COP26 en noviembre, ¿feliz convivencia?

ElDiario.es


Cada año, en el mundo mueren 70 mil millones de animales para entrar en la cadena alimenticia de las personas, pero una persona vegana es responsable directa de salvar la vida a 200 o 300 animales al año

Foto de Anna Pelzer en Unsplash

Me siento a escribir rodeada de noticias sobre la COP26, pero no se preocupen, que no les voy a dar más la lata con eso. Creo que hay suficientes análisis sesudos sobre lo dicho, lo hecho, y las razones del retraso en poner verdaderamente manos a la tarea de salvarnos. 

Ustedes saben de sobra que el mundo superará en solo 11 años el límite de emisiones de CO2 que marca una catástrofe medioambiental y que el acuerdo de Glasgow para salvar los bosques en 2030 llega mientras se bate el récord de destrucción de la Amazonía.

Se ha dicho muchas veces, pero sigue siendo un misterio, que somos la única especie animal que atenta contra su propia supervivencia. Se dice así para simplificar, porque hemos quedado fuera de la autorregulación de los ecosistemas. Pero dado nuestro grado de conciencia sobre nuestra propia existencia, llama la atención que no podamos dar con respuestas satisfactorias a nuestro ilógico comportamiento. 

Como me gusta leer de todo, me he encontrado un artículo que expone un estudio publicado en Proceedings of the National Academies of Science, que parece demostrar que la actividad cerebral consciente está relacionada con la llamada “sustancia química del placer al obtener la recompensa esperada” o dopamina. Es un neurotransmisor producido en una amplia variedad de animales, incluidos tanto vertebrados como invertebrados, y  cumple funciones de neurotransmisor en el sistema nervioso central. 

Saber esto me intranquiliza. ¿Qué nos pasa? ¿La conciencia se nutre de dopamina, pero para producir dopamina necesitamos experiencias egoístas y altamente perjudiciales para el conjunto del planeta? ¿Es que no podemos hacernos conscientes y encontrar placer en el ejercicio del cuidado y del apoyo mutuo? 

Cambios en el día a día

Por mi propia experiencia les aseguro que podemos perfectamente. Ya saben que soy vegana, lo digo a todas horas en todas partes, y desde mi pasado cumpleaños lo llevo escrito en mi ropa. Y debo confesar que ser vegana es una fuente incesante de placer para mí, debo tener los niveles de dopamina por las nubes. 

Curiosamente la COP26 se celebra en noviembre, mes del veganismo. Gandhi, el político indio, dijo: “debes ser el cambio que deseas ver en el mundo” y aunque es cierto que necesitamos muchos cambios a nivel político y económico, creo que un cambio en nuestro día a día, sería, ahora mismo, tan efectivo como la revolución francesa en su momento. Y sin guillotina. 

Cada año, en el mundo mueren 70 mil millones de animales para entrar en la cadena alimenticia de las personas, pero una persona vegana es responsable directa de salvar la vida a 200 o 300 animales al año. Esto me lo recuerdo a mi misma cada vez que abro la boca. Y es un placer. 

Además, una persona vegana ahorra agua. Los datos sobre el acceso al agua son terribles, y nos informan de que 783 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua limpia, pero mientras tanto la ganadería utiliza casi un 1/3 del agua potable disponible en el planeta (Water Resources and Industry, 2013). ¿Más argumentos? Se necesita un 72% más de agua para criar vacas de  leche que para producir soja, o avena. Y si queremos añadir el componente amoroso a nuestro egoísmo, dejaríamos de torturar a vacas y terneros, obligados a separarse en las 36 horas posteriores al parto, sólo para que los supermercados se llenen de bricks o de quesos. 

Por otra parte, los alimentos de origen vegetal tienen una menor huella de carbono que los de origen animal. La cuarta parte de las emisiones globales proviene de los alimentos. Este cálculo se hace tomando en cuenta los nutrientes necesarios para que crezcan, hasta el transporte necesario para acercarlos a nuestros hogares, e incluso la tasa de desperdicio, no olvidemos que un tercio de todos los alimentos del mundo los convertimos en basura. Pero en este recuento opulento las vidas animales dejan más huella de carbono durante sus vidas esclavizadas y sus muertes violentas.  

Otra ventaja placentera del ser vegano es el ahorro en sanidad, porque la comida vegana, aunque sea ultra procesada sigue siendo 100% libre de colesterol. Y si la dieta vegana es saludable, el plan es perfecto. Una dieta basada en frutas, verduras, cereales y legumbres disminuye el riesgo de desarrollar diabetes. Y por si no lo sabían, el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes provienen de ingerir a otros animales.

Y uno no es solidario sólo con los otros animales, o con el medioambiente en general, también hay solidaridad entre personas en el veganismo. Según estudios de viabilidad futura el ve­ganismo es la única forma de alimen­tar a una población creciente. “si todas las personas fueran veganas, y no se desperdiciara comida, la producción actual podría alimentar a 10.000 millones de personas. 

Y en lo cercano debo contarles que las personas que trabajan en los mataderos o en las granjas industriales suelen estar dentro de las escalas más bajas del ranquin social (menores salarios y valoración social), pero la experiencia de coexistir con la violencia extrema cotidiana hace que sean un sector con problemas de salud mental, que van desde la depresión al suicidio.  Esas personas podrían tener empleos más felices en la emergente industria vegana. 

También el mar se beneficia del veganismo. Solo un pequeño apunte egoísta. Los cálculos oficiales hablan de que 300.000 ballenas y delfines mueren cada año víctimas de la pesca industrial. 

Hay muchos, muchísimos más placeres en el estilo de vida vegano. Ojalá los descubran ustedes muy pronto. Yo he aprovechado que la COP26 se celebra en noviembre, para recordarles que si los gobiernos nos dan la espalda, aún no está todo perdido, porque tenemos el poder de decidir qué comprar y dónde, y comprar ya se sabe que es una actividad placentera. 

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Extremadura a vista de desempleo

Publicado en El Salto Diario en co-autoría con Juanan Cardoso

Les vamos a dar cifras, pero queremos que no olviden que detrás de cada uno de esos números se esconden personas. Que cada una de esas cifras es la realidad de Elizabeth, de Alba, de Pedro o de Iván, que a veces acumulan meses sin poder pagar el alquiler, o los libros de texto de sus hijas e hijos.


Aunque van a encontrar este artículo lleno de números, en realidad hablamos de esas personas, con nombre, con vida propia, con sueños y también, a veces, muchas veces, con pesadillas. Extremadura, que es actualmente la única región en España que se acoge a las ayudas de la Unión Europea como región objetivo de convergencia, esto significa que somos la única región que sigue recibiendo ayuda para salir de la pobreza. Pues bien, durante este año 2018, a dos años de cerrar el periodo de 2014-2020 en el que debe re-evaluar la consecución de los objetivos, nos encontramos con cifras desalentadoras.

En nuestra comunidad autónoma, la tasa de paro oficial está en torno a 128.000 personas (datos del primer trimestre de 2018), de las cuales, 43.500 no tienen ningún ingreso.

En Extremadura el salario medio es de 1.328 €, el menor del país. Esta cantidad representa el 81% del salario medio del Estado español, que se encuentra en 1.639€. En otros lugares, como Madrid o Euskadi, el salario medio es de 1.933 euros, lo que significa que ganan un 46% más que en nuestra región, para hacerles la cuenta, son 605 euros más al mes.

Muchas de ustedes se estarán diciendo: “es tramposo, en esas comunidades todo es mucho más caro”, sin embargo si lo comparamos con nuestra región vecina, Castilla-La Mancha, que tiene similares costes de vivienda, allí el salario medio es 170 euros mayor que el extremeño.

En Extremadura, el 40% de las personas asalariadas está ganando menos de 1.229€ al mes. Y según datos del IEEX, son alrededor de 40.000 personas las que cobran menos del SMI de 2018, esto es, menos de 735,90€ al mes. Seguramente por ello somos la Comunidad Autónoma que más poder adquisitivo ha perdido durante el pasado año 2017, un 2,7%. Y un 43% de las personas desempleadas, lleva en esta situación más de 2 años. Además, solo un 25% de los empleos que se ofrecen son cualificados, lo que nos lleva a ser la 4ª autonomía por la cola que se valora como destino para trabajar (Monitor Adecco de Oportunidades y satisfacción).

Y si miramos a nuestros pensionistas, descubrimos que casi el 60% reciben pensiones que están por debajo del umbral de la pobreza. Para quienes no lo sepan, se considera el Umbral (puerta de paso entre la vida digna y la vida bajo mínimos) percibir una renta de un 60 % del total de la renta media nacional, unos 684 euros mensuales.

Hemos recurrido al Informe AROPE de 2016 para consultar los datos sobre pobreza y nos hemos encontrado con estas cifras:

  • BITH (Baja intensidad de Empleo en el hogar): 20,3% O lo que es lo mismo, en más de 87.000 hogares extremeños, todas o casi todas las personas de la familia están en desempleo.
  • Riesgo de pobreza: 30,4% (331.000 personas)
  • Pobreza: 23,7% (257.700 personas)
  • Pobreza severa: 6,7% (73.300 personas)

Llamamos pobreza severa a la imposibilidad de tener una alimentación equilibrada, o el no poder adquirir alguno de los electrodomésticos que en el primer mundo se consideran bienes cotidianos, esas cosas que hay en todas las casas, como lavadora, frigorífico, teléfono, televisor…). Pero, si quieren saber en cifras de qué estamos hablando, hablamos de personas que ganan menos de 342€ al mes.

Para quienes vivimos en Extremadura estas cifras tienen rostro, a veces rostros muy hermosos y queridos. Para quienes escribimos este artículo son una realidad cotidiana que nos impele a no sufrir en silencio. La pobreza no es una vergüenza que deba ser silenciada, ninguna realidad humana lo es.

Quizás, al leer este artículo algunas personas descubran que no son pobres, y algunas otras descubran, asombradas, que lo son en términos materiales. No era nuestra intención ser panfletarias, sino más bien, sacar a la luz una realidad silenciada.


FUENTES
VI Monitor Adecco sobre salarios: https://adecco.es/wp-content/uploads/2018/04/NdP-VI-Monitor-Adecco-Salarios.-Parte-I.pdf
Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción del II trimestre de 2017: https://adecco.es/wp-content/uploads/2017/08/NdP-Cantabria-Navarra-y-la-Comunidad-Valenciana-las-mejores-autonom%C3%ADas-para-trabajar.pdf
IEEX, decil de salarios del empleo principal (EPA 2016): https://ciudadano.gobex.es/documents/9292336/9304021/Decil2016.pdf/90abeb64-4906-44b7-90a4-b95415e2f1f1?version=1.0
Informe AROPE 2017: https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/Informe_AROPE_2017.pdf
Instituto de Estadística de Extremadura (IEEX): https://ciudadano.gobex.es/web/ieex/ieex

12 razones para la desconexión nuclear

Publicado en el blog Desconexión nuclear de El Salto Diario

Un mes antes de la huelga feminista, las mujeres que de una u otra forma (profesional o activista) nos movemos en torno a la energía, nos dimos cita en Bilbao para reflexionar juntas y una de las cosas que sacamos en claro fue que desde un planteamiento ecofeminista la energía debe ser un derecho y no un bien de consumo. Teniendo siempre claros los límites del planeta en el uso que hagamos de la misma. Obviamente desde esta perspectiva sólo las energías limpias tienen cabida, sin embargo te traigo aquí algunos argumentos que pueden resultar útiles en un debate convencional entre personas que no tengan tan claros los principios de la ecodependencia y la interdependencia.

El pasado 8 de marzo vivimos una huelga sin precedentes, algo que muchas de nosotras no hubiéramos imaginado ni en nuestros mejores sueños. Y vimos cómo las calles se llenaban de mujeres, y de hombres, que pedían un cambio en la forma de entender la vida y las relaciones. El manifiesto feminista decía: “Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas”.

Una de las formas de gritar bien fuerte es gritar pidiendo el cierre de las centrales nucleares, porque no podemos decir que queremos cuidar el planeta y a la vez producir/consumir una energía que pone en peligro la biodiversidad cada segundo que pasa.

Un mes antes de la huelga feminista, las mujeres que de una u otra forma (profesional o activista) nos movemos en torno a la energía, nos dimos cita en Bilbao en el I encuentro Género y energía para reflexionar juntas y una de las cosas que sacamos en claro fue que desde un planteamiento ecofeminista la energía debe ser un derecho.

Teniendo siempre claros, por supuesto, los límites del planeta en el uso que hagamos de la misma. Obviamente desde esta perspectiva sólo las energías limpias tienen cabida, sin embargo te traigo aquí algunos argumentos que pueden resultar útiles en un debate convencional, entre personas que no tengan tan claros los principios de la ecodependencia y la interdependencia.

Estas son doce razones argumentadas para exigir la desconexión nuclear. Comencemos por el principio:

1.- La extracción del uranio
Cuando abres una mina encuentran rocas con un gran cantidad de este mineral que puede contaminar el aire, el agua y la tierra. Bruno Chareyron

Aproximadamente, por tonelada de uranio, se generan 3.700 litros de residuos líquidos. A lo que añadimos los residuos sólidos de radio (elemento que da el nombre a la radioactividad) y otros elementos, que suponen unas cien veces el peso del material obtenido; una mezcla donde hay restos de ácido sulfúrico, bióxido de manganeso, carbonato e hidróxido de sodio, cromo, cobalto, cobre, hierro, isodecanol, molibdeno, níquel, radio 226, radio 222, vanadio, y algo de uranio aún. Los compuestos radiactivos poseen una vida media que, en algunos casos, se cuenta en miles de años.

Para extraer el uranio se dinamitan cientos de hectáreas para poder acceder al mineral que de forma natural se encuentra diseminado. Una vez reunido se muele y se realiza la lixiviación para lo que es necesario el ácido sulfúrico que ayuda a decantarlo. En el proceso de decantamiento ya tenemos emisiones de radiaciones ionizantes alfa, beta y gamma, y metales pesados solubles en ácido y gas radón 222. Pero ya hemos obtenido el uranio y algunos otros elementos como el torio, radio, protactinio, plomo, polonio.

Todas sabemos que el uranio obtenido en este proceso es altamente cancerígeno, lo sabemos de forma natural al observar a las personas que viven cerca de estas minas y a quienes las trabajan. También lo sabemos por las pruebas realizadas en animales. Sin embargo, no se ha descrito ningún tipo de cáncer en seres vivos como resultado de la exposición al uranio natural o empobrecido.

Aunque sabemos que el uranio empobrecido (U-238) se utiliza en la industria armamentistica. Este tipo de uranio que tiene una vida media de 4.500 millones de años.

2.- Los reactores nucleares liberan radiactividad en el aire y en el agua de forma continua para su correcto funcionamiento
Sin necesidad de accidentes, aunque nos hacen creer lo contrario, las centrales nucleares mantiene un flujo pequeño pero constante de fluido que expone a todas las criaturas vivas a las radioactividad que pasa por la tierra, por el agua y por el aire.

Para su correcto funcionamiento deben liberar isótopos radiactivos en pequeñas cantidades.

3.- Los residuos nucleares se mueven de un lugar a otro
Mover los residuos nucleares es un actividad de alto riesgo y sin embargo es algo que se hace de forma continuada porque los tratamientos necesarios para su almacenaje rara vez pueden realizarse en el mismo lugar en que se producen. Los residuos generados en España deben viajar a Francia, y regresar, antes de poder ser almacenados

4.- Almacenar residuos durante miles de años de forma permanente
Vamos por la cuarta razón para la desconexión nuclear y seguimos hablando de residuos. La verdad es que desconocemos aún cuál puede ser el método seguro que permita almacenar residuos nucleares. Por supuesto, no tenemos ni idea de como eliminarlos o al menos neutralizarlos de forma segura. Ya en 1977 el presidente estadounidense Jimmy Carter tomó medidas para detener la producción y en un artículo del periódico El País de octubre de 1985 se cita el Informe Flowers (sexto informe de la Comisión Real del Reino Unido sobre Contaminación Ambiental, septiembre 1976) concluía emitiendo un veredicto crucial: «No debería permitirse un compromiso con un amplio programa de energía nuclear (sería irresponsable y moralmente equivocado) hasta que no haya sido demostrado, por encima de cualquier duda razonable, que existe al menos un método que garantice la seguridad del almacenamiento de los residuos altamente radiactivos para el futuro indefinido».
Estas cuestiones continúan sin respuesta.

5.- Nuestra salud o la de cualquier ser vivo
Los problemas de cáncer son la parte más visible de la cercanía a minas, centrales nucleares o cementerios de residuos. La leucemia es una de las enfermedades que suelen estar asociadas a la contaminación del cuerpo con uranio enriquecido (diferenciar del natural o empobrecido). La ingestión de la manera que sea, de grandes cantidades de uranio daña los riñones e impide su funcionamiento. También el cáncer de la glándula tiroides (uno de los órganos del cuerpo más sensibles a la radiación), es habitual.

Las radiaciones ionizantes no controladas provocan alteraciones en el ADN.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de forma normal una persona recibe unos 3 milisieverts (unidad que mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva) en un año normal, el 80% a través de fuentes naturales de radiación y el resto a través de procedimientos y pruebas médicas.

No debemos olvidar que la radiación reduce el número de glóbulos blancos y eso nos hace más vulnerables a las infecciones.

6.- DDHH
Las normas sobre la seguridad en lo relativo al contacto con la radiación se están relajando de forma permanente. Cada nueva regulación es más laxa que la anterior, lo que significa que cada vez estamos más expuestas.

Los residuos siempre se llevan para su almacenamiento a zonas económicamente empobrecidas, lo que hace que sean las poblaciones más vulnerables las que, por una compensación económica, se arriesgan a vivir cerca de una fuente de radiación que va a durar miles de años. Si le sumamos lo anterior, parece que en lo que respecta a la energía nuclear, las clases sociales existen y los DDHH son continuamente vulnerados.

7.- Derechos medioambientales
En 1972 se comenzó a hablar de los derechos medioambientales durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo. Se habla de la necesidad de un entorno humano saludable. Y puede parecer que Naciones Unidas tiene bonitas palabras que nunca se pueden llevar a la práctica, pero en estos días en que la Constitución Española de 1978 está tan de moda, es bueno recordar que en su artículo 45 establece que tenemos derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo, y que los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

8.- Derechos Animales
Los animales no humanos con quienes compartimos el planeta tienen derechos, aunque no exista un documento que lo ponga por escrito. Los animales silvestres necesitan un entorno adecuado para el digno desarrollo de su vida. Las minas a cielo abierto, o el sobrecalentamiento constante del agua en la que viven o de la que beben, son aspectos que perturban gravemente el desarrollo de sus vidas.

Durante milenios el pensamiento occidental ha justificado la intervención en el medio natural y las consecuencias negativas para el resto de seres vivos, amparándose en una supuesta superioridad basada en una jerarquización de la vida. Cualquier acción humana realizada para nuestro propio interés, estaba por encima del interés de animales y plantas. Ya no podemos continuar amparándonos en este tipo de excusas, nuestra naturaleza biológica deja en claro que somos animales y nuestra ética debe ponernos en nuestro lugar, osea en un plano de igualdad respecto al resto de la vida en el planeta.

9.- Económicas
Donde se produce un accidente nuclear no hay otra opción que abandonar el lugar. Tenemos el ejemplo de Chernobyl, actualmente un paraje abandonado, pero que significa un elevado coste monetario de más de 350 mil millones de dólares.

A partir de los 30 años de funcionamiento, cuando se amortizan la centrales nucleares, los propietarios de éstas pagan 1,5 € por kWh producido, mientras que lo venden a unos 5,5 € al mercado de la electricidad. Una empresa así es el sueño de cualquier capitalista, pero está fuera de cualquier otro análisis económico donde además del capital se ponga en el balance el coste en el bienestar de las personas, de los animales y del equilibrio ecológico.

Además, la obtención de kilovatios a través de centrales nucleares requiere la importación de uranio, que según datos del Foro Nuclear procede de Rusia en un 45%, Australia 22%, Níger en un 20% y el resto se reparte entre Kazajistán, Canadá, Sudafrica y Ucrania.

Según el Foro Nuclear, el uranio para alimentar a las centrales nucleares está garantizado durante los próximos 100 años, lo que desde el punto de vista de la economía feminista, significa que se acaba en tres generaciones. Osea, mañana mismo.

10.- La solidaridad intergeneracional
Creo que queda claro que la energía nuclear, desde su comienzo hasta su no-final, puesto que los residuos permanecen radiactivos durante miles de años, es uno de los mejores ejemplos de todo lo que de perverso hay en nuestra sociedad. Mantener la energía nuclear, cuando no sabemos manejar de forma segura los residuos que produce, delega en las generaciones futuras el riesgo, las consecuencias y la responsabilidad de gestionarlos.

11 .- Falta de transparencia
La desinformación es la norma en las zonas donde existe minería de uranio, centrales nucleares o puntos de almacenaje. La información que nos llega es gracias a filtraciones y lo más habitual es que los máximos responsables no acuden cuando son citados.

Aunque el CSN se define como un ente independiente de la Administración General del Estado que rinde cuentas al Congreso y al Senado, la verdad es que dilatan los periodos entre sus apariciones, a veces hasta dos años completos, y han ido relajando la normativa para la seguridad, dando así más facilidades a las grandes empresas energeticas, de las que también deberían ser independientes.

12.- Frena el desarrollo de las energías renovables
Uno de cada tres kilovatios utilizados en 2017 fue producido por el viento, el agua, el sol o la biomasa del territorio que compartimos. Sin embargo, esto no es una buena noticia, deberíamos producir más de esta energía limpia y a la vez replantearnos nuestro consumo, ya que nuestra dependencia energética está 20 puntos por encima de la media europea. Esta situación es la causa de que una buena parte de nosotras estemos expuestas al fenómeno llamado “pobreza energética”, dado que los precios que pagamos por la energía vienen impuestos por el mercado internacional.

En el estado español las importaciones han crecido un 18% en 2017 y el déficit energético ha aumentado un 30,4%, lo que nos aleja del objetivo con el que comenzábamos este artículo, entender la energía como un derecho.

Y quiero terminar con unas palabras en memoria de las casi dos mil encinas muertas en Retortillo. La vida de un árbol también debe ser defendida, un árbol tiene derecho a cumplir su ciclo y estas casi dos mil encinas perecieron en un acto de soberbia comercial, cuando Berkeley decidió darnos la impresión de que la mina a cielo abierto era un hecho incuestionable. Víctimas inocentes del marketing mal entendido, victimas inocentes de la prepotencia de unos animales que han olvidado que son solo una parte más en el delicado equilibrio de la vida: nosotros.

“No creo que llegue a ver jamás
un poema tan bello como un árbol”
Joyce Kilmer

¿Qué quieren decir cuando dicen tren digno?

Muchas personas me preguntan si el 18 de noviembre estaré en Madrid. Lo hacen porque saben que no tengo pereza en acercarme a la capital para manifestarme por todo aquello que considero justo.

Y en este caso me gustaría ir, sinceramente me gustaría mucho ir y creer que es verdad que esta manifestación organizada (y financiada) institucionalmente persigue el bien común y desea un tren digno, un tren social, un tren que sea útil para la mayoría de la población extremeña y que nos ayude a encarar las dificultades que la desertización del territorio nos están anunciando.

Pero no voy a ir a Madrid a manifestarme porque comparto la visión que me llega desde el Movimiento Tren Vía de la Plata. Hay poca claridad en la información, las propuestas de la manifestación del 18 de noviembre a favor de un tren digno, no define “digno”.

¿Digno como proporcionado al mérito y condición de nuestra región? o ¿qué tiene un comportamiento mesurado? o ¿que nos permitirá transportarnos y transportar mercancías con dignidad?

Si nos atenemos al “Pacto Social y Político por el Ferrocarril en Extremadura” de marzo de 2016 y leemos sus puntos 1, 2, 4 y 5 vemos que antepone el desarrollo de la línea de alta velocidad frente al mantenimiento o creación de líneas ferroviarias de tren convencional electrificado. Y eso significa apoyar un modelo de tren que solo utilizará aproximadamente el 4% de la población, pero que necesita el 75% del presupuesto destinado al ferrocarril.

Creo que esto responde a la primera y segunda pregunta. Lo que consigan no va a ser proporcionado a la condición de nuestra región, ni será mesurado. Nadie gastaría las ¾ partes de su presupuesto en transporte en un solo viaje al año, cuando en realidad necesita ir a trabajar cada día y tiene que pagar impuestos para que le traigan lo más cerca posible comida, ropa, muebles, electrodomésticos y otras cosas.

La tercera pregunta la responde esta noticia: La Junta de Extremadura ha firmado un pacto con ADIF, lo que le va a suponer un desembolso de cuatro millones de euros en 20 años, no para la reapertura, sino todo lo contrario, para convertir el trazado entre Baños de Montemayor y Plasencia en vía verde. Esto contradice el quinto punto del Pacto por el Tren donde se dice que se estudiarán soluciones para la reapertura de la conexión ferroviaria Plasencia-Astorga. No se está invirtiendo, por tanto, en reabrir la línea, sino en destinarla a hacer un camino que dicen “natural”, uno más de los que tenemos en Extremadura.

En Extremadura somos a grosso modo, un millón de personas, pero nuestra densidad de habitantes por kilómetro cuadrado es muy inferior a la media del estado; nuestro dato es 25h/km2. Somos una región que necesita para lograr un desarrollo sostenible una buena planificación, que tenga en cuenta nuestras dificultades, que sea honesta con nuestra población (somos una gente muy inteligente) y que no se nos venda vanidad. Los usuarios potenciales de un AVE se han calculado en 40.000 personas extremeñas, y eso no puede estar por encima de las necesidades de 960.000 que somos el resto, y que somos quienes necesitamos conectarnos dentro de la región.

Desde el Movimiento Tren Vía de la Plata nos proponen una semana de Lucha por un tren público, un tren que conecte Extremadura internamente y que conecte Extremadura de norte a sur y de este a oeste, y será esta semana hasta el 19 de noviembre. No dejen de acudir si les queda cerca porque les darán una información veraz, digna de nuestra inteligencia.

Mis diez razones para ser antinuclear

La desinformación es la norma en las zonas donde existe minería de uranio o centrales nucleares, la información que nos llega es gracias a filtraciones y lo más habitual es que los máximos responsables no acudan cuando son citados. Este 2016 lo hemos vivido dos veces, tanto en el Parlamento nacional, como en la Asamblea de Extremadura donde fue citado el presidente del CSN Fernando Marti, pero no acudió

Hace diez años coincidí con un joven ingeniero que trabajaba para la NASA y que se esforzó en convencerme de que la energía nuclear es buena, limpia y barata. Aquel joven ingeniero trabajaba en un proyecto cuyo objetivo era encontrar el modo de hacer llegar los residuos nucleares al sol. Puede que esto que les cuento les suene a ciencia ficción o a guasa, pero les aseguro que aquel joven no estaba de broma. Las personas que no disfrutamos del don de una mente científica solemos sentirnos deslumbradas ante quienes pueden descomponer el mundo en ecuaciones, sin embargo debo reconocer que en aquella ocasión no fue mi caso. Si la solución más segura que encuentran las mentes privilegiadas para los residuos nucleares es sacarlos del planeta, hay algo que esas mentes no están viendo con claridad. Considero que carecer de una mente científica no es un gran drama, las humanidades también pueden aportar su granito de arena a los grandes dilemas de la modernidad. Por ello, voy a compartirles mis diez razones para ser antinuclear.

Es generaliza la relación de minería de uranio o asentamiento de centrales nucleares con zonas empobrecidas, ya sea en país de África o en los territorios de los pueblos originales en el caso de USA o Australia, o en las zonas más pobres de la Unión Europea. Esta clase de discriminación es altamente sospechosa.

Los residuos nucleares también se almacenan en las zonas más débiles económicamente, dentro de poblaciones que precisan de las compensaciones económicas que se obtienen por vivir cerca de una fuente de radiación que va a durar miles de años. Si le sumamos lo anterior, parece que en lo que respecta a la energía nuclear, las clases sociales existen y los DDHH son continuamente vulnerados.

Los reactores nucleares liberan radiactividad en el aire y en el agua de forma continua para su correcto funcionamiento (sin necesidad de accidentes aunque nos hacen creer lo contrario) y ese mínimo pero constante fluido expone a todas las criaturas vivas a las radioactividad, que pasa por la tierra, por el agua y por el aire. Una animalista como yo no puede ignorar esto.

Observo que las normas sobre la radiación o la seguridad se relajaron constantemente pese a que tenemos ya ejemplos más que suficientes de los peligros que entraña un accidente nuclear: Chernobil o Fukusima entre los que más acuden a nuestra mente.

Desconocemos aún un método seguro para manejar los residuos nucleares, bien sea para eliminarlos o para neutralizarlos de forma permanente. Ignorar esto pone en evidencia la locura que significa este jugar a ser dioses en que nos hemos empecinado.

Sabemos que la energía nuclear es causante de gran número de enfermedades mortales, y que los casos de cáncer y de mutaciones genéticas aumentan en las zonas donde hay minería de Uranio o centrales nucleares.

Donde se produce un accidente nuclear no hay otra opción que abandonar el lugar, tenemos el ejemplo de Chernobyl actualmente un vasto desierto, pero que significa un elevado coste monetario de más de 350 mil millones de dólares.

Mover los residuos nucleares es un actividad de alto riesgo y sin embargo es algo que se hace de forma continuada porque los tratamientos necesarios para su almacenaje rara vez pueden realizarse en el mismo lugar en que se producen.

La desinformación es la norma en las zonas donde existe minería de uranio o centrales nucleares, la información que nos llega es gracias a filtraciones y lo más habitual es que los máximos responsables no acudan cuando son citados. Este 2016 lo hemos vivido dos veces, tanto en el Parlamento nacional, como en la Asamblea de Extremadura donde fue citado el presidente del CSN Fernando Marti, pero no acudió. La energía nuclear no rinde cuentas a la democracia.

A partir de los 30 años de funcionamiento, cuando se amortizan la centrales nucleares, los propietarios de éstas pagan 1,5 € por kWh producido, mientras que lo venden a unos 5,5 € al mercado de la electricidad. Una empresa así es el sueño de cualquiera que ponga los beneficios económicos por delante del bienestar de las personas, de los animales y del equilibrio ecológico. Es el reflejo de todo cuanto de perverso hay en nuestra sociedad.

Mercados contra Estados (II)

Pero, ¿y si miramos desde el interés de la persona trabajadora? La pobreza lleva aumentando en la UE desde 2007 pero las corporaciones están buscando el modo de optimizar sus beneficios, por lo que el riesgo en el proceso es la pérdida de protección laboral y ya sabemos que han creado el mecanismo que les permitirá presionar a nuestros gobiernos.

Como ya decíamos, el Tratado de Comercio e Inversión Transatlántico (TTIP) es semejante a un prisma, ya que afecta a muchos e importantes aspectos de nuestra vida. Es por eso que se impone la necesidad de hablar de él, difundirlo entre nuestras amistades, en nuestras conversaciones casuales o en las cenas familiares. Porque de llegar a hacerse con el control de nuestro sistema comercial, nuestra vida, la de las personas corrientes comenzará un retroceso social tal vez comparable al que sufrieron las ciudades romanas a la llegada de los pueblos bárbaros.

Creo que después de haber expuesto la semana pasada las consecuencias de la implementación de ISDS (del inglés investor-state dispute settlement) ese sistema de arbitraje internacional entre los mercados y los estados, pero saltándose las instituciones nacionales, nos toca hablar de empleo ya que el paro es ese problema que siempre ocupa nuestras prioridades en todas las encuestas, por lo que es razonable preguntarse ¿como afecta el TTIP al empleo? Pero sobre todo, es importante hacer bien las cuentas porque el empleo es el chantaje con el que nos manipulan más frecuentemente.

Este año el Parlamento Europeo ha publicado un estudio que han elaborado desde sus servicios de investigación y que esta disponible para leer en este enlace: http://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/STUD/2016/578984/IPOL_STU(2016)578984_EN.pdf

Como suele suceder en este tipo de estudios que barajan tantas variables, las conclusiones no son claras. A veces las personas de a pie tenemos la sensación de que el lenguaje oficial de las administraciones públicas es la ambigüedad, pero si nos vamos a la página 41 podemos leer lo siguiente: «Es muy probable que el TTIP implique un ajuste muy costoso para las/os trabajadoras/es.»

En la pagina 10 nos dice:

“ … en la mayoría de los estudios cuantitativos sobre el impacto del TTIP muy pocos de ellos incluyen estimaciones sobre su influencia en el número total de trabajos. (…) Más bien se centran en el aumento de la eficiencia a largo plazo y aventuran que ello se traducirá en un aumento salarial y precios más bajos.”

Pero, ¿y si miramos desde el interés de la persona trabajadora? La pobreza lleva aumentando en la UE desde 2007 pero las corporaciones están buscando el modo de optimizar sus beneficios, por lo que el riesgo en el proceso es la pérdida de protección laboral y ya sabemos que han creado el mecanismo que les permitirá presionar a nuestros gobiernos. Traducido en cifras ese ajuste significa la pérdida en los países de la Unión Europa de más de un millón de puestos de trabajo. Y también para USA salen mal las cuentas, pues se calcula que los puestos de trabajo que se pueden perder allí están sobre los 715.000. Pero lo más duro es que se reconoce que estas personas desempleadas, no van a lograr nuevos empleos.

Y para terminar apliquemos una mirada con perspectiva de genero. Es suficientemente conocida la situación de precariedad de la mayoría de las mujeres en Europa, pero si necesitan datos actualizados, estos días ha visto la luz el informe “Más visibilidad de las mujeres en la Europa 2020” que han realizado Graciela Malgenisi (EAPN -Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social España) y Letizi Cesarini-Sforza (EAPN Italia) con datos y testimonios de ambos países. Los porcentajes indican que el 24,2% de la población de la UE se encuentra actualmente en riesgo de pobreza o exclusión social, siendo el 26% mujeres, frente al 23,9% de hombres.

Sin embargo también escucharán voces que defienden lo contrario, y nos dicen que la implantación del TTIP creará en España 350.000 nuevos empleos en un plazo de cinco años. Esto lo hacen basándose en el Modelo de Equilibro General Computable CGE por sus siglas en inglés (Computable General Equilibrium) que se calibra en una computadora, aplicando las variables que se desea analizar desde un supuesto que parte de una premisa sencilla, pero carente de lógica, la economía de una nación como un espacio cerrado. Para construir la plataforma virtual que permita calibrar el modelo CGE a estudiar, se construye un paisaje económico sobre cuatro premisas que establecen un “equilibrio general”: a) las demandas igualan a las ofertas en todos los mercados; b) ningún sector productivo tiene beneficios positivos; c) todos los agentes supuestos cumplen con su restricción presupuestaria; y d) el sector externo de la economía está equilibrado. ¿Donde se ha visto algo así en el día a día de la economía capitalista?

Cualquier persona puede ver que este modelo es una manipulación y no logro entender, como es posible, que concienzudos economistas y prestigiosos estadistas nos quieran engañar con mentiras tan simples. Pero lo hacen.

Mi sugerencia para ellos y para ustedes; lean “Si las mujeres contaran” (If Women Counted) de la economista Marilyn Waring (1988) y empecemos a poner en los balances monetarios todo el trabajo que las mujeres entregamos gratuitamente, y que esas cuentas pasen al libro del Debe de las corporaciones, sólo entonces podremos hablar de cuentas claras.

Mercados contra Estados (I)

«Estamos asistiendo a una lucha de poder, otra vez. El TTIP es un peligro para la democracia, los intereses de las corporaciones avasallan los derechos de la ciudadanía. Este tratado establece una cláusula llamada ISDS (del inglés investor-state dispute settlement) solución de conflictos inversor – estado, que viene a ser un sistema de arbitraje internacional de las diferencias entre los mercados y los estados».

No tengo encuestas actualizadas sobre cuantas personas han escuchado hablar del TTIP, las últimas a las que he tenido acceso decían que siete de cada diez personas no han oído hablar nunca del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés) y sin embargo es un trato crucial en nuestras vidas. Lo nombran “Caballo de Troya”, “Tratado Vampiro” o “Constitución de las Multinacionales”.

Si hasta ahora los poderes financieros miraban con indiferencia el hambre en África, en Asía o en América Latina, ha llegado el momento de extender su mirada indiferente hacia Europa o Norteamérica. Se escudan en la perversidad del anonimato, las cuentas no les salen para hablar de crecimiento financiero, recuerden lo que nos decían en abril de 2012 desde el FMI

El impacto financiero del riesgo de «longevidad» del Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial (GFSR por sus siglas en inglés), considera «esencial» permitir que la edad de jubilación aumente a la par de la longevidad esperada, algo que podría ser impuesto por los gobiernos o realizarse mediante la oferta de incentivos a los particulares para que posterguen su jubilación.

Y quiero subrayar la última frase, podría ser impuesto por los gobiernos o realizarse mediante la oferta de incentivos a los particulares , claramente… si no lo hacen los Estados, pueden hacerlo los Mercados.

Circula por internet un cálculo según el cual, con el 40% de las grandes fortunas mundiales podría pagarse la deuda generada por la ilusión especulativa de los bancos, y con eso volveríamos a estar donde estábamos ¿Y entonces, por que no lo hacen? Ustedes, clase media o media-baja como yo suponen que quedarse con el 60% de una gran fortuna continúa siendo una gran fortuna, pero no. Definitivamente creo que hay dos razas en el ser humano: Homo sapiens habet y homo sapiens est.

Estamos asistiendo a una lucha de poder, otra vez. El TTIP es un peligro para la democracia, los intereses de las corporaciones avasallan los derechos de la ciudadanía. Este tratado establece una cláusula llamada ISDS (del inglés investor-state dispute settlement) solución de conflictos inversor – estado, que viene a ser un sistema de arbitraje internacional de las diferencias entre los mercados y los estados. Este “tribunal de arbitraje” estará formado por tres componentes que ni siquiera son jueces, sino abogados sin formación para ser jueces y que serán elegidos por las corporaciones, pero su juicio será inapelable. Esta cláusula da la posibilidad de que una corporación pueda querellarse contra un estado por pérdidas reales o por supuestas pérdidas futuras; y lo hacen fuera de la jurisdicción de este estado y sin haber pasado por ellas en ningún momento, si este establece leyes que pongan freno a sus intereses comerciales, pero no sólo eso, puede suceder que un estado pueda verse obligado a pagar multas millonarias por subir el salario mínimo. Esta cláusula alcanza también a los gobiernos regionales y municipales.

No vivimos en un mundo perfecto, ahora mismo nuestra economía funciona al servicio del 1% de la población, mientras la riqueza de la mitad más pobre se ha reducido en un billón de dólares, un 38% desde el 2010. Las 62 personas más ricas del mundo han visto aumentar en más de 500.000 millones de dólares su riqueza, hasta alcanzar la cifra de 1,76 billones de dólares.

Por eso, quién nos gobierne no nos es indiferente, nuestra parcela de poder se hace mayor frente a los políticos (nos necesitan) que frente a los mercados (tienen 7 mil millones de personas a las que explotar), de modo que si se me permite, yo sugeriría un ejercicio de responsabilidad.