, la base urgente de una ética global. Y que debemos estar dispuestas a desobedecer (ante la presión social que nos ridiculiza al decir estas cosas) y debemos estar dispuestas a renunciar a lo que en los últimos cincuenta años se nos ha vendido como progreso y democracia. No hay nada de lo uno, ni de lo otro en torturar animales para poder comer carne tres veces o más cada día, ni en destruir bosques para torturar plantas en monocultivos adictos al petroleo.

LAS URGENCIAS DE LA HUMANIDAD

Tenemos tres urgencias dentro de la comunidad humana: La primera entender que somos una sola raza y que habitamos un único mundo. La segunda que las poblaciones urbanas tomen conciencia de su animalidad, porque eso les hará conscientes de su fragilidad. Y la tercera que las poblaciones rurales tomemos conciencia de ser imprescindibles para la vida humana. Basta de creernos la mentira de que nuestra vida es más sacrificada y triste, pongamos fin a nuestro complejo de inferioridad frente a quien tiene un horario y no depende del sol, el viento y la lluvia.

La tarea del cuidado del aire, y del agua dulce es conjunta. La tarea de mantener la biodiversidad de los bosques o recuperar las zonas marinas muertas es urgente. Y podemos hacerlo con una correcta y perentoria gestión de residuos y a través del empoderamiento energético.

Pero para eso necesitamos una transición personal, que pasa por una transición alimentaria. Sabemos que por salud la ingesta de alimentos debe tener una proporción de 80/20 entre productos vegetales (80%) respecto a cárnicos (20%). Sabemos que para una buena salud, como mínimo debemos tomar 500 gramos de fruta y verdura al día y que comer unos 9 kg de legumbres por persona al año, es saludable y sostenible. Algo de lo que nos hemos alejado en el estado español desde la década de los 60, y a día de hoy, en un país productor como el nuestro, estamos en un consumo de sólo 3,3 kilos de legumbres por persona/año.

Cuando damos a alguien consideración moral, sencillamente tenemos en cuenta cómo ese individuo se verá afectado por nuestras acciones y omisiones. La consideración moral no debe aplicarse solamente a seres conscientes, es decisión nuestra tener consideración moral hacia los ecosistemas.

Hoy por hoy, en nuestro esquema de pensamiento damos mayor consideración moral a algunos seres sobre otros, siempre frente a nosotros. El sexismo apoya una cultura de seres vivos mercantilizados, seres que no son lo suficientemente buenos tal y como son, y se nos desmembra-exhibe-viste para satisfacer los caprichos de una clase dominante. Una idea extensamente desarrollada en el libro “La política sexual de la carne”. Una teoría crítica de la feminista vegetariana de Carol J. Adams, por si quieres saber más.

Pero, para que quede claro aquí y ahora, que esto no es parte del buenismo sensiblero del que nos suele acusar la sociedad patriarcal para desacreditar nuestro juicio, les comparto una valiosa herramienta: La Declaración de Cambridge sobre la conciencia. En el año 2012, durante una serie de conferencias sobre la conciencia en los animales humanos y no humanos, se concluyó con este comunicado público a la sociedad en el que se hacía saber que los animales no humanos tienen conciencia, porque la neurociencia al estudiar las diferentes áreas del cerebro, ha descubierto que las áreas que nos distinguen del resto de los animales no son las que producen la conciencia. Las redes emocionales y los microcircuitos cognitivos de mamíferos y aves son más homólogos de lo que se pensaba, ya que los patrones neurofisiológicos que anteriormente se pensaba requerían del neocórtex mamífero, no son la clave. Las sensaciones emotivas en seres humanos y animales no humanos surgen de redes cerebrales subcorticales homólogas, lo que sugiere que, evolutivamente, compartimos qualia: cualidades subjetivas de las experiencias individuales.

Y en esto se basa el bienestar, que es un concepto que va más allá de la salud. El bienestar requiere de la ausencia de dolor y de miedo crónico. Requiere tener la posibilidad de expresar conductas normales según la propia especie. Donald Broom, biólogo y profesor emérito de bienestar animal en la Universidad de Cambridge nos dice cómo puede medirse el bienestar en cinco ítems comprobables y contrastables: Alimentación (sin hambre, sin sed, sin desnutrición); hábitat confortable para el descanso; facilidad de movimiento; salud (sin lesiones, sin enfermedad, sin dolor); y equilibrio emocional.

En un mundo en el que las opresiones están interconectadas, la solidaridad y las luchas deben también converger. Combatir la visión androcéntrica del mundo asociada al distanciamiento emocional, la competitividad y la violencia exigen una revolución moral personal y colectiva. Y no quiero sonar grandilocuente, pero la respuesta completa la da el ecofeminismo y el momento es ahora.

Extremadura, minería a infierno abierto

Publicado en El Salto Diario

La Dirección General de Minas dice que Extremadura tiene el honor (sic) de ser la mejor reserva minera de Europa. Cobre, plomo, níquel, zinc, litio, grafito, estaño, wolframio, bismuto, y metales preciosos como oro y plata, entre otros, tienen la culpa.

