37 días. Diario literario de una radioterapia

Portada

Me acaban de publicar en la Editora Regional de Extremadura, dentro de la colección ORBITAL que son texto en formato virtual.

Dice en la pagina de descargas:
37 días. Diario literario de una radioterapia es el modelo transparente de una de las posibilidades de la autoficción, pero sobre todo de las posibilidades de la literatura: el relato de un tratamiento tan duro bajo la forma de dietario permite el efecto sanador de aquello que se vive sin entender, pero que en la conjunción de voces reales y leídas adquiere, por una vez, sentido y, sobre todo, sensibilidad. 37 días es, al tiempo, un fragmento de la vida transformada por la literatura y una invitación al diálogo, la contemplación y la gratitud.

Pueden descargar el libro en este enlace: https://extremadura.ebiblio.es/resources/626be51e4e03b70001362a7b

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Contar para madres

Tengo algunos espectáculos prefijados, sesiones de cuentos que he trabajado y que encajan como un engranaje perfecto gracias al paso del tiempo y al uso, porque han ido, de tanto contarlos, logrando conformar un micro universo en equilibrio. Son mis apuestas seguras, son esas sesiones donde sé que aunque nadie cuenta el mismo cuento dos veces, me siento a salvo de mi misma. A salvo de este síndrome de la impostora que me acompaña desde hace veinte años.

Pero a veces sucede, demasiadas veces sucede, que me piden algo especifico para el lugar, el día o un público concreto. Estoy acostumbrada también a eso, a preparar una sesión de cuentos en cinco días, a lanzarme sin elástico de seguridad, y a temblar de miedo tras la sonrisa justo antes de empezar. Pero, reconozcámoslo, la vida es un desafío continuo y vivir del cuento no es solo cobrar por algo a lo que la gente no otorga demasiado valor racionalmente – aunque después a todo el mundo le gusta demasiado – es también literalmente estar recorriendo el viaje del héroe a cada paso, es estar viviendo el cuento.

A veces, las sesiones a la medida resultan un tanto forzadas, y uno las termina sin ganas de repetir, pero otras veces, las sesiones a la medida resulta que son a tu medida. Eso me ha sucedido a mí con un encargo extraordinario que me han hecho desde el espacio infantil «El camino» de Cáceres. Ustedes pensarán que me pidieron algo sencillo como contar a bebés – toda persona que se precie de ser cuentacuentos sabe como contar a bebés – o un cuentacuentos de 3 a 6 años, o quizás un cuentacuentos con magia para una fiesta… son las ideas lógicas que uno maneja al pensar en un espacio infantil. Pero la verdad es que además de personas pequeñas, los espacios infantiles se nutren y sostienen por las familias que confían en ellos, y reconozcámoslo, a día de hoy, tristemente, se nutren y se sostiene por el aporte extra – no solo monetario – que hacen las madres.

De modo que en «El camino» se propusieron hacerles un regalo, y ahí aparezco yo, porque el regalo era una sesión de cuentos solo para madres.

Eso sucedió el día 3 de mayo y a día de hoy todavía lo estoy disfrutando. Cuando me lo propusieron dije que sí sin dudarlo. Hay un cuento de las mil y una noches que cuento muchas veces, «La mujer más bonita del mundo» y la propuesta me lo trajo a la cabeza inmediatamente. Si ya tenia uno, no iba a ser difícil encontrar tres más. Ya lo he explicado muchas veces, a mí en una hora me caben cuatro cuentos y el diálogo con quien escucha porque sé que es necesario para digerir las historias poder conversarlas.

Y llegó el día, y me vestí de negro que es mi uniforme de trabajo, y tome los fulares adecuados, tengo unos cuarenta fulares de diferentes colores y texturas para poder acompañar mis cuentos, aunque cuentos tengo más de cien en la cabeza, de modo que si los contará todos seguidos tendría que repetir pañuelos.

Salí de casa con una ramita de menta, para crear ambiente, y con la boca seca de los nervios. Y llegué a un espacio desconocido, que tuve que hacer mío en menos de un minuto, y acomodar a las personas que acudían a recoger su regalo vestidas con ropa cómoda. Ella no sabían que debían esperar, y yo no sabía como iban a recibirlo.

Y empezamos.

Diez días después aún me mantengo en ese espacio de acogida y escucha. No creo que pueda olvidar, salvo enfermedad mental, esa sesión de cuentos en la intimidad de un vinculo secreto. ¿Será así como se sienten las personas que pertenecen a un club selecto donde hay que pasar grandes pruebas para entrar? Allí estábamos, todas madres de diferentes maneras, yo contando desde la experiencia de una maternidad de treinta años, ellas escuchando desde sus maternidades diversas, algunas tan extrañas que son madres a tiempo parcial de los hijos de otras personas, lo que no significa que no den todo lo mejor de si mismas en el compromiso de hacer de esas personas pequeñísimas, personas felices que viven en plenitud mientras descubren una parte del mundo de su mano.

Algo de eso sucedió aquella noche. Algo de esa plenitud del descubrimiento nos unió a través de los cuentos. Algunos de tradición oral, otros cuentos de autor y uno, el más largo, un cuento-experimento que se creaba a si mismo al ser nombrado… «¿De donde vienen las madres?»

– Por favor, dime un lugar.

– Y ahora tú, dime una característica personal o una emoción.

Con esas dos cosas, no sé de donde, o quizás sí lo sé – de ser hija, de ser madre y de llevar toda la vida contando cuentos – montaba un microcuento en decimas de segundo, y luego una vez más y otra.

Y luego escucharlas. Que a veces, parte importante de contar es ser también receptora de todo lo que los cuentos remueven dentro de la gente, emociones que necesitan ponerse en palabras para descubrir como bien dice Rosa Montero, dos verdades universales, una que todas somos iguales y dos que todas somos diferentes.

Lunes feministas de marzo, empezamos el 7

Con motivo de la celebración el 8 de marzo del Día de la Mujer, la Biblioteca Pública de Cáceres «A. Rodriguez-Moñino y María Brey» propone la creación de un grupo de debate y reflexión sobre feminismo. La actividad se plantea a modo de tertulias temáticas alrededor de textos reflexivos del feminismo que nos acercan a nuestra propia historia.

Serán charlas-coloquios para descubrir el papel de la mujer en las sociedades del pasado, del presente y del futuro, apoyándose en libros de especialistas, estudiosas y pensadoras.

Las actividades serán coordinadas por la escritora, lectora y activista, Carmen Ibarlucea.

Y se celebrarán:

  • todos los lunes de marzo en la sala Vicente Paredes (planta baja)
  • a partir de las 18:30 h
  • Aforo 15 plazas
  • entrada libre hasta completar aforo

El lunes 7 de marzo comenzaremos con la lectura «El hombre prehistórico es también una mujer» de Marylène Patou-Mathis; un acercamiento a la arqueología de género que abre una reflexión sobre los roles de la mujer en las sociedades primitivas y en el mundo en general.

No es necesario haber leído antes el libro; en las charlas se entregarán textos que servirán de punto de partida para el debate y la discusión.

20 de marzo Día de la Narración Oral

El Día Internacional de la Narración Oral es un celebración mundial del arte oral de la narración, también denominado cuentacuentos. Se celebra cada 20 de marzo, coincidiendo con el equinoccio. Y la forma de celebrar es sencilla y asequible a todo el mundo… simplemente hay que contar cuentos. Si logras reunir a tanta gente como sea posible para compartir historias, escuchar y contar, contar y escuchar estás haciendo realidad la celebración.

La idea es que en todos los rincones del mundo, a lo largo del día y de la noche, los cuentos contados en diferentes idiomas sean los protagonistas, haciendo realidad una tradición que es tan vieja como la misma humanidad, y que quizás sea uno de nuestros rasgos más peculiares.

Otra característica de este día es que los eventos se comparten tanto para inspirar a otras personas, como para posibilitar el aprendizaje compartido.

Yo hago mi parte y os dejo un cuento desde mi canal de youtube para celebrarlo

Almaraz o cómo negar la realidad

Publicado en El Salto Diario

El mismo día en que se conmemoraba el aniversario del accidente de la central nuclear de Fukushima, en nuestra región se presentaba una plataforma pronuclear pidiendo la prolongación de la actividad de las obsoletas instalaciones de Almaraz I y II.

No sabemos si lo han hecho a propósito, pero realmente es muy desconcertante. El mismo día en que se conmemoraba el aniversario del accidente de la central nuclear de Fukushima, en nuestra región se presentaba una plataforma pronuclear pidiendo la prolongación de la actividad de las obsoletas instalaciones de Almaraz I y II.
Seguramente la Plataforma Ciudadana Vida ha pensado que vivimos en una sociedad tan poco informada, que se nos iba a pasar por alto esta coincidencia que parece sobre todo una burla. Y sé que no soy la única habitante de Extremadura que se siente burlada.

Una plataforma que juega con el uso de las palabras y se denomina VIDA, cuando sabe que lo que está pidiendo es prolongar el uso de unas instalaciones obsoletas “como mínimo hasta 2030”. Aunque estoy totalmente de acuerdo con su petición de que se elabore un “proyecto alternativo bien hecho” para “toda la gente que trabaja” en la central. Aunque silencian que el desmantelamiento en sí mismo ya da trabajo, por lo que la búsqueda de alternativas será un incentivo para afrontar el desempleo actual de la comarca.

No obstante, es de agradecer la claridad en las cifras sobre el número de puestos de trabajo que la central general actualmente, unos 1.000 trabajos directos y 2.500 indirectos. Aunque nos sorprende el materialismo extremo de estas declaraciones en su manifiesto: “no existe ningún dato que nos asegure la creación de un tejido industrial en la comarca” equiparable en “calidad” y “cantidad al que genera la central”. Nos dicen en su manifiesto que la central nuclear “contribuye al entorno con 45 millones de euros anuales”, creo que con ese dinero la Comarca de Campo Arañuelo podría estar contratando un buen equipo creativo para diseñar un futuro dentro del «Green New Deal», aunque sea solo para compensar.

Si tan buena es la central nuclear, ¿por qué la tasa de desempleo en Navalmoral de la Mata es del 23% aproximadamente? Curiosamente es la misma media de desempleo que tenemos en la provincia de Cáceres en su conjunto.

A la nueva Plataforma se han unido en sus peticiones los ayuntamientos de la Comarca de Campo Arañuelo, la Agrupación de Municipios Afectados por Centrales Nucleares (AMAC) y el Comité de Empresa de Almaraz. A los ayuntamientos de la Comarca de Campo Arañuelo se les viene preguntando reiteradamente, desde el Foro Extremeño Antinuclear, en qué han invertido el dinero que se ha destinado, durante todos los años de funcionamiento de la central nuclear, para la búsqueda de alternativas. ¿Dónde están las cuentas? ¿Dónde están las inversiones realizadas en estos cuarenta años?

¿Por qué esa insistencia en que el cierre de la Central Nuclear conlleva pérdida de empleo? Desmantelar Almaraz, como cualquier otra central, es un proceso largo que en los primeros años va a producir un incremento en los puestos de trabajo. Pero quizás lo que más nos indigna como ecologistas es la manipulación que se hace de los argumentos. Esta Plataforma dice en su perfil de facebook que la “continuidad de la C.N. Almaraz no solo debe ser por los puestos de trabajo que genera, no solo debe ser porque es el motor económico que sustenta nuestra Comarca y parte de Extremadura … También debe ser por evitar los gases de efecto invernadero que tanto daño están haciendo a nuestro querido planeta. No existe alternativa libre de gases de efecto invernadero a la energía de base que produce Almaraz.” Es cierto que no hay emisiones de CO2, pero si hay escapes radioactivos y unos riesgos que cada día que pasa se vuelven más posibles.

Tenemos dos ejemplos de accidente graves. El primero Chernobyl, accidente que según la industria nuclear no podía ocurrir, y veinticinco años después Fukushima, del que el 11 de marzo se han cumplido 8 años. Es trágico que el mismo día 1.500 personas se manifestaran pidiendo alargar la vida la C.N. de Almaraz. Parece que la Plataforma Vida olvida que en el accidente de Chernobyl la lluvia radioactiva llegó hasta Irlanda, aunque Ucrania, Bielorrusia y Rusia fueron los países más afectados, recibiendo el 63% de la contaminación. Eso significa que de haber un accidente en Almaraz I o II, toda Extremadura se vería afectada, y Castilla y León, Castilla La Mancha, Andalucía y Portugal, que es un país que decidió en una consulta popular no hacer uso de la energía nuclear. Un país que ha tomado el camino de las energías renovables y que muchos días alcanza el pleno abastecimiento mediante estas, y sin embargo puede ver devastada su sostenibilidad, su economía y la salud de su población por la cortedad de miras de sus vecinos más próximos.

En el comunicado del Foro Extremeño Antinuclear se dice: “Hemos hipotecado una comarca durante siglos. Nuestro legado será que otras personas pagarán muy caro el supuesto nivel de vida, que no bienestar, de quienes trabajan en una empresa subvencionada y que beneficia a una élite. Los residuos deberán ser vigilados y gestionados por varias generaciones”.

El portavoz de Vida ha asegurado que con la central «no hay ningún problema de salud» porque “el reactor I es el más seguro de Europa” ya que se han invertido “600 millones de euros” en su reforma. No quiero ser incisiva pero ¿no son un poco caros esos puesto de trabajo y esta energía?

En el manifiesto aseguraban que es posible alargar la vida de la central “hasta los 60 u 80 años”. Ante esto solo queremos decir una cosa: el plutonio necesita más de 24 mil años para reducir al menos a la mitad su intensidad.

Proyectan 230 minas en Extremadura y la gente se organiza para decir ‘no’

Publicado en El Salto Diario

La Asamblea de Extremadura ha iniciado una ronda de escucha en referencia a los proyectos mineros que están en tramite en nuestra región. Por ahora, han comparecido las plataformas ciudadanas de La Raya, Las Villuercas y Sierra de Gata para mostrar su oposición a las minas a cielo abierto que se han planteado en estas zonas.

La Asamblea de Extremadura ha iniciado una ronda de escucha, como es su obligación, en referencia a los proyectos mineros que están en trámite en nuestra región. Por ahora, han comparecido las plataformas ciudadanas de La Raya y Las Villuercas para mostrar su oposición a las minas a cielo abierto que se han planteado en estas zonas.

La Plataforma Salvemos Las Villuercas estuvo en la Comisión de Administración Pública, donde se está tratando la Ley para la Agilidad de la Administración en Extremadura, en la que se recogen propuestas de agilización que dan facilidades a las grandes empresas y que limitan la participación ciudadana recortando los periodos de alegaciones.

A la Comisión de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias, Territorio y Administración Local, Urbanismo y Transporte acudió la Plataforma La Raya Sin Minas. Ambas plataformas expusieron sus razones para oponerse a los proyectos mineros en nuestra región, que suman un total de 230.

Mario Morales (al que pueden ver en el vídeo) habló en nombre de Salvemos las Villuercas, con un poema-alegato del que destacamos el siguiente fragmento:

Vengo con un discurso campesino, /Con un llanto de amor a nuestra tierra, /Un homenaje agradecido a nuestros antepasados labriegos, hortelanas y cabreros. /Vengo a suplicar el amparo de todos ustedes. /Tenemos mil razones para pedir su socorro, pero no son las razones las que impulsan nuestro mundo. /Estoy aquí con un mandato desesperanzado.

La Plataforma La Raya Sin Minas, que abarca la zona de Valencia de Alcántara, Alburquerque, La Codosera y San Vicente de Alcántara, ha llevado sus argumentos, y el más sorprendente (y triste) es el de salvar las pedanías de Jola, Alcorneo, La Aceña de la Borrega y La Nave que, de llevarse adelante los proyectos mineros, están abocadas a desaparecer total o parcialmente, ya que al quedar dentro de la zona a horadar se destruirán las viviendas y también quedarán afectadas las actividades económicas que se están realizando allí en la actualidad: negocios, bares, restaurantes, casas rurales, una almazara recientemente renovada en toda su maquinaria y el camping que posee la Junta de Extremadura.

Los defensores de estas iniciativas mineras las presentan como una “oportunidad de desarrollo”, prometiendo empleo y riqueza en abundancia en zonas asoladas por un desempleo endémico, una despoblación y un desinterés político crónicos, y definen la realidad de estas tierras como “zonas rurales y poco educadas” (términos empleados en el Metalic Mining Hall celebrado en Sevilla en 2015), confiando en la supuesta ignorancia de los habitantes para vender proyectos que no van a dejar en la región riqueza significativa, ni perdurable. Y lo poco que dejen será a costa de destruir el entorno y una forma de vida ancestral, una forma de vida sostenible con plenas garantías.

Marisa Prudencio: “La humildad y la verdad me parecen revolucionarias”

Publicado en El Salto Diario

Hablar con Marisa Prudencio es una delicia que puede hacerte perder la noción del tiempo. Tal vez por ello, la cosa se alarga y transita de aquí para allá, saltando de su infancia a la Transición extremeña, de Mujeres Sembrando a la historia reciente de una Mérida sobrevenida rompeolas de todas las Extremaduras. 


Marisa Prudencio es, a sus 62 años, un referente en Mérida y en Extremadura. Una mujer inteligente, libre y solidaria a partes iguales. Alguien que no ha olvidado nunca de dónde viene, y que sabe que la sororidad (la solidaridad entre mujeres dentro del sistema patriarcal) es una herramienta imprescindible para liberarnos, porque mientras exista un sistema de opresión, la única forma de resistir, y a la vez crear una nueva realidad, es haciéndolo de forma colectiva. 

Cuéntame el principio, ¿quién es y de dónde viene Marisa Prudencio?
Mi madre es de Alburquerque y mi padre de Villar del Rey. De mi padre siempre recuerdo con dolor que en su DNI o en su cartilla militar ponían “de profesión bracero”, y eso me parecía muy injusto porque él hacía un trabajo cualificado, era un hombre que conocía el campo y a los animales. Sabía cuidar. Y nada de esa sabiduría se reconoce en la palabra “bracero”. A mí, que la profesión de mi padre apareciera así siempre me impactó, luego con el tiempo, cuando supe que eso significaba prestar los brazos, entendí plenamente la razón, aquella etiqueta no le hace justicia. 

Esas son mis raíces. Tanto la familia de mi padre como la familia de mi madre se dedicaban a trabajar en el campo. Su especialidad era cuidar de las ovejas y de los cerdos, que por cierto requiere toda una técnica, una especialización que mi padre conocía perfectamente. 

Háblanos de tus primeros años.
Mis padres trabajaban en el campo, en la dehesa. Mi madre se fue a Villar del Rey para tenerme en casa de mis abuelos, y a los ocho días, en cuanto estuvo medianamente recuperada del parto, se volvió a la finca  «Barrera», en el término municipal de Alburquerque, donde vivíamos. Mis primeros seis años los pasé en esa finca donde después, curiosamente, se rodó la película Los santos inocentes. Yo siempre digo que esa película es impactante, pero que no refleja toda la realidad de la servidumbre en su crudeza, y he tenido que discutir con mucha gente cuando me dicen que la película está exagerando. No, esa película es fiel a una realidad que no era de Extremadura sino de todo el Estado español, e incluso suaviza muchas cosas.

Como cosa curiosa se me ocurre comentar, porque yo tengo recuerdos de esa edad y de mi vida en la finca, lo que pasaba con los perros que eran compañeros de fatigas en el pastoreo. Eran una ayuda imprescindible en el trabajo del campo, sin embargo, cuando venían los señoritos a cazar obligaban a los pastores y a los porqueros a mantener a los perros atados durante su estancia. A mí aquello, ya con seis años, me parecía atroz porque hacían que el trabajo de la gente se volviera una sobrecarga, y negaban a los animales una vida digna junto a los humanos.

De aquel tiempo recuerdo que el comercio que llegaba a las fincas era principalmente el pan o los alimentos que no producíamos por nosotras mismas. Venía el recovero, un oficio que se ha perdido, y aunque venía cargado con todo lo que nosotros no podíamos conseguir por nuestros medios, igual se iba cargando las cosas que nosotros producíamos y otras personas necesitaban. Mi madre en concreto hacía un pan delicioso en un horno de leña que había construido mi padre, de modo que nosotros pan no comprábamos. Nuestra comida más habitual eran los garbanzos, además teníamos un huerto para la familia y gallinas que corrían por allí, a las que alimentábamos y ellas a cambio nos daban huevos.

Con aquella vida bastante autosuficiente, pero aislada, no había muchas oportunidades para acercarse a la cultura, y fue por eso que yo no aprendí a leer y a escribir bien hasta los 14 años. Cuando digo “bien” me refiero a tener una buena comprensión lectora.

De modo que ya estamos en tu adolescencia. ¿Cómo fueron esos años? ¿Cambió mucho tu vida?
Sí, a los 14 años llegué a la ciudad de Badajoz para trabajar. Entré en una casa como interna, pero podía ir a la escuela por la noche y fue en las clases nocturnas donde comencé a dominar el arte de la lecto-escritura, y también empecé el proceso de comprender el mundo en el que vivimos. Después, con 17 años, mi familia se trasladó a Mérida, porque mi padre vino a trabajar a una granja. Mi madre limpiaba por horas y yo comencé a trabajar en una fábrica de envases metálicos, un trabajo que me pareció de alguna forma liberador respecto a lo que había vivido hasta entonces. En esa época, mi hermana, que era ocho años más pequeña que yo, pudo estudiar incluso una carrera. Ella hizo magisterio con la ayuda y el apoyo de toda la familia. Lo cuento así porque, desgraciadamente para ella, mi hermana tuvo dos madres, porque, claro, con la diferencia de edad yo también ejercía una autoridad sobre ella y mi madre ha sido siempre una mujer muy, muy fuerte, con una fortaleza interior que se manifiesta incluso ahora que ya tiene 87 años y sigue viviendo sola y siendo autónoma. Así que mi hermana tuvo que aguantarnos a las dos [ríe]. 

¿Es la fábrica la que te abre los ojos a la conciencia social?
Tener un trabajo donde hay tiempos fijos, de entrada y de salida, y por lo tanto espacios personales es un gran paso. Y yo, a mí llegada a Mérida, aproveché ese espacio y me integré en una comunidad cristiana de base. Fue allí donde entre en contacto con los movimientos vecinales. La calle, el barrio y la comunidad de base son para mí una verdadera Universidad. Cuando a los catorce años aprendo a escribir y a leer, descubro que estoy llena de deseo de saber. Siempre tengo una curiosidad que es como un pozo sin fondo, y este deseo de saber que me ha acompañado toda la vida, sigue aquí.

Te estoy hablando del momento en que comienza la Transición y mi familia vive en un barrio donde la gente está empezando a organizarse. Yo había visto en mi familia que todo el mundo vivía como podía, niñas que crecían con sus abuelas y abuelos, o solo con sus madres porque se iban los hombres a trabajar a Suiza, Alemania u otras partes de Europa, esa era la realidad de mis amigas.

Mi padre siempre se negó a eso, a separar a la familia, tenía una sensibilidad especial. Esa elección, como todas, tuvo sus consecuencias. Eso suponía que al estar con ellos en el campo mi hermana y yo no tuvimos opción de estudiar, pero por otra parte, todos mis recuerdo de infancia son muy bonitos.

Marisa Prudencio mani

Cuando salgo al campo con mi pareja, a ella que es Ingeniera agrícola le asombra que yo sepa tantas cosas, y yo le respondo que mientras ella estaba en la escuela, en el instituto y en la universidad, yo estaba trabajando en el campo y teniendo todo el tiempo para mirar como los pájaros hacen sus nidos. Yo podía disfrutar de trabajar junto a mis padres y preguntarles. Gracias a eso sabía de cuánto tiempo estaba embarazada la burra y cuánto faltaba para el parto del burranquino, o las gallinas y los 21 días para que nacieran los pollitos. Y veía a mi madre preocuparse de los gatitos, y de buscar alternativas cuando a veces se quedaban sin madre y les buscaba una madre alternativa, que podría ser, por ejemplo, una perra que hubiera tenido cachorros, y criaba juntos a perritos y gatitos.

Supongo que por eso mismo, después de salir del campo, para mí dormir en una tienda de campaña es un placer, y escuchar al autillo mientras miras las estrellas ha sido siempre una de mis cosas favoritas. Algo que me hacía volver a la infancia. Ahora, con los años, me cuesta más dormir en el suelo [risas], porque luego no puedo levantarme.

Háblanos más de la comunidad de base.
En la comunidad de base me encuentro con gente muy variopinta. Entre esa gente había un cura que fue muy famoso aquí en Mérida, alguien que dejó huella en muchas personas de mi generación, Antonio Paniagua, que murió hace unos pocos años atrás. A los 22 años me caso y nos vamos a vivir a una barriada nueva, viviendas de VPO que tenían unas malas calidades que no se correspondían con lo que nos habían ofrecido. De modo que algunas gentes nos organizamos, nos responsabilizamos y formamos una asociación de vecinos en el Polígono Nueva Ciudad, en concreto en las 730 viviendas. De ahí sale un “máster” de presión social. Una noche nos encerramos en el Ayuntamiento entre quinientas o seiscientas mujeres, con nuestros hijos. Esa lucha la llevamos adelante uniendo a personas de diferentes ideologías, incluyendo a gente del Partido Comunista, y con personas como Ángel Calle, que luego fue alcalde de la ciudad con el PSOE. Gracias al encierro nos entrevistamos con el ministro de vivienda de esa época, Luis Gamir Casares, de UCD, y logramos algunas cosas.

Por la misma época, entré a trabajar en el centro de menores de Mérida, que entonces dependía del Instituto Nacional de Asistencia Social. Era el año 1982. Yo entré trabajando en la limpieza, pero a los tres o cuatro años hubo una promoción interna y participo en ella, y comienzo a trabajar en el equipo educativo con unos pequeños cursos formativos. Entonces las oposiciones no eran como son hoy, y yo estaba en el momento correcto, en el lugar adecuado, algo que agradezco porque mi vida ha transcurrido ligada a la infancia desprotegida, que es algo que me preocupa muchísimo. 

¿Ese es el trabajo que mantienes hasta ahora?
Siempre he vivido en la contradicción de estar aquí o de dejar este trabajo porque pienso una parte del tiempo que soy parte del problema, aunque por otra parte pienso que mi forma de trabajar aporta humanidad a este sistema, que no es el más adecuado pero es el que tenemos. Siempre me ha frenado para dejarlo el pensar que aunque sé que no lo voy a hacer mejor que nadie, también sé que no lo voy a hacer peor. Yo sostengo que los centros de menores no son el lugar adecuado para el desarrollo de una niña o de un niño, son como una jaula para un león. Creo, además,  que la humildad es revolucionaria, que siempre tenemos que aprender, también del niño que te dice “no me des un beso”. A mí, la humildad y la verdad me parecen revolucionarias. Por eso, cuando veo a alguien que saca pecho acerca de lo que sabe, me asusta, me preocupa y me hace alejarme de esos espacios faltos de humildad. 

Estamos hablando de los primeros años 80, del tiempo de la Transición, pero quiero situar mejor la época, que a veces se nos desfigura la memoria. En Mérida, desde 1974-75, que es cuando muere el dictador, ya hay mucho movimiento social que recorre la ciudad. Yo recuerdo que la primera vez que vi la bandera comunista en la calle fue en el entierro de Juan Canet Kolar, el abogado laboralista que murió en un accidente de tráfico muy dudoso. Iba junto a mi compañera Bienvenida Gómez Exposito, a Joaquín Macías Gómez y Francisco José Servan Fernández , en junio de 1977.

Eso era un caldo de cultivo que para mí era una ventana abierta a otros mundos posibles.
Cuando entro a trabajar en el centro de menores, la gestión la llevaba una comunidad de monjas Hijas de la caridad, que se comportaban como si aquello fuera suyo. Las nuevas trabajadoras comenzamos a denunciar las irregularidades. Obviamente, había de todo, y no todas las monjas eran igual en su capacidad de escucha, pero había demasiadas irregularidades. Afortunadamente, los centros de menores fueron de las primeras entidades cuya titularidad pasó al gobierno autonómico, y por aquel entonces muchas nos afiliamos a sindicatos. Mi padre, en esa época, ya estaba afiliado a CCOO, tras la fusión con la ORT. En esa época me presenté a las elecciones sindicales y estuve nueve años militando en el sindicato.

¿Cómo eran los menores entonces?
Durante mi tiempo de trabajo he vivido varias épocas, aunque siempre el problema es un problema de empobrecimiento, pero con diferentes matices. En los primeros tiempos llegaban niñas y niños que se habían quedado sin padres y no había familia que se hiciera cargo, pero habían tenido una vida ordenada, recibiendo cariño. Ahora, el empobrecimiento lleva aparejado un desorden psicológico que nubla la mente, que conlleva maltrato psíquico y físico. A los centros llegan los menores de los barrios limítrofes de las ciudades, donde viven siempre los empobrecidos, que están como están por la falta de reparto de la riqueza. La vida dentro de los guetos pone muy difícil salir adelante, adquirir una buena base cultural. Puedes ver que siempre vienen de familias que no participan de la vida de la comunidad, nunca están en las organizaciones políticas, sociales, sindicales u otras, y eso es porque no comprenden el mundo en el que viven.

Aunque no quiero que pensemos que el maltrato a la infancia es algo que solo se ve entre las personas empobrecidas. Yo escuchaba hace poco las declaraciones de Cayetano Luis Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, donde contaba cómo a los ocho años su hermano mayor le había dicho, fríamente, que su padre había enfermado, y días después, el mismo hermano le dijo “papá ya no está. Se ha ido al cielo”. Y vio el entierro de su padre por la televisión, sin que le hubieran permitido verlo, ni despedirse de él. Y tuvo que superar la muerte de su padre sin ninguna preparación y sin que la familia le aportará ningún consuelo.

Como anécdota, te contaré que en el 2012, cuando salta la noticia de que Froilán Marichalar y Borbón, que tenía 13 años, se ha disparado en un pie con una escopeta cuyo uso no estaba permitida a menores de 14, yo al llegar al trabajo les dije en broma a mis compañeras: “¿Ya habéis preparado la llegada del niño nuevo?”. Porque todas sabíamos que Servicios Sociales no iba a intervenir, pero si no hubiera sido hijo de la familia real, lo sucedido se hubiera considerado maltrato y hubiera estado con nosotras.

Pero esta sociedad todo lo mide en términos materiales, comer bien, tener una buena casa, y eso no es todo. En cambio, a una niña o un niño que entra en un centro de menores se le investiga todo, todo, todo. Se sabe de sus padres, de la madre sobre todo, cualquier mínima cosa o incidente. Se nos olvida muy a menudo que tenemos el compromiso social de atender al interés superior del menor. Esto me cabrea mucho porque es algo que se nombra mucho, pero que en nuestras administraciones es mentira. Y se nos olvida que en el momento de nacer un bebé está aportando a la sociedad y pagando impuestos, porque se compra desde antes de nacer, y solo para su uso exclusivo, ropa, pañales, muebles, etc. 

En esa época, cuando comienzas a trabajar en el centro de menores, ya eras madre ¿Cómo lo vivías?
Cuando entro a trabajar ya tenía mi hijo mayor un año, después vino mi hija. De modo que han crecido mientras cuidaba también a estas otras criaturas. Al contrario que muchas mujeres, yo siempre he querido que mis hijos crecieran, porque verlos pequeños me provoca mucha inseguridad. Luego se me dan estupendamente, pero a mi me gusta la adolescencia, me entiendo muy bien con las personas de 12 a 18 años.

El feminismo es importante para ti, ¿desde cuándo?
En el año 1993 tomo mucha conciencia de lo que es el feminismo y empiezo a ponerle nombre a muchas vivencias previas. Ese año entré en contacto con el movimiento cuando participo en una acción de Mujeres de Negro, una organización que aboga por la paz desde ahora mismo. Vamos ha hacer la paz y la vamos a hacer ahora. Mujeres de diferentes nacionalidades, serbias, croatas, musulmanas, cristianas, anarquistas… y estaban todas juntas porque su objetivo era conseguir la paz. Hacían cosas valientes, como ayudar a escapar a chicos que no querían ser soldados. Y podían hacerlo porque básicamente las mujeres somos internacionalistas, no queremos la guerra porque nosotras damos vida. Yo tenía entonces treinta y tantos años y debo decir que además fue allí donde conocí a mi compañera. Pero antes de eso veía en el sindicato que las mujeres estábamos como floreros y las grandes responsabilidades las asumían los hombres. Ahora mismo ya no estoy cercana a los sindicatos mayoritarios, pero veo con alegría que en Extremadura, en UGT y CCOO hay dos mujeres ocupando los puestos de la Secretaría General. En el caso de la secretaria general de CCOO de Extremadura, Encarna Chacón, me alegro porque además es amiga mía. Aunque mi relación con el sindicato quedó rota cuando CC OO dijo sí a la refinería.

Pero el feminismo no es algo nuevo. En realidad está arraigado en las mujeres desde la edad media o antes, porque éramos conscientes de la discriminación, de la negación de nuestros talentos, del robo de nuestra sabiduría. 

Y ahora, ¿qué tienes entre manos?
Sororidad. Hemos creado Mujeres Sembrando, una asociación que une a mujeres de diferentes nacionalidades y etnias, para remar juntas en la misma dirección. Somos un conglomerado de colores, donde todas aportamos y aprendemos las unas de las otras, sin prejuicios. Somos mujeres a las que en menor o mayor medida el capital nos maltrata y sabemos que frente a ese enemigo debemos estar unidas. Porque nos afecta como mujeres, pero además afecta a nuestras criaturas. Porque no es solo que tu no tengas para comer, o para pagar la vivienda, sino que no tienes para darle un techo o una tostada a tus hijos e hijas.

En Extremadura se tiran a la basura miles y miles de kilos de comida, mientras muchas personas pasan necesidad. Desde Mujeres Sembrando les hemos planteado a todos los grupos políticos con representación en la Asamblea la necesidad de una Ley autonómica que impida que se tire a la basura comida en buen estado. Parecida, pero mejor, que la ley que tienen en Francia desde hace dos años, que es un paso, pero que está lejos de ser realmente capaz de atajar el problema. En la asociación tenemos mujeres que trabajan en empresas de limpieza cobrando 3€ la hora, y siempre con miedo porque hoy te llaman y mañana no te llaman. Otras se han ido a trabajar a la costa, donde es verdad que hay trabajo, pero en esos lugares turísticos tienes que pagar la vivienda a precio de turista, y si vas con tus hijos, el sueldo que ganas no te da para mantenerte y mantener a tu familia.

Desde Mujeres Sembrando trabajamos mucho el problema de la vivienda, porque hay en Extremadura, y en todo el estado español, viviendas suficientes para que todas las personas tuvieran un techo, y sin embargo preferimos dejar que las viviendas se deterioren antes de abrirle la puerta a una familia sin recursos. Y quien se atreve a dar una patada en la puerta para entrar, es un delito y conlleva antecedentes penales que a la larga te dejan sin trabajo. Yo recuerdo que en el discurso de investidura de Fernández Vara como presidente de la región para la actual legislatura dijo que en esta tierra los menores no se distinguirían por la cuna donde nacieran. Esas palabras se me quedaron grabadas porque tengo una especial sensibilidad hacia la infancia. Pero estamos casi acabando y no se ha construido ni una sola vivienda social en la región.

Yo no soy una persona para participar dentro de un partido político. Soy una persona que participa activamente, pero desde la calle, y creo humildemente que la representación a través de partidos políticos ha sido un fracaso… Yo no sé muy bien cómo habría que hacerlo, pero creo que la mayoría empobrecida, con el actual sistema, no llega a estar representada en las toma de decisiones. 

¿Cuéntame cosas de Mujeres Sembrando?
Nos estamos gestando. Llevamos cuatro años y aún está todo por hacer. La Junta le cedió este local al Ayuntamiento, y el Ayuntamiento nos lo ha cedido a nosotras, un espacio dentro del centro de menores para que lo gestionemos y hagamos realidad ese Centro de Alimentación Solidario (que nos está costando la misma vida), y también queremos montar talleres de recuperación de ropa, muebles y juguetes, para autoabastecernos. Tenemos una compañera psicóloga que está haciendo entrevistas personalizadas a cada una de las socias para poder conocer las necesidades de cada caso en lo que se refiere a habilidades personales, resolución de conflictos, etc. Otras dos compañeras maestras están ayudando con formación en lectura comprensiva y otras herramientas. Somos por ahora unas 57 familias, y creciendo. Porque detrás de cada mujer hay una familia. Nosotras analizamos que había mujeres en la cola de Cruz Roja o de Caritas, pero que eran mujeres jóvenes y capaces, que deberían ser las protagonistas de su propia liberación.

Dentro de la asociación animamos a expresarse, a tomar la palabra, y también animamos a dar el paso de participar socialmente, salir a la calle, implicarse en otros ámbitos de la vida, más allá del hogar y del cuidado que son los espacios que tradicionalmente nos han dejado a las mujeres. Somos conscientes de que cada una aquí viene cargada de cultura, y una cultura que debe ser puesta en valor, pero también debe ser puesta en relación. Porque necesitamos conocernos y conocer a las demás para que cada persona pueda decidir por sí misma quién es y lo que quiere.

Nos han cedido este espacio, el espacio de las mujeres, en principio por cinco años, revisable, ya que nuestro proyecto es muy ambicioso. Queremos tener una biblioteca, queremos tener un taller de recuperación de ropa, un taller de recuperación de muebles, y muchas cosas más. 

¿Por qué con mujeres?
Decía Rosa Luxemburgo: “El socialista que no es feminista carece de amplitud. Quien es feminista y no es socialista carece de estrategia”. Yo estoy más cómoda trabajando con mujeres, mucho más que en los espacios mixtos. En los espacios solo de mujeres siento que he llegado a casa, puedo relajarme y ser yo misma. He sufrido mucho en los espacios mixtos, donde los hombres son los que se van apropiando del protagonismo y cuando te quieres dar cuenta llevan la voz cantante. Se dicen feministas y se ofenden si les llevas la contraria. Y esto no solo lo digo yo, también se lo he escuchado a otras compañeras dentro de los partidos, los sindicatos, las asociaciones, las plataformas. Entre mujeres tenemos otra manera de resolver los desacuerdos, que siempre los hay, la convivencia no es siempre una balsa de aceite, pero hemos sido educadas para comprender y nos damos la posibilidad de abrir espacios y sabemos respetar los tiempos, entendemos que lo personal también cuenta. Yo respeto y admiro a las compañeras que se mantienen en espacios mixtos, comprendo y comparto los argumentos sobre ocupar los espacios públicos en partidos políticos, sindicatos y otras instituciones, pero yo he sufrido mucho en esos espacios, teniendo que correr detrás del líder de turno, o aguantar descalificaciones por querer gestionar tomando en cuenta las distintas realidades. La competitividad y la efectividad están demasiado arraigadas y no dejan nacer una nueva realidad.

Si las mujeres tenemos que luchar por el pan, el techo y la dignidad, podemos crear espacios donde luchemos por eso, al tiempo que nos cuidamos y cuidamos de nuestras criaturas. Es mi forma de alumbrar un mundo nuevo. Sin perder tiempo en luchas internas, porque el día tiene 24 horas y dan para lo que dan.

Hemos hablado mucho de lo que haces en tu vida, pero la vida es mucho más, nos lo acabas de recordar. De pasada, a lo largo de la entrevista, a aparecido tu vida en pareja… ¿Me permites preguntar?
Bueno, tú ya sabes lo que es el amor. En realidad es sencillo [risas]. Es sencillo, pero no tanto.

Ten en cuenta que ahora tenemos diez etiquetas para clasificar nuestro modo disfrutar de nuestra sexualidad [más risas].

Ya te entiendo, aunque ahí también me pierdo mucho. Tengo 62 años ahora mismo, mi madre dice que ahora vivimos muchos años, pero mal. Pero, supongamos que a mí me quedan unos 15 años llenos de energía, no sé lo que me depara el futuro… porque yo soy divina, pero no adivina. Lo que te puedo decir es que ahora estoy bien. Soy feliz, estoy enamorada de mi pareja y no me planteo más. No me pongo etiquetas. 

Concretando, lo has vivido siempre libre y positivamente.
Sí, la verdad es que ahora ves que la gente se manifiesta afectuosamente con más libertad. Pero la verdad es que yo siempre he hecho lo que he querido. También es cierto que nadie me ha dicho nunca nada. Claro, que de haberme dicho algo se hubieran encontrado un puñado de buenas respuestas, muy firmes. Nosotras llevamos a cabo la política de los hechos consumados y nunca nos hemos encontrado ningún problema.

Al hablar de tu adolescencia, al llegar a Mérida, has comentado tu vinculación con las comunidades cristianas de base, ¿sigues conectada con la Iglesia?
Soy creyente. La espiritualidad nunca ha sido un estorbo para mi ser feminista o mi ser sindicalista. Lo que no me gusta es que se confunda espiritualidad con religiosidad. 

Hablemos de Extremadura. Tu recorrido vital está imbricado en esta región. Nos has contado que tus padres te enseñaron a conocer y respetar las naturaleza, y que eran bastante autosuficientes, pero eso es una realidad que corresponde al pasado. ¿Cómo ves el futuro?
Estamos creando una falsa realidad. Nos hablan de subida de empleo en la región, y en realidad la gente se da de baja en el SEXPE porque se va de Extremadura, y eso hace que baje el índice de paro, pero es diferente a que se creen puestos de trabajo. Ahora mismo hay empresas en nuestra región que dan de alta a sus trabajadoras dos horas diarias, cuando la realidad es que trabajan una jornada completa. De modo que desde aquí hago un llamamiento a las inspecciones de trabajo.

Hay muchos recursos que creo que estamos desperdiciando, por ejemplo tenemos una pizarrera cerrada en Villar del Rey, tenemos corcho y no lo estamos llevando a la diversificación en la oferta, tenemos una región agrícola que no está apostando por la agricultura sostenible, que es la única que pueda dar respuesta de futuro y que está ahora mismo siendo la demanda de los mercados europeos y estamos perdiendo esta oportunidad de creación de empleo digno. Y no deberíamos dormirnos, solo hay que mirar a China y ver cómo están apostando por el olivar, pero también tomar en cuenta que EE.UU, por ejemplo, afirma que el 69% de los aceites de oliva importado no cumple con los estándares internacionales de calidad. Y España es el primer productor mundial (Universidad de California, informe del Olive Center 2010).  

Hemos tomado caminos peligrosos, como albergar centrales nucleares, que ponen en peligro en cualquier momento nuestro territorio, e incluso a nuestro vecino Portugal. Lo que tengo claro es que debemos replantearnos el modelo social. La realidad es compleja y hacer justicia es un laberinto, por ejemplo ante la ocupación, soy partidaria de dar respuesta ante las necesidades y no castigos. Sin embargo, no podemos exigirle a la Junta de Extremadura que regularice las viviendas sociales que están ocupadas, porque eso crea un precedente de la ley del más fuerte. Quien tiene capacidad de dar una patada en la puerta se va a hacer con una casa mejor, y mientras otras personas que no son capaces de dar una patada en la puerta se van a ver en la calle. Necesitamos solidaridad, necesitamos dejar de lado el pensamiento individualista y empezar a preocuparnos por quien tenemos al lado. No podemos poner a los pobres en contra de los pobres. Es prioritario repartir la riqueza y, al mismo tiempo, dejar de criminalizar la pobreza.

El artículo 4 de la Declaración de los Derechos Fundamentales de la Infancia dice: “El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados”. Claramente, y textualmente, dice que todo menor tiene “derecho a una vivienda digna junto a su madre”. Por eso yo abogo por una sociedad responsable, y creo que eso sería lo que daría verdaderamente un futuro a Extremadura.

Soy una defensora de la Renta Básica Universal. La Renta Básica que tenemos en Extremadura, que es un primer paso que valoro positivamente, es arañar la superficie del problema. Tenemos que olvidarnos del pleno empleo, eso ya no va a existir, y la RBU nos va a garantizar ese reparto de la riqueza del que hablo y que va a dar como resultado una garantía de futuro dentro de un modelo de sociedad solidario. Una RBU no resta iniciativa, las personas somos activas por naturaleza, lo que nos desactiva es que nos anulen la autoestima, que nos hagan creer que no servimos para nada.

Y también creo que no podemos mirar al futuro si hemos olvidado nuestro pasado. Hay capítulos recientes de nuestra historia que la mayor parte de nuestras hijas e hijos desconocen. Como la historia del Plan de Colonización. El tremendo sacrificio que supuso para esas familias en las que cada miembro debía aportar su parte de trabajo, sin importar la edad. Lo sé porque la mía fue una familia a la que se le negó la opción debido a que mis padres solo, y quiero recalcar solo, tenían dos hijas y eso era poca mano de obra para todo lo que había que hacer.

O la historia del Matadero de Mérida. En Mérida tenemos la avenida Fernández López, que era el director del matadero industrial provincial, que estaba aquí en Mérida. Mucha gente en la ciudad te dirá que era un mecenas. Sin embargo, la fortuna económica que se labró fue en gran parte gracias a la especulación. Por ejemplo, hizo viviendas para las trabajadoras y trabajadores, algo que parece generoso, pero el uso de esas viviendas se les descontaba de la nómina. La empresa no tenía ninguna consideración por la vida de sus trabajadoras, fueron muchas las mujeres que murieron arrolladas por el tren. El tren pasaba por la puerta del matadero, para facilitar las cargas, y para llegar al trabajo las trabajadoras tenían que atravesar el río Guadiana por el puente de hierro por el que circulaba el tren. Para quienes no lo conozcan, el puente de hierro fue diseñado por el ingeniero inglés William Finch Festherstone. Se construyó en 1883 con el mismo tipo de materiales que la Torre Eiffel de París. En aquella época había muchos más trenes circulando que ahora.

Y, por último, recordar que en Galicia hay un museo abastecido de restos romanos de Mérida, y que esos restos llegaron allí gracias a este hombre que honramos como un gran mecenas, pero al que en realidad la ciudad le dio más de lo que él nos dio a nosotras…  

Jose Luis Navarro, al frente de la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos

Publicado en El Salto Diario

El Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado hoy, 31 de julio, el cese de José Luis Navarro Ribera como consejero de Economía e Infraestructuras del Ejecutivo autonómico. A la vez ha sido propuesto para presidir la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos S.A. (ENRESA). José Luis Navarro está vinculado a Endesa, empresa que pretende retrasar el cierre de Almaraz otros diez años.

ENRESA, que gestiona los residuos radioactivos en España desde 1984, tiene un papel clave en el cierre de las centrales nucleares que terminan su vida útil. La central nuclear de Almaraz tiene previsto su cierre para 2023, por lo que las reacciones ante este nombramiento no se han hecho esperar, y tanto desde el Foro Extremeño Antinuclear (FEAN), como desde el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA), que agrupa a entidades y plataformas de toda la península ibérica, muestran su consternación por este nombramiento que califican de puerta giratoria, ya que en el curriculum de Navarro figuran sus vinculaciones con ENDESA, uno de los componentes del grupo empresarial que gestiona la Central Nuclear de Almaraz, y su pasado ligado a la Refinería Balboa.

Para ambas plataformas es una mala noticia debido a que Endesa pretende solicitar un permiso de explotación de la Central Nuclear de Almaraz que alargue su vida útil hasta los 50 años.

Jose Luis Navarro (1958) es natural de Jerez de los Caballeros, tiene formación como ingeniero industrial por la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Sevilla y es diplomado en Alta Dirección de Empresas por el Instituto San Telmo. Ha ocupado puestos de responsabilidad en Endesa, Saltos Extremeños (minicentrales hidroeléctricas), Arram Consultores y también ha sido consultor empresarial independiente. Ha acompañado a Guillermo Fernández Vara en diferentes periodos, como Consejero de Industria entre 2007 – 2011 y Consejero de Economía e Infraestructuras del 2015 hasta ahora. Entre sus iniciativas estuvo el promover la fusión de la Consejería de Agricultura y la de Industria en la Junta de Extremadura para agilizar los trámites de la Refinería Balboa, e impulsar la instalación de varias centrales de ciclo combinado en la región.

Conociendo su desempeño, ambas plataformas, FEAN y MIA, muestran su preocupación por la persona elegida para presidir un órgano como ENRESA, dado que va a inclinar la balanza del lado de las empresas que se van a beneficiar del alargamiento de la vida de las centrales nucleares, cuando los nuevos tiempos demandan su cierre escalonado y la instauración de un nuevo modelo energético basado en las energías renovables, tan favorables para Extremadura.

El cargo que asumirá Navarro al frente de ENRESA es determinante para establecer el futuro de la central nuclear de Almaraz, para la que Endesa tiene previsto solicitar en 2019 una prórroga de diez años. Según lo anunciado por la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, esto no sería posible, ya que, según hizo público, no admitirá aplazamientos en ninguna instalación nuclear española. Sin embargo, el nombramiento de una persona tan cercana a Endesa, hace prever un cambio de rumbo en la política gubernamental, anteponiendo los intereses de las empresas que quieren alargar la vida de las centrales nucleares a los intereses de la ciudadanía que demanda un plan de desarrollo sostenible que garantice el futuro.

Por ello, ambas plataformas han hecho públicas sus demandas tanto al nuevo presidente de ENRESA, como a la nueva consejera de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura, Olga García, sobre el cierre de Almaraz y de todas las demás centrales nucleares cuando expiren sus permisos de explotación. Desde FEAN se vienen manteniendo conversaciones con el presidente de la Junta de Extremadura, y con su ahora exconsejero de economía, para que se establezca un plan económico alternativo para la comarca de Campo Arañuelo y poder proceder al cierre de la central nuclear sin traumas, porque durante los 15 años que dura el proceso de desmantelamiento hay tiempo suficiente para realizar la transición, mientras se mantiene un número similar de puestos de trabajo.

También, desde esta entidad denuncian que pese a la presencia de la central nuclear de Almaraz en Campo Arañuelo, esta comarca sigue siendo una de las más afectadas por el desempleo de Extremadura.

Extremadura, minería a infierno abierto

Publicado en El Salto Diario

La Dirección General de Minas dice que Extremadura tiene el honor (sic) de ser la mejor reserva minera de Europa. Cobre, plomo, níquel, zinc, litio, grafito, estaño, wolframio, bismuto, y metales preciosos como oro y plata, entre otros, tienen la culpa.

Pongamos las cartas sobre la mesa, y hagamos las cuentas, pero cuentas que sean beneficiosas para las personas que habitamos Extremadura, y no para el inversor que juega en bolsa y que no sabe ni situarnos en el mapa.

La Dirección General de Minas dice que Extremadura tiene el honor (sic) de ser la mejor reserva minera de Europa. Cobre, plomo, níquel, zinc, litio, grafito, estaño, wolframio, bismuto, y metales preciosos, como oro y plata entre otros, tienen la culpa.

Extremadura tiene también 151 espacios de Red Natura 2000, que son, en medio de la catástrofe climática que vive el mundo, una apuesta segura de calidad agroalimentaria y aire limpio, además de ser uno de los territorios del mapa nacional menos afectados por la desertización, actualmente. Dos tesoros y tres ventajas que no deberíamos perder si queremos garantizar nuestro futuro, como marca la apuesta Extremadura2030

Podemos mejorar nuestra relación con el medio ambiente, y empezar a dedicar más terreno a la agricultura ecológica, en lo que estamos en los últimos puestos respecto a la media nacional, algo que no tiene sentido en una región eminentemente agrícola que lucha por abrirse al mercado internacional. Este es, según el citado portal Extremadura 2030, el objetivo durante los próximo doce años: convertir la Comunidad en un referente de la economía verde y circular.

Pero, por otra parte, tenemos la amenaza minera. Y escribo amenaza porque es bien sabido que la minería deja pingües beneficios en los mercados internacionales, pero genera pobreza en los territorios afectados, máxime cuando se hace a cielo abierto, como es el caso en todos los proyectos que están sobre las mesas de los despachos administrativos. Excavar, con medios mecánicos o con explosivos, extensas áreas de terreno, donde se van creando cráteres de grandes diámetros, a través de los que se va profundizando para dejar a la vista la veta minera, rodeada por la zona que técnicamente se denomina estéril, y más allá de la zona donde se apilan las escombreras fuera del área final que ocupará la explotación.

Se utilizan químicos para la lixiviación del terreno (un proceso en el que un disolvente líquido pasa a través de un sólido pulverizado para que se produzca la disolución) mediante el uso de cianuro, mercurio y ácido sulfúrico, sustancias altamente tóxicas que se encargan de disolver los compuestos indeseados, con el objetivo de obtener los minerales que se buscan, todo ello a costa del agua de nuestros ríos.

La amenaza se extiende desde Calzadilla de los Barros, Monesterio y Olivenza hasta casi la ciudad de Badajoz (en la zona denominada Ossa Morena, conocida por albergar la famosa Faja Pirítica Ibérica, donde se encuentra la mayor concentración de sulfuros masivos del mundo). Sigue subiendo por la franja rayana (La Codosera, Alburquerque, Valencia de Alcántara), y continua por Arroyo de la Luz, Malpartida de Cáceres, Garrovillas de Alconetar, Almoharín y la ciudad de Cáceres, Trujillo, Jaraicejo, Torrejón el Rubio, Monroy, Serradilla, La Cumbre, Santa Marta…

De los aproximadamente 300 proyectos de explotación minera, hay 85 permisos de investigación concedidos desde el Servicio de Ordenación Industrial, Energética y Minera de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura. Ahora mismo, si no lo remediamos, todas las montañas extremeñas están marcadas en el mapa adaptado del SIGEO. A la provincia de Cáceres le corresponden 33 de estos permisos, y el resto, 52 permisos, se encuentran en la provincia de Badajoz.

¿Dónde queda entonces la apuesta por una economía verde y circular de nuestro gobierno autonómico? ¿Cómo justifica el Sr. Fernández Vara este ir en contra de los principios que defiende en la web Extremadura2030?

Inma P.nitas: “A través del dibujo aprendí a expresar aquello a lo que no podía ponerle palabras”

Públicado en El Salto Diario

Son muchas las voces que desde Extremadura se abren camino y traspasan fronteras. Una de esas voces, de las que nuestra región se enorgullece es la de una mujer joven, que se ha abierto paso en el mundo de la ilustración gracias a sus dibujos que son a la vez coloristas, personales e incómodos.

Nos encontramos en el parque de Los Pinos en Plasencia. Ella llega acompañada de su hija y me ha propuesto darnos cita en un lugar donde conversar y jugar sean actividades compatibles. A lo largo de toda la entrevista nos acompañan los pavos y los patos, y se nos contagia la mirada asombrada de quien mira por primera vez el despliegue opulento de las colas reales, y la ternura innata que brota ante las crías que caminan sin rumbo.

Para romper el hielo, pregunto para comenzar, sin saber si realmente es o no un buen comienzo.

¿Has ilustrado las palabras de otras personas?
He hecho ilustraciones para artículos feministas, también para relatos fantásticos, y también he ilustrado los comics de algunas amigas, e incluso poemas, de modo que la respuesta es sí.

Tu estilo de dibujo es claramente una herramienta de comunicación muy potente. ¿Cómo has llegado a desarrollarla?
Lo cierto es que de toda la vida me ha resultado complicado expresarme a través de la palabra, bien sea hablada o escrita , pero sentía que tenía muchas cosas que decir, y creo que busqué un camino alternativo. Aprendí a expresarme a través de mis dibujos.

Gracias por traerme al punto de inicio. Me gusta comenzar las entrevistas desde la infancia porque considero que es una parte fundamental de la vida, la parte que nos va conformando, a través de las vivencias y de cómo las afrontamos, para llegar a ser lo que somos. Háblanos de tu infancia.

He tenido una infancia viajera. Mis primeros nueve años los pase en Casar de Palomero, después un pueblo junto a la comarca de Las Hurdes y después en distintos pueblos de Sierra de Gata, hasta los 16 años que me fuí a estudiar. En ningún lugar he vivido más de 9 años. Supongo que es por eso que me cuesta responder a la pregunta “¿de dónde eres?” y suelo responder “de Extremadura” pero no concreto más porque en ningún sitio he vivido demasiado tiempo. Incluso en Barcelona mi límite ha sido 9 años.

La verdad es que tengo un recuerdo muy bonito de mis primeros años en Casar de Palomero, de sus calles y sus barrios. Aquella diversidad me encantaba, el barrio judío y musulmán, la mezcla arquitectónica me parecía impresionante.

Debo confesar que cuando me mudé a un pueblo de colonización, me puse muy triste. Debido a mi juventud no podía apreciar lo que significaba aquella planificación arquitectónica, el esfuerzo para aunar tradición e innovación, y ser capaces de crear comunidad. A mi, a los nueve años todo eso no me saltaba a la vista, y lo único que veía era monotonía. Por eso, aquel primer año no quería salir a jugar, me sentía triste.

Entonces, ¿te recuerdas como una niña que miraba?
Sí, rotundamente. Recuerdo que la gente me preguntaba la razón de mi tristeza, parece que era algo que se notaba claramente, y yo respondía que mi primer pueblo era muy bonito y lo echaba de menos.

¿Y en esa época dibujabas?
Claro, no dibujaba bien, pero dibujaba mucho.

Siempre me ha gustado dibujar, pero la verdad es que no lo hacía especialmente bien, y desde luego nadie decía que mis dibujos fueran bonitos. Recuerdo que admiraba mucho a las personas que dibujaban bien, como las hermanas mayores de mis amigas, por ejemplo. Las personas que dibujaban bien, me parecía que eran seres especiales y que hacían magia.

Pero mis dibujos eran motivo de risa para mis hermanos, y eso me creaba cierto complejo. Si te fijas, bonito no es un adjetivo que podamos aplicar a mi trabajo. Podemos decir que son personales, podemos hablar de que tienen un trazo característico, pero creo que la palabra bonito no la usaría nadie para hablar de mis dibujos.

Supongo que el amor al dibujo crece contigo, y entiendo que eso te lleva a querer especalizarte, pero ¿Por qué en Barcelona?
La Universidad de Barcelona tenía fama de ser la más vanguardista y además ofrecía un amplio abanico de especialidades diferentes, desde dibujo, grabado, audiovisuales. Sus profesores eran artistas reconocidos, y me pareció la mejor opción para poder saciar mi sed de saber, y calmar mis inquietudes por conocer lo último, lo más nuevo. Esas eran mis razones para elegir la universidad de Barcelona, que daba respuesta a mis necesidades. Tanto es así, que al llegar, me parecía todo tan importante que al terminar la carrera y formalizar el expediente descubrí que había realizado sesenta y tantos créditos de más. Me emocionaba estar allí.

¿Tenías claro que ibas a vivir de dibujar?
(risas) No las tenía todas conmigo. Claro que quería vivir de dibujar pero me puse a trabajar de camarera mientras estudiaba, y cuando terminé de estudiar seguía trabajando de camarera, y hubo un momento en que pensé que realmente ese iba a ser el único trabajo al que iba a poder acceder.

Pero en esos 9 años, la ciudad fue cambiando. Cambió el tipo de turismo, cambió la calidad del empleo. Me di cuenta de que cada vez necesitaba más dinero para vivir y cada vez ganaba menos dinero por trabajar. Todo mi tiempo libre, el que quedaba después de trabajar y dormir, lo pasaba dibujando. Sentía que estaba en un limbo. Hice entonces un ejercicio de introspección, y dentro de la contradicción que supone ser creativa y comercializar tu trabajo, me planteé qué pasaría si dedicaba mi vida al dibujo.

En aquel momento el ritmo de Barcelona se me hacía insoportable, y sentí que necesitaba volver a Extremadura. Tomé la decisión de vivir con menos, lo que me iba a permitir vivir solo de dibujar.

Llevo aquí 5 años y mi vida ha cambiado mucho. En gran parte también porque he tenido una niña, y compatibilizar la maternidad con el trabajo es más difícil aún que ser camarera y dibujar.

Además en esa época leí un informe que situaba a nuestra comunidad autónoma, como la que tiene el aire más limpio de todo el estado, y me pareció algo relevante para elegir un destino y volver a casa.

Pero lo mejor, es que ahora vivo más acorde a mis principios.

Supongo que sabes que la gran mayoría te conocemos por tus dibujos relacionados con el movimiento feminista, pero lo que la gran mayoría no sabemos es ¿cómo te conviertes en una voz/imagen para todas nosotras?

Verás, comencé dibujando en relación a mí misma. Me di cuenta de que mis dibujos hablaban de mi relación con mi propio cuerpo. Dibujando de una forma muy íntima, intentando entenderme. Mis dibujos tenían un discurso que estaba básicamente centrado en eso. Mis profesores y profesoras de la Universidad me ayudaron mucho, aportando mucha bibliografía del arte feminista, de la Historia del feminismo, y a través de ese conocimiento me puse en relación con artistas de casi todo el mundo. Y esa relación crece y te lleva a otras relaciones, y se van creando colectivos y redes que se van conectando entre sí. Tanto de mujeres feministas, como de mujeres creativas de todo el mundo.

Estamos creando un discurso colectivo, es un proceso del que cuando te haces consciente te sientes parte de algo muy impresionante y fuerte.

Es algo muy intenso estar conectadas así. Saber que nos unen las mismas inquietudes y que hay un montón de cosas que nos están pasando a todas a la vez. Es algo muy potente, que te hace crecer como persona y te hace sentir muy viva.

¿Ese crear redes también es parte de tu día a día en Extremadura?
El nacimiento de la Red Feminista de Extremadura, que tiene lugar hace aproximadamente dos años, es fruto del regreso a la región de mujeres que veníamos de otros lugares donde habíamos estado en relación con colectivos feministas y al llegar aquí nos encontramos con que no tenemos un espacio autonómico en el que integrarnos y desde el que conocernos y reconocernos las mujeres de toda la región.

En una conversación que surgió, entre mujeres de diferentes lugares de la región y con diferentes sensibilidades feministas, nos planteamos que era importante crear un espacio autonómico de encuentro. Nos dimos cuenta que había movimientos feministas en las grandes ciudades, pero que no había relación con las mujeres de los ámbitos rurales o de las zonas más despobladas. Nos dimos cuenta de que era interesante conocernos y nos dimos cita en una asamblea a la que denominamos Alianzas feministas ante el patriarcado de la nueva política. Para discernir cuál era el papel del feminismo en las organizaciones políticas que estaban naciendo, y si se estaba teniendo en cuenta al movimiento feminista más allá del plano discursivo. La primera asamblea fue en julio de 2016.

Llevamos ahora nueve asambleas, y siempre localizamos con puntos violetas de donde acuden las feministas, y hemos ido observando que las mujeres que acuden son mayoritariamente de las grandes ciudades y sobre todo de la zona centro. Sin embargo, las grandes protagonistas de la huelga del 8 de marzo fueron las mujeres rurales de nuestra región. Y nos parece importante localizarnos, encontrar a las mujeres feministas que están en los pueblos, y crear una red donde estemos representadas todas y donde el trabajo colectivo y colaborativo refleje la participación de toda la región sin exclusiones.

Tenemos mucho por hacer, vivimos en una región con una tasa de paro femenino más alto que la media nacional. Este tiempo en La Red, hemos estado muy concentradas en el tema organizativo, para establecer las estructuras que nos permitan acoger a las mujeres que vayan llegando a este espacio, para colaborar de manera abierta, horizontal y participativa en las iniciativas y quiero aprovechar para hacer un llamamiento a las mujeres feministas de nuestra región para enredarnos juntas.

¿Planes de futuro pasan por quedarte en Extremadura?
Nunca se sabe, pero la verdad es que no me veo viviendo en otro lugar. No me importaría moverme a otro lugar quizá dentro de la misma Extremadura porque ahora mismo vivo en el mundo rural más aislado, sin transporte público, ya sea bus o tren, donde me encuentro con que es más fácil ir a Madrid que ir a Mérida. Y esto, cuando estás viviendo con una niña pequeña, supone un problema porque te obliga a tener coche propio y debemos reconocer que nuestra región carece mucho de infraestructuras públicas. Creo que esta falta de infraestructuras nos afecta más a las mujeres como colectivo, porque hay muchas más mujeres que hombres sin carnet o coche propio.

Puedo decirte que he tenido el coche averiado un par de meses, y pensaba mucho en Senegal (que es el lugar más lejano que he visitado) y recordaba los autobuses que usan allí, que no tienen una ruta prefijada sino que la trazan cuando se llena el autobús, y cuando te subes, le indicas al conductor dónde quieres ir, y se va componiendo el trayecto. Y pensaba que en Extremadura no tenemos ni esa opción, nuestro transporte público es muy deficiente.

Ya que ha salido el tema de Senegal. Hablemos del arte africano ¿hay influencias en ti?
Siempre me ha gustado mucho el arte africano. Me encantaba buscar imágenes de arte africano, que me parecía como buscar joyas. Es un arte con mucha fuerza comunicativa. Y por lo mismo me influye mucho el arte indígena latinoamericano y aborigen australiano. Y a eso debo añadir el descubrimiento de Frida Khalo.

A Frida la descubrí en la carrera, y ya tenía algo más de veinte años. Por un lado se convirtió para mí en un referente, no solo por ser mujer, sino porque había transformado su experiencia personal (la polio, el accidente, …) en algo que la conectaba con la realidad personal de las otras. Pero a la vez, descubrirla a los veintitantos, me llenó de rabia. Me di cuenta de que había crecido siendo una mujer que dibuja, pero que se referencia en hombres porque nadie hablaba de mujeres artistas.

Ahora puede ser difícil de entender este sentimiento porque Frida Khalo se ha convertido en algo así como un icono pop y está por todas partes. Pero para mi, en mis primeros años no había existido, y descubrirla fue un antes y un después.

Háblanos de esos referentes anteriores
Me referencio en Picasso y en Matisse, sobre todo en sus dibujos de líneas. Sin embargo soy crítica también al contemplarlos. Por ejemplo, hace muy poco, apenas unos días, volví a mirar el dibujo “Una mujer dormida” de Henry Matisse, un dibujo precioso, pero me di cuenta de que aunque para mi es una inspiración su forma de dibujar, yo nunca he dibujado una mujer dormida.

Hablemos de lo que más caracteriza a tus mujeres ¿Bocas y vulvas abiertas? ¿por qué?
Al principio había un proceso inconsciente al dibujar, eran dibujos automáticos, que yo realizaba sin pensar. Pero las dibujaba con las bocas cosidas. Y casi podría decirte que recuerdo el proceso de hacerme consciente de esto, y decidir cambiarlo. Y me pregunté a mi misma “¿porque tengo que hacer yo a las mujeres con la boca cosida? ¡Qué horror! A partir de ahora voy a dibujarlas siempre gritando”.

Creo que mis dibujos son una respuesta, un grito, a la forma en la que el arte nos ha representado hasta ahora, como un mero adorno. Y mis dibujos son dinámicos, son acción, y una representación del cuerpo femenino rompedor en contra de lo establecido sobre lo que ha de ser sentirse mujer.

¿Crees que las mujeres artistas estáis revirtiendo esa tendencia?
Desde la antropología del sistema patriarcal siempre veremos que la representación de mujeres ha sido realizada mayormente por hombres, y que además están mayoritariamente desnudas y en posiciones inertes, pintadas como quien pinta un bodegón.

Y esta es una de las reivindicaciones de las Guerrilla Girls al hacer el recuento y cruce de datos, sobre cuántas representaciones femeninas hay en los museos pintadas por hombres, y cuántas mujeres han logrado tener sus obras expuestas.

Creo que esa tendencia está cambiando. Hay muchas mujeres creando, porque ahora hay muchas mujeres artistas en todas las disciplinas. Es una forma de generar nuevos discursos, desde el punto de vista del sujeto que habla. Entiendo que esto va a crear muchos discursos porque somos muchas mujeres. Tenemos que mirar más allá. Nuestra visión peca mucho de eurocentrista y creo que es muy importante que seamos conscientes y escuchemos con atención a esos sujetos activos que son las personas de grupos minoritarios, infrarepresentados en todas las esferas artísticas y de otras profesiones, no sólo de mujeres, sino de colectivos diversos que tienen mucho que aportar a la hora de construir la sociedad diversa e inclusiva que decimos querer.

De entre tus obras,debo confesarte que a mí la que más me llega es la exposición sobre matriarcados

Gracias! La verdad es que fue un trabajo reconfortante.

Los llamamos matriarcados porque los valores que propugnan estas sociedades donde las mujeres tienen poder, tienen escalas de valores distintas a las sociedades patriarcales, porque en ellas la solidaridad y la empatía sin primordiales

Dibujé matriarcados vivos en un viaje antropológico ilustrado. Quise representar sociedades matriarcales y matrilineales, donde la figura de la madre ocupa un lugar central. Dónde nos encontramos que se puede decir Mujer = poder. Sociedades donde las mujeres son respetadas y admiradas por su sabiduría y valentía.

Dibujé a nuestras hermanas bonobas con las que compartimos el 98% del genoma, y que crean una sociedad preocupada no solo por el bienestar de su comunidad, sino por el bienestar de las generaciones futuras.

Dibujé a las Bijagó, mujeres de una isla frente a Guinea Bissau, la etnia Mosuo en el Lago Lugu, de China, el matriarcado de las indias Zapotecas de Juchitán, en México, las Tiwi australianas, las Mingkabau de Sumatra o las Matsigenka de Perú.

Los llamamos matriarcados porque los valores que propugnan estas sociedades donde las mujeres tienen poder, tienen escalas de valores distintas a las sociedades patriarcales, porque en ellas la solidaridad y la empatía sin primordiales.

Hablemos de la maternidad. Tienes una hija
La verdad es que antes de tenerla, nada tiene que ver con lo que es tenerla. Nada de lo que te dicen, ni nada de lo que te imaginas sobre la maternidad se corresponde con la realidad. Lo que tú idealizas a través de la literatura, el cine y lo que hablamos. Yo tengo una espina ahí, porque me da la sensación de que nos tomamos el pelo un poco.

Alguien me ha dicho, Inma, a lo mejor alguien se ha sincerado contigo antes, pero no estabas preparada para escucharla.

Para mí, educar a mi hija es el reto más grande al que me he enfrentado en mi vida. Y tengo mucho sentimiento de culpa, porque no hay un solo día en que no piense que lo estoy haciendo fatal. Y debo decir que me propongo como reto grandísimo para los próximos años darle las herramientas posibles para que ella pueda ser quien desee ser. Pero soy consciente de que toda mi buena voluntad no puede solventar la realidad, y ella está en este mundo, y no en el mundo ideal que a mi me gustaría.

Sacar adelante el día a día siendo madre es un reto, el mayor reto al que yo me he enfrentado en mi vida.

Nada de lo que me he planteado a nivel teórico me está sirviendo en el día a día, porque el tiempo da para lo que da.

Creo que deberíamos dejar de idealizar tanto la maternidad, naturalizar muchas formas de ser madre, como muchas formas de ser mujer, de querer o de cualquier otra cosa. No hay una sola maternidad, sino muchas, tantas como madres. Y si eliges la maternidad como opción libre, que sea tu experiencia y no la exigencia social la que te marque el camino.

Decir que estos libros de autoayuda para la maternidad, son como una piedra en el camino. Quizás ayuden a quien lo escribe, pero no hay una visión única de cómo ser, de cómo sentir y de cómo hacerlo. Habrá tantas como madres o no madres hay en el mundo. Y la verdad es que sacar adelante el día a día siendo madre es un reto, el mayor reto al que yo me he enfrentado en mi vida.