Pongamos las cartas sobre la mesa, y hagamos las cuentas, pero cuentas que sean beneficiosas para las personas que habitamos Extremadura, y no para el inversor que juega en bolsa y que no sabe ni situarnos en el mapa.

La Dirección General de Minas dice que Extremadura tiene el honor (sic) de ser la mejor reserva minera de Europa. Cobre, plomo, níquel, zinc, litio, grafito, estaño, wolframio, bismuto, y metales preciosos, como oro y plata entre otros, tienen la culpa.

Extremadura tiene también 151 espacios de Red Natura 2000, que son, en medio de la catástrofe climática que vive el mundo, una apuesta segura de calidad agroalimentaria y aire limpio, además de ser uno de los territorios del mapa nacional menos afectados por la desertización, actualmente. Dos tesoros y tres ventajas que no deberíamos perder si queremos garantizar nuestro futuro, como marca la apuesta Extremadura2030

Podemos mejorar nuestra relación con el medio ambiente, y empezar a dedicar más terreno a la agricultura ecológica, en lo que estamos en los últimos puestos respecto a la media nacional, algo que no tiene sentido en una región eminentemente agrícola que lucha por abrirse al mercado internacional. Este es, según el citado portal Extremadura 2030, el objetivo durante los próximo doce años: convertir la Comunidad en un referente de la economía verde y circular.

Pero, por otra parte, tenemos la amenaza minera. Y escribo amenaza porque es bien sabido que la minería deja pingües beneficios en los mercados internacionales, pero genera pobreza en los territorios afectados, máxime cuando se hace a cielo abierto, como es el caso en todos los proyectos que están sobre las mesas de los despachos administrativos. Excavar, con medios mecánicos o con explosivos, extensas áreas de terreno, donde se van creando cráteres de grandes diámetros, a través de los que se va profundizando para dejar a la vista la veta minera, rodeada por la zona que técnicamente se denomina estéril, y más allá de la zona donde se apilan las escombreras fuera del área final que ocupará la explotación.

Se utilizan químicos para la lixiviación del terreno (un proceso en el que un disolvente líquido pasa a través de un sólido pulverizado para que se produzca la disolución) mediante el uso de cianuro, mercurio y ácido sulfúrico, sustancias altamente tóxicas que se encargan de disolver los compuestos indeseados, con el objetivo de obtener los minerales que se buscan, todo ello a costa del agua de nuestros ríos.

La amenaza se extiende desde Calzadilla de los Barros, Monesterio y Olivenza hasta casi la ciudad de Badajoz (en la zona denominada Ossa Morena, conocida por albergar la famosa Faja Pirítica Ibérica, donde se encuentra la mayor concentración de sulfuros masivos del mundo). Sigue subiendo por la franja rayana (La Codosera, Alburquerque, Valencia de Alcántara), y continua por Arroyo de la Luz, Malpartida de Cáceres, Garrovillas de Alconetar, Almoharín y la ciudad de Cáceres, Trujillo, Jaraicejo, Torrejón el Rubio, Monroy, Serradilla, La Cumbre, Santa Marta…

De los aproximadamente 300 proyectos de explotación minera, hay 85 permisos de investigación concedidos desde el Servicio de Ordenación Industrial, Energética y Minera de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura. Ahora mismo, si no lo remediamos, todas las montañas extremeñas están marcadas en el mapa adaptado del SIGEO. A la provincia de Cáceres le corresponden 33 de estos permisos, y el resto, 52 permisos, se encuentran en la provincia de Badajoz.

¿Dónde queda entonces la apuesta por una economía verde y circular de nuestro gobierno autonómico? ¿Cómo justifica el Sr. Fernández Vara este ir en contra de los principios que defiende en la web Extremadura2030?

Paca Blanco: “Debo decir que nunca he tenido miedo, pero a veces he tenido que pedir protección”

Publicado en El Salto Diario

Acaba de cumplir 69 años y lleva más de cuarenta comprometida con la ecología y los derechos humanos. Ha vuelto a vivir en Madrid y ahora a su compromiso antinuclear y con Ecologistas en Acción, suma también la PAH. Abandonó Extremadura a causa de la persecución de la que fue víctima en El Gordo por denunciar la construcción ilegal del complejo turístico de lujo Isla Marina Valdecañas. La memoria de Paca nos ayuda a crecer, y nos sirve de inspiración para enfrentar el futuro con determinación.


No hace mucho, un catedrático la acusaba de ignorante por carecer de estudios reglados, y sin embargo Paca Blanco da conferencias por todo el Estado y no se amedrenta a la hora de traspasar fronteras y salir a Portugal, Francia o llegar al Parlamento Europeo. Paca puede explicarte de forma fácil, para que lo entienda cualquiera, el engaño en el recibo de la luz o denunciar con solvencia al oligopolio eléctrico.

Supongo que por eso, al afrontar esta entrevista, la primera pregunta que me viene a la cabeza es: ¿Cómo te nació la conciencia? A lo que Paca responde con determinación: “Yo nací anticapitalista”, y me cuenta que es hija de un republicano, que fue preso político y que estuvo en un campo de concentración casi hasta morir. Cuando murió, ella tenía 16 años. Y así comienza nuestra conversación…

Me he escapado de todos los reformatorios de España y nunca me he escapado sola. Siempre que planeaba las fugas, contaba con otras compañeras porque era consciente de que estábamos allí pagando por cosas que no habíamos hecho. Algunas compañeras habían sido violadas por su padre o por algún familiar cercano, y en vez de encarcelarlos a ellos, se las llevaban a ellas, aunque dejaban en las casas a sus hermanas pequeñas. Yo veía estas cosas y me daba cuenta de que en aquellos lugares nos encarcelaban a las inocentes, a las huérfanas, a las víctimas, y había que escapar.

La capacidad de relacionar lo que leía con lo que veía a mi alrededor, creo que esa es la base de la cultura


Hace poco, un catedrático de la universidad de Extremadura te acusaba de ignorante por no tener estudios ¿Cuál sería tu respuesta?
La ignorancia y los estudios son dos cosas diferentes. Tengo el graduado escolar, que me saque cuando ya tenía 5 hijos. Es el único papel que tengo, pero ignorante no soy.

¿Y cómo sabes tanto?
Por que leo. La vida es una universidad que te enseña muchísimo, si quieres aprender. Me hubiera gustado ir a la otra pero no fue posible, sin embargo cuando paso por la calle Libreros en Madrid, siempre me acuerdo de la cantidad de veces que en mi juventud iba a buscar libros prohibidos. Leía a Marx, a Trosky, a Engels. Leía y pensaba en todas las injusticias que sufrió mi padre, y en lo que había visto y sufrido yo misma en los reformatorios. La capacidad de relacionar lo que leía con lo que veía a mi alrededor, creo que esa es la base de la cultura.

¿Tenías referentes femeninos?
La verdad es que no. Aunque siempre me ha gustado ser mujer y lo he disfrutado (se ríe con picardía), debo decir que ningún hombre que me haya gustado se me ha resistido; y me he sentido una madre orgullosa, pero la verdad es que crecí en un mundo de hombres, jugando a pistoleros.

¿Y entonces cómo llegas al feminismo?
No hay un momento concreto. He tenido cinco hijos, los primeros tres nacieron los años 68, 69 y 70, cuando estaban prohibidos los anticonceptivos y entonces, si alguna de nosotras se quedaba embarazada, tenía que buscarse cómo abortar. Las que no teníamos dinero para ir a Londres, nos íbamos al barrio de San Fermín a las chabolas, donde te hacían abortar con una aguja de hacer punto. Esas eran mis circunstancias y así te haces feminista a la fuerza porque tienes que hacer que todo eso no siga ocurriendo y te haces una feminista rabiosa, por ti, por las otras y por tus hijos.

Luego me casé con un hombre, alguien que yo pensaba que era otro tipo de persona. Pero aquel hombre se volvió un obseso celoso y comenzaron los malos tratos. Ya tenía cuatro hijos, y tuve que huir. Me fui, lo dejé todo menos a mis hijos. Tuve que trabajar en muchas cosas sin mirar la calidad del trabajo porque tenía que sacar a mis hijos adelante, y me iba cambiando de ciudad para que aquel hombre no me encontrara. Hasta que un día, al llamar a mi madre me dijo que había escuchado que mi marido había muerto. Me quedé como una gilipollas pensando, buscando algo que me hiciera sentir pena pero no lo encontré, así que desde entonces soy una viuda alegre y con pensión. Pero creo que estar sola, luchando por mis hijos, eso también me ha hecho muy feminista.

¿Y cuando descubres que eres ecologista?
Cuando conozco a Ladislao Martínez. Él era de la CNT y yo era del Ateneo Libertario de Usera, cuyo lema era “Ni dios, ni amo, ni CNT”, porque no entendíamos la función de un sindicato dentro de un movimiento que no cree en el sistema. Pero a mí aquel señor me cae muy bien y me gusta debatir con él. Al poco tiempo, Ladislao deja la CNT y junto a otras personas comienzan una asociación: AEDENAT. Yo le pregunto cuál es la razón, y él me responde que la lucha global por los derechos de la gente pasa por defender el planeta que nos sustenta, de modo que no hay nada más antisistema que ser ecologista. Cuando fui por primera vez a una reunión de AEDENAT, en la calle Campomanes, cerca de la Gran Vía madrileña, flipé.

Allí conocí a Cristina Rois, que era prácticamente una niña y ya estaba hablando de cambio climático. Aquello me marcó profundamente. Allí también conocí a Paco Castejón, a Ramón Fernández Durán, a Antonio Lucena, personas muy inteligentes y formadas técnicamente de las que he aprendido mucho a lo largo de los años. Reconozco que la gente con la que más me gustaba trabajaba estaba en energía, y eso hizo que me apegara a esa lucha.

Has estado rodeada de personas con estudios superiores, en su mayoría hombres, y sin embargo no parece que eso suponga un problema para ti.
Es verdad. Había veces que estaba en debates sin entender la mitad de lo que estaban diciendo, sin embargo siempre he sido consciente de que no tener estudios no es algo vergonzante. Lo vergonzante es no esforzarte en comprender, y no poner pasión en cambiar lo que está mal en el mundo. Nunca me he sentido amedrentada por nadie. Cada cual tiene sus circunstancias, pero la dignidad es la misma.

¿Cuándo aparece Extremadura en tu vida?
Me enamoré de un extremeño, el padre de mi quinto hijo. Con él llegué a Extremadura, a un pueblo a 10 km de la Central Nuclear de Almaraz, y me dije a mi misma “hay que cerrarla”, y llevo empeñada en cerrarla 30 años y espero verla cerrada antes de morir, para poder morirme tranquila. Para eso entré en la plataforma que se había creado y que se llamaba “Asociación Plataforma por los efectos nocivos que produce la central nuclear de Almaraz en la salud”, hablando con Ladislao, me dice: “con ese nombre tenemos poco futuro”, y nos propone cambiar a «Plataforma Antinuclear Cerrar Almaraz», y la gente empieza a decir que era de la PACA.

Cuando los grupos ecologistas de todo el Estado se unieron para formar Ecologistas en Acción, la gente de AEDENAT Campo Arañuelo, que habíamos fundado Paco López y yo, más Sierra de la Mosca de Cáceres y otras gentes, convocamos la primera asamblea de Ecologistas en Acción Extremadura en Badajoz, allí estaba Javier Figueiredo y un amigo suyo llamado José Mari Sánchez, que se unieron a nosotros, y fuimos los primeros ecologistas en acción de Extremadura, y a partir de ahí comienza a crecer y a crecer.

¿Cuándo llegas a vivir a El Gordo?
Después de varios años viviendo entre Euskadi, Baleares y otros muchos lugares, regresamos a Extremadura mi compañero (ahora ex) y yo, y buscamos una casa lo más cerca posible de Madrid, porque mis hijos estaban en la capital. Encontramos una casa barata en El Gordo, para reformar, y la arreglamos entre los dos durante 5 años. Para reformarla, usamos materiales reciclados y al final de esos cinco años es cuando empieza la construcción de Marina Isla Valdecañas.

¿Háblanos de la casa?
Es una casa de pueblo tradicional, construida en piedra y adobe, con unos muros de un metro de grosor. De modo que al restaurarla lo hicimos respetando eso, y la aislamos con corcho y con algo que se llama mortero bastardo (yeso, cal y viruta de corcho), por lo que la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior puede ser hasta de 10 grados. La casa, en los veranos de 45 grados de Cáceres, se mantiene fresca con un único ventilador. Y en invierno, con un calefactor que se enciende al atardecer, porque durante el día la casa que es toda exterior, se calienta con el sol.

Ahora está en venta, porque nadie relacionado conmigo puede vivir allí. Y no se puede alquilar porque también hacen boicot a quienes la alquilan. Lleva en venta varios años, se empezó pidiendo 90 mil euros y ahora, lo que el comprador proponga.

¿Por qué dejas El Gordo?
Durante 6 años en El Gordo, se dedicaron a acusarme de hacerles perder el pan y el trabajo. Los jóvenes que venían de Madrid los fines de semana se unían a los jóvenes del pueblo, y después del botellón, cuando estaban hasta arriba de todo tipo de sustancias, el deporte oficial era atacar a los ecologistas. Debo decir que nunca he tenido miedo, pero a veces he tenido que pedir protección.

Lo peor que ha pasado sucedió una noche que no estábamos en casa. Ese día daba una charla en Piornal. Allí les iban a poner una subestación eléctrica en el medio del pueblo y fuimos con Antonio Lucena, que es ingeniero, para explicarles lo que supone una de esas instalaciones: fue divertido. Era un día de viento, y Antonio Lucena les dice durante la charla: “¿para qué quieren una subestación eléctrica con el aire tan bueno que tienen aquí? Poned un parque eólico y todos podréis tener trabajo”, y medio pueblo se enfado con nosotros. Pues, al volver a casa esa noche, nos encontramos con que nos habían tirado seis cócteles molotov por el hueco del calentador. Uno había caído en la cocina, que se había quemado, pero otros cayeron al pie de la bombona de butano, y afortunadamente no estallaron. Le hice fotos a todo y me fui al cuartel de la Guardia Civil a denunciar.

He tenido reuniones con el Subdelegado del Gobierno, el Señor Solís, con la dirección de la Guardia Civil… y nunca encontraron a los autores de aquel atentado. En un pueblo tiene 200 habitantes, y solo hay 6 chicos, las familias se protegen. Aquellos jóvenes trabajaban en la fábrica de armas de El gordo y, poco después, dos de estos chicos sufrieron quemaduras en el 96% del cuerpo en el trabajo. Fue entonces cuando el Subdelegado del Gobierno me pregunto: “¿qué hacemos con este expediente?”, y yo le dije que después de lo ocurrido no quería seguir con la investigación, pero luego vino la siguiente generación, con chavales de 15 años que tomaron el relevo. A mis hijos y a mi pareja de entonces se les había acabado la paciencia, y pensé que permanecer en El Gordo podía significar un problema para nosotros.

Debo decir que en el 2011, cuando cambia el gobierno y entra el PP, resulta que también hay amenazas para una alcaldesa de IU, Esther Nieves Hernando, hacen pintadas amenazándola por las calles, entonces el que era coordinador general de IU Extremadura, Pedro Escobar, y el abogado Ángel García Calle tienen una reunión con el Delegado del Gobierno y le piden protección para la alcaldesa y para la coordinadora de Ecologistas en Acción. Para mi sorpresa, el Delegado del Gobierno del PP dice que hay que sacarme del pueblo, y nos conceden una vivienda social en Talayuela. Nos fuimos a vivir a Talayuela pero no me acostumbre, de modo que devolví las llaves y me vine a Madrid.

Ahora que conocemos las consecuencias que tuvo para ti, cuéntanos cómo fue el proceso para enfrentar el complejo Marina Isla Valdecañas.
En la época en que comenzaron la construcción, yo era la coordinadora de Ecologistas en Acción Extremadura, y lo primero que se me ocurrió fue llamar a SEO BirdLife. Vino Marcelino Cardalliaguet a verlo, después nos ayudaron con la redacción de unas alegaciones, pero me di cuenta de que aquella batalla me había tocado.
Me fui enterando de que aquello estaba pensado para familias como los López Ibor, los Borbones, los Gómez Acebo o los Aznar, y me digo a mí misma: esta es una causa ecologista y anticapitalista.

Desde Ecologistas en Acción, nos unimos con ADENEx y pusimos las denuncias correspondientes, aunque no pudimos detener las obras porque nos pidieron una fianza de 41 millones de euros, y eso hizo que tuviéramos que ir ganando el caso sentencia a sentencia, mientras la construcción del complejo seguía su curso. En 2014, cuando el Tribunal Supremo ratificó la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, habían transcurrido ocho años y la urbanización estaba terminada. La sentencia del Supremo exponía que la jurisprudencia, sumada a la normativa europea, deja claramente establecido que cuando unos terrenos están sujetos a algún régimen especial de protección sectorial, lo mismo que cuando concurren en ellos valores de los que la legislación urbanística considera merecedores de protección, resulta preceptiva su exclusión del desarrollo urbano y su clasificación como suelo no urbanizable de especial protección, y pedía que los terrenos volvieran a su situación inicial. Valdecañas es el Algarrobico de Extremadura.

¿Y cómo es tu vida ahora?
Mi compromiso, más que nada, es con Ecologistas en Acción y su área de energía. Ahora hemos formado un grupo de mujeres: Marisa, Soledad y yo, y damos charlas sobre pobreza energética por todo Madrid. También estoy en el Movimiento Ibérico Antinuclear y en el Foro Extremeño Antinuclear, obviamente estoy en la Plataforma Recuperar Valdecañas y, desde que he vuelto a Madrid, estoy en la PAH. También aportó lo que puedo en el grupo “Género y energía”. Lo hemos creado para poder visibilizar el trabajo de las mujeres en el desarrollo de las energías renovables y la lucha antinuclear, porque aunque parece que estamos en un ambiente amigo, con hombres que en teoría asumen la lucha feminista, la realidad es que también en este sector se siguen manteniendo los roles tradicionales y las mujeres formamos la base, y los hombres aparecen en los titulares.

Gracias a estar en la PAH y la lucha energética, he comprendido que una vivienda digna no es solo la vivienda, son también los suministros. La energía es un derecho, es imprescindible para desarrollar nuestra vida, como el aire, el agua o la alimentación.

12 razones para la desconexión nuclear

Publicado en el blog Desconexión nuclear de El Salto Diario

Un mes antes de la huelga feminista, las mujeres que de una u otra forma (profesional o activista) nos movemos en torno a la energía, nos dimos cita en Bilbao para reflexionar juntas y una de las cosas que sacamos en claro fue que desde un planteamiento ecofeminista la energía debe ser un derecho y no un bien de consumo. Teniendo siempre claros los límites del planeta en el uso que hagamos de la misma. Obviamente desde esta perspectiva sólo las energías limpias tienen cabida, sin embargo te traigo aquí algunos argumentos que pueden resultar útiles en un debate convencional entre personas que no tengan tan claros los principios de la ecodependencia y la interdependencia.

El pasado 8 de marzo vivimos una huelga sin precedentes, algo que muchas de nosotras no hubiéramos imaginado ni en nuestros mejores sueños. Y vimos cómo las calles se llenaban de mujeres, y de hombres, que pedían un cambio en la forma de entender la vida y las relaciones. El manifiesto feminista decía: “Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas”.

Una de las formas de gritar bien fuerte es gritar pidiendo el cierre de las centrales nucleares, porque no podemos decir que queremos cuidar el planeta y a la vez producir/consumir una energía que pone en peligro la biodiversidad cada segundo que pasa.

Un mes antes de la huelga feminista, las mujeres que de una u otra forma (profesional o activista) nos movemos en torno a la energía, nos dimos cita en Bilbao en el I encuentro Género y energía para reflexionar juntas y una de las cosas que sacamos en claro fue que desde un planteamiento ecofeminista la energía debe ser un derecho.

Teniendo siempre claros, por supuesto, los límites del planeta en el uso que hagamos de la misma. Obviamente desde esta perspectiva sólo las energías limpias tienen cabida, sin embargo te traigo aquí algunos argumentos que pueden resultar útiles en un debate convencional, entre personas que no tengan tan claros los principios de la ecodependencia y la interdependencia.

Estas son doce razones argumentadas para exigir la desconexión nuclear. Comencemos por el principio:

1.- La extracción del uranio
Cuando abres una mina encuentran rocas con un gran cantidad de este mineral que puede contaminar el aire, el agua y la tierra. Bruno Chareyron

Aproximadamente, por tonelada de uranio, se generan 3.700 litros de residuos líquidos. A lo que añadimos los residuos sólidos de radio (elemento que da el nombre a la radioactividad) y otros elementos, que suponen unas cien veces el peso del material obtenido; una mezcla donde hay restos de ácido sulfúrico, bióxido de manganeso, carbonato e hidróxido de sodio, cromo, cobalto, cobre, hierro, isodecanol, molibdeno, níquel, radio 226, radio 222, vanadio, y algo de uranio aún. Los compuestos radiactivos poseen una vida media que, en algunos casos, se cuenta en miles de años.

Para extraer el uranio se dinamitan cientos de hectáreas para poder acceder al mineral que de forma natural se encuentra diseminado. Una vez reunido se muele y se realiza la lixiviación para lo que es necesario el ácido sulfúrico que ayuda a decantarlo. En el proceso de decantamiento ya tenemos emisiones de radiaciones ionizantes alfa, beta y gamma, y metales pesados solubles en ácido y gas radón 222. Pero ya hemos obtenido el uranio y algunos otros elementos como el torio, radio, protactinio, plomo, polonio.

Todas sabemos que el uranio obtenido en este proceso es altamente cancerígeno, lo sabemos de forma natural al observar a las personas que viven cerca de estas minas y a quienes las trabajan. También lo sabemos por las pruebas realizadas en animales. Sin embargo, no se ha descrito ningún tipo de cáncer en seres vivos como resultado de la exposición al uranio natural o empobrecido.

Aunque sabemos que el uranio empobrecido (U-238) se utiliza en la industria armamentistica. Este tipo de uranio que tiene una vida media de 4.500 millones de años.

2.- Los reactores nucleares liberan radiactividad en el aire y en el agua de forma continua para su correcto funcionamiento
Sin necesidad de accidentes, aunque nos hacen creer lo contrario, las centrales nucleares mantiene un flujo pequeño pero constante de fluido que expone a todas las criaturas vivas a las radioactividad que pasa por la tierra, por el agua y por el aire.

Para su correcto funcionamiento deben liberar isótopos radiactivos en pequeñas cantidades.

3.- Los residuos nucleares se mueven de un lugar a otro
Mover los residuos nucleares es un actividad de alto riesgo y sin embargo es algo que se hace de forma continuada porque los tratamientos necesarios para su almacenaje rara vez pueden realizarse en el mismo lugar en que se producen. Los residuos generados en España deben viajar a Francia, y regresar, antes de poder ser almacenados

4.- Almacenar residuos durante miles de años de forma permanente
Vamos por la cuarta razón para la desconexión nuclear y seguimos hablando de residuos. La verdad es que desconocemos aún cuál puede ser el método seguro que permita almacenar residuos nucleares. Por supuesto, no tenemos ni idea de como eliminarlos o al menos neutralizarlos de forma segura. Ya en 1977 el presidente estadounidense Jimmy Carter tomó medidas para detener la producción y en un artículo del periódico El País de octubre de 1985 se cita el Informe Flowers (sexto informe de la Comisión Real del Reino Unido sobre Contaminación Ambiental, septiembre 1976) concluía emitiendo un veredicto crucial: «No debería permitirse un compromiso con un amplio programa de energía nuclear (sería irresponsable y moralmente equivocado) hasta que no haya sido demostrado, por encima de cualquier duda razonable, que existe al menos un método que garantice la seguridad del almacenamiento de los residuos altamente radiactivos para el futuro indefinido».
Estas cuestiones continúan sin respuesta.

5.- Nuestra salud o la de cualquier ser vivo
Los problemas de cáncer son la parte más visible de la cercanía a minas, centrales nucleares o cementerios de residuos. La leucemia es una de las enfermedades que suelen estar asociadas a la contaminación del cuerpo con uranio enriquecido (diferenciar del natural o empobrecido). La ingestión de la manera que sea, de grandes cantidades de uranio daña los riñones e impide su funcionamiento. También el cáncer de la glándula tiroides (uno de los órganos del cuerpo más sensibles a la radiación), es habitual.

Las radiaciones ionizantes no controladas provocan alteraciones en el ADN.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de forma normal una persona recibe unos 3 milisieverts (unidad que mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva) en un año normal, el 80% a través de fuentes naturales de radiación y el resto a través de procedimientos y pruebas médicas.

No debemos olvidar que la radiación reduce el número de glóbulos blancos y eso nos hace más vulnerables a las infecciones.

6.- DDHH
Las normas sobre la seguridad en lo relativo al contacto con la radiación se están relajando de forma permanente. Cada nueva regulación es más laxa que la anterior, lo que significa que cada vez estamos más expuestas.

Los residuos siempre se llevan para su almacenamiento a zonas económicamente empobrecidas, lo que hace que sean las poblaciones más vulnerables las que, por una compensación económica, se arriesgan a vivir cerca de una fuente de radiación que va a durar miles de años. Si le sumamos lo anterior, parece que en lo que respecta a la energía nuclear, las clases sociales existen y los DDHH son continuamente vulnerados.

7.- Derechos medioambientales
En 1972 se comenzó a hablar de los derechos medioambientales durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo. Se habla de la necesidad de un entorno humano saludable. Y puede parecer que Naciones Unidas tiene bonitas palabras que nunca se pueden llevar a la práctica, pero en estos días en que la Constitución Española de 1978 está tan de moda, es bueno recordar que en su artículo 45 establece que tenemos derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo, y que los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

8.- Derechos Animales
Los animales no humanos con quienes compartimos el planeta tienen derechos, aunque no exista un documento que lo ponga por escrito. Los animales silvestres necesitan un entorno adecuado para el digno desarrollo de su vida. Las minas a cielo abierto, o el sobrecalentamiento constante del agua en la que viven o de la que beben, son aspectos que perturban gravemente el desarrollo de sus vidas.

Durante milenios el pensamiento occidental ha justificado la intervención en el medio natural y las consecuencias negativas para el resto de seres vivos, amparándose en una supuesta superioridad basada en una jerarquización de la vida. Cualquier acción humana realizada para nuestro propio interés, estaba por encima del interés de animales y plantas. Ya no podemos continuar amparándonos en este tipo de excusas, nuestra naturaleza biológica deja en claro que somos animales y nuestra ética debe ponernos en nuestro lugar, osea en un plano de igualdad respecto al resto de la vida en el planeta.

9.- Económicas
Donde se produce un accidente nuclear no hay otra opción que abandonar el lugar. Tenemos el ejemplo de Chernobyl, actualmente un paraje abandonado, pero que significa un elevado coste monetario de más de 350 mil millones de dólares.

A partir de los 30 años de funcionamiento, cuando se amortizan la centrales nucleares, los propietarios de éstas pagan 1,5 € por kWh producido, mientras que lo venden a unos 5,5 € al mercado de la electricidad. Una empresa así es el sueño de cualquier capitalista, pero está fuera de cualquier otro análisis económico donde además del capital se ponga en el balance el coste en el bienestar de las personas, de los animales y del equilibrio ecológico.

Además, la obtención de kilovatios a través de centrales nucleares requiere la importación de uranio, que según datos del Foro Nuclear procede de Rusia en un 45%, Australia 22%, Níger en un 20% y el resto se reparte entre Kazajistán, Canadá, Sudafrica y Ucrania.

Según el Foro Nuclear, el uranio para alimentar a las centrales nucleares está garantizado durante los próximos 100 años, lo que desde el punto de vista de la economía feminista, significa que se acaba en tres generaciones. Osea, mañana mismo.

10.- La solidaridad intergeneracional
Creo que queda claro que la energía nuclear, desde su comienzo hasta su no-final, puesto que los residuos permanecen radiactivos durante miles de años, es uno de los mejores ejemplos de todo lo que de perverso hay en nuestra sociedad. Mantener la energía nuclear, cuando no sabemos manejar de forma segura los residuos que produce, delega en las generaciones futuras el riesgo, las consecuencias y la responsabilidad de gestionarlos.

11 .- Falta de transparencia
La desinformación es la norma en las zonas donde existe minería de uranio, centrales nucleares o puntos de almacenaje. La información que nos llega es gracias a filtraciones y lo más habitual es que los máximos responsables no acuden cuando son citados.

Aunque el CSN se define como un ente independiente de la Administración General del Estado que rinde cuentas al Congreso y al Senado, la verdad es que dilatan los periodos entre sus apariciones, a veces hasta dos años completos, y han ido relajando la normativa para la seguridad, dando así más facilidades a las grandes empresas energeticas, de las que también deberían ser independientes.

12.- Frena el desarrollo de las energías renovables
Uno de cada tres kilovatios utilizados en 2017 fue producido por el viento, el agua, el sol o la biomasa del territorio que compartimos. Sin embargo, esto no es una buena noticia, deberíamos producir más de esta energía limpia y a la vez replantearnos nuestro consumo, ya que nuestra dependencia energética está 20 puntos por encima de la media europea. Esta situación es la causa de que una buena parte de nosotras estemos expuestas al fenómeno llamado “pobreza energética”, dado que los precios que pagamos por la energía vienen impuestos por el mercado internacional.

En el estado español las importaciones han crecido un 18% en 2017 y el déficit energético ha aumentado un 30,4%, lo que nos aleja del objetivo con el que comenzábamos este artículo, entender la energía como un derecho.

Y quiero terminar con unas palabras en memoria de las casi dos mil encinas muertas en Retortillo. La vida de un árbol también debe ser defendida, un árbol tiene derecho a cumplir su ciclo y estas casi dos mil encinas perecieron en un acto de soberbia comercial, cuando Berkeley decidió darnos la impresión de que la mina a cielo abierto era un hecho incuestionable. Víctimas inocentes del marketing mal entendido, victimas inocentes de la prepotencia de unos animales que han olvidado que son solo una parte más en el delicado equilibrio de la vida: nosotros.

“No creo que llegue a ver jamás
un poema tan bello como un árbol”
Joyce Kilmer

¿Qué quieren decir cuando dicen tren digno?

Muchas personas me preguntan si el 18 de noviembre estaré en Madrid. Lo hacen porque saben que no tengo pereza en acercarme a la capital para manifestarme por todo aquello que considero justo.

Y en este caso me gustaría ir, sinceramente me gustaría mucho ir y creer que es verdad que esta manifestación organizada (y financiada) institucionalmente persigue el bien común y desea un tren digno, un tren social, un tren que sea útil para la mayoría de la población extremeña y que nos ayude a encarar las dificultades que la desertización del territorio nos están anunciando.

Pero no voy a ir a Madrid a manifestarme porque comparto la visión que me llega desde el Movimiento Tren Vía de la Plata. Hay poca claridad en la información, las propuestas de la manifestación del 18 de noviembre a favor de un tren digno, no define “digno”.

¿Digno como proporcionado al mérito y condición de nuestra región? o ¿qué tiene un comportamiento mesurado? o ¿que nos permitirá transportarnos y transportar mercancías con dignidad?

Si nos atenemos al “Pacto Social y Político por el Ferrocarril en Extremadura” de marzo de 2016 y leemos sus puntos 1, 2, 4 y 5 vemos que antepone el desarrollo de la línea de alta velocidad frente al mantenimiento o creación de líneas ferroviarias de tren convencional electrificado. Y eso significa apoyar un modelo de tren que solo utilizará aproximadamente el 4% de la población, pero que necesita el 75% del presupuesto destinado al ferrocarril.

Creo que esto responde a la primera y segunda pregunta. Lo que consigan no va a ser proporcionado a la condición de nuestra región, ni será mesurado. Nadie gastaría las ¾ partes de su presupuesto en transporte en un solo viaje al año, cuando en realidad necesita ir a trabajar cada día y tiene que pagar impuestos para que le traigan lo más cerca posible comida, ropa, muebles, electrodomésticos y otras cosas.

La tercera pregunta la responde esta noticia: La Junta de Extremadura ha firmado un pacto con ADIF, lo que le va a suponer un desembolso de cuatro millones de euros en 20 años, no para la reapertura, sino todo lo contrario, para convertir el trazado entre Baños de Montemayor y Plasencia en vía verde. Esto contradice el quinto punto del Pacto por el Tren donde se dice que se estudiarán soluciones para la reapertura de la conexión ferroviaria Plasencia-Astorga. No se está invirtiendo, por tanto, en reabrir la línea, sino en destinarla a hacer un camino que dicen “natural”, uno más de los que tenemos en Extremadura.

En Extremadura somos a grosso modo, un millón de personas, pero nuestra densidad de habitantes por kilómetro cuadrado es muy inferior a la media del estado; nuestro dato es 25h/km2. Somos una región que necesita para lograr un desarrollo sostenible una buena planificación, que tenga en cuenta nuestras dificultades, que sea honesta con nuestra población (somos una gente muy inteligente) y que no se nos venda vanidad. Los usuarios potenciales de un AVE se han calculado en 40.000 personas extremeñas, y eso no puede estar por encima de las necesidades de 960.000 que somos el resto, y que somos quienes necesitamos conectarnos dentro de la región.

Desde el Movimiento Tren Vía de la Plata nos proponen una semana de Lucha por un tren público, un tren que conecte Extremadura internamente y que conecte Extremadura de norte a sur y de este a oeste, y será esta semana hasta el 19 de noviembre. No dejen de acudir si les queda cerca porque les darán una información veraz, digna de nuestra inteligencia